Oración a la Virgen de Fátima para que Dios sea el principio y fin de nuestras vidas / Por P. Carlos García Malo

* «Imploro misericordia para esta humanidad herida y rota por el pecado; impotente e inválida que no sabe reaccionar. Ten, Madre, compasión y alcánzanos la gracia de cambiar y tener una verdadera conversión que traiga la deseada paz por ti anunciada al mundo. Madre, quiero ver el triunfo de tu Inmaculado corazón ya en esta tierra. Despiértanos del letargo espiritual que vivimos y ayúdanos a vivir tus mensajes de esperanza. Que Dios sea el principio y fin de nuestras vidas y desde Él y para Él construyamos un mundo de armonía, amor y paz. Gracias madre por el regalo de la fe»

14 de octubre de 2017.- (P. Carlos García Malo / Camino Católico)  Ayer 13 de octubre se cumplieron los 100 años de las apariciones marianas ocurridas en 1917. Las apariciones de la Madre de Dios en la Cova de Iría sucedieron entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. Los videntes de estos hechos sobrenaturales fueron los pastorcitos Jacinta, Francisco y Lucía.

El 13 de octubre de 1917, ante miles de peregrinos que llegaron a Fátima (Portugal), se produjo el denominado “Milagro del sol”, en el que, luego de la última aparición de la Virgen María a los pastorcitos Jacinta, Francisco y Lucía, se pudo ver al sol temblar, en una especie de “danza”, según relataron los que estaban ahí.

Pidamos por intercesión de la Virgen de Fátima que Dios sea el principio y fin de nuestras vidas y desde Él y para Él construyamos un mundo de armonía, amor y paz:

Santísima Virgen de Fátima,

al concluir el primer centenario de tus apariciones en la Cova de Iria,

quisiera en nombre de toda la humanidad pedirte perdón:

Perdónanos madre por no obedecer tu mensaje,

por no ser constantes en el rezo del rosario,

por no luchar contra el pecado ni resistir a Satanás.

Y perdónanos por no tomarnos en serio

los sacrificios que hicieron los tres pastorcitos

para dar credibilidad a lo que decían.

Perdón, madre y perdón Señor.

No justifico nuestra desobediencia

pero imploro misericordia para esta humanidad herida y rota por el pecado;

impotente e inválida que no sabe reaccionar.

Ten, Madre, compasión

y alcánzanos la gracia de cambiar

y tener una verdadera conversión

que traiga la deseada paz por ti anunciada al mundo.

Madre, quiero ver el triunfo de tu Inmaculado corazón ya en esta tierra. 

Despiértanos del letargo espiritual que vivimos y ayúdanos a vivir tus mensajes de esperanza.

Que Dios sea el principio y fin de nuestras vidas

y desde Él y para Él

construyamos un mundo de armonía, amor y paz.

Amén. 

Gracias madre por el regalo de la fe.

Virgen de Fátima. Ruega por nosotros

             P. Carlos García Malo

 

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