Oración a la Virgen del Rosario para estar abiertos a las gracias y la providencia de Cristo para nuestra vida / Por P. Carlos García Malo

* «Santísima Virgen María, ayúdanos a amarte cada día más y más, y así unidos a ti en oración y contemplando los misterios tuyos y de tu Hijo nos afiancemos más en su providencia, sabiendo que toda gracia que Él nos dé pasará primero por tus manos maternales»

P. Carlos García Malo / Camino Católico. El 7 de octubre se celebra a la Virgen del Rosario, advocación que hace referencia al rezo del Santo Rosario que la propia Madre de Dios pidió que se difundiera para obtener abundantes gracias.

En el año 1208 la Virgen María se le apareció a Santo Domingo y le enseñó a rezar el Rosario para que lo propagara. El santo así lo hizo y su difusión fue tal que las tropas cristianas, antes de la Batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571), rezaron el Santo Rosario y salieron victoriosos.

El Papa San Pío V en agradecimiento a la Virgen, instituyó la fiesta de la Virgen de las Victorias para el primer domingo de octubre y añadió el título de “Auxilio de los Cristianos” a las letanías de la Madre de Dios.

Más adelante, el Papa Gregorio XIII cambió el nombre de la Fiesta al de Nuestra Señora del Rosario y Clemente XI extendió la festividad a toda la Iglesia de occidente. Posteriormente San Pío X la fijó para el 7 de octubre y afirmó: “Denme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo”.

Rosario significa corona de rosas y, tal como lo definió el propio San Pío V, “es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor».

San Juan Pablo II, quien añadió los misterios luminosos al rezo del Santo Rosario, escribió en su Carta Apostólica “Rosarium Virginis Mariae” que este rezo mariano “en su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad”.

Pidamos por intercesión de la Virgen del Rosario estar abiertos a las gracias y la providencia de Cristo para nuestra vida con la siguiente oración:

Santísima Virgen María,

Tú que regalaste a Santo Domingo de Guzmán

un arma poderosa contra el mal

y, a la vez, un conseguidor de gracias celestiales

al entregarle el Santo Rosario.

Ayúdanos a amarte cada día más y más

desgranando cada cuenta de cada misterio,

y así unidos a ti en oración

y contemplando los misterios tuyos y de tu Hijo

nos afiancemos más en su providencia, 

sabiendo que toda gracia que Él nos dé

pasará primero por tus manos maternales

que la adornarán de un sin fin de bendiciones

y un beso de madre que todos necesitamos.

Amén.

Nuestra Señora del Rosario. Ruega por nosotros.

             P. Carlos García Malo

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