Oración a la Virgen en la Visitación para pedir la gracia de servir a los demás / Por P. Carlos García Malo

«Santísima Virgen María que en la visitación a tu prima Santa Isabel, llevando ya en tu seno al Verbo encarnado, nos muestras ya tu entrega generosa de Madre de la humanidad al asistirle en su embarazo durante el tiempo necesario para la llegada de San Juan. Madre, contágianos ese deseo de hacer a cada instante feliz a Dios sirviendo a nuestros hermanos con gozo y a cantar con nuestras obras las grandezas del Señor»

P. Carlos García Malo / Camino Católico.-  Cada 31 de mayo la Iglesia celebra la Fiesta de la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel, y con este mensaje de caridad de la Madre de Dios es que se concluye el mes mariano. Según narran los evangelios, el ángel Gabriel le dijo a María que así como ella iba a ser la Madre de Jesús, su prima Isabel también estaba encinta de Juan el Bautista y la Virgen fue en ayuda de su pariente durante tres meses.

De este relato evangélico surgen dos importantes oraciones: la segunda parte del Avemaría y el canto del Magníficat.

Cuando Isabel oyó el saludo de María, “el niño saltó en su seno. Entonces Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a grandes voces: ‘¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Pero ¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? Porque en cuanto oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno’”.

María, la sierva humilde y fraterna que siempre está dispuesta a atender a todos que la necesitan, respondió alabando a Dios por sus maravillas: “Proclama mi alma la grandeza del Señor; se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava…”

San Bernardo de Claraval señalaba que “desde entonces María quedó constituida como un ‘Canal inmenso’ por medio del cual la bondad de Dios envía hacia nosotros las cantidades más admirables de gracias, favores y bendiciones”.  Pidamos a la Virgen María en la fiesta de la Visitación la gracia de de hacer a cada instante feliz a Dios sirviendo a nuestros hermanos con gozo y a cantar con nuestras obras las grandezas del Señor:

Santísima Virgen María

que en la visitación a tu prima Santa Isabel,

llevando ya en tu seno al Verbo encarnado,

nos muestras tu entrega generosa de Madre de la humanidad

al asistirle en su embarazo

durante el tiempo necesario para la llegada de San Juan.

Ella que sintió como en su propio vientre saltaba de alegría su hijo

cuando te acercabas a su casa

e inspirada por el Espíritu Santo dijo a voz en grito:

¿De dónde a mí que venga la madre de mi Señor a visitarme?

Tú,

que repartiste siempre alegría

y has sido modelo de servicio a todos tus hijos en todo tiempo y lugar.

Madre,

contágianos ese deseo de hacer a cada instante feliz a Dios

sirviendo a nuestros hermanos con gozo

y a cantar con nuestras obras las grandezas del Señor.

Amén.

Nuestra Señora de la Visitación, ruega por nosotros.

Carlos García Malo

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