Oración a Santa Lucia para sanar las enfermedades de la vista y preservar los ojos del alma para vivir en santidad

*  « Oh queridísima Santa Lucía, acudo a ti para que intercedas ante el Trono divino y me consigas las gracias que necesita mi alma para vivir en santidad. Vengo a ti para que protejas mi vista y sanes la enfermedad en mis ojos. Preserva también los ojos de mi alma, la fe, a través de la cual puedo conocer a mi Dios»

Camino Católico.- Cada 13 de diciembre, la Iglesia celebra la fiesta de Santa Lucía, patrona de la vista, porque, según una antigua tradición, a la santa le habrían arrancado los ojos por proclamar firmemente la fe y volvió a recobrar la vista.

Según “las actas” de Santa Lucía, ella nació en Siracusa, Secilia (Italia), en una familia noble, rica, y fue educada en la fe. Su padre murió durante su infancia e hizo voto de virginidad en secreto. Su madre Eutiquia, sin saber, la animaba a contraer matrimonio con un joven pagano.

Santa Lucía acompañó a su madre a orar ante la tumba de Santa Agata para que obtenga la curación de sus hemorragias. Dios escuchó sus oraciones y la Santa le dijo a su madre que deseaba consagrarse a Dios y repartir su fortuna entre los pobres. Eutiquia le dio el permiso.

El pretendiente de Lucía se molestó y delató a la santa como cristiana. El juez insistió para que desistiera, pero Santa Lucía le respondió: “Es inútil que insista. Jamás podrá apartarme del amor a mi Señor Jesucristo”. El juez la amenazó con prostituirla y ella le dijo: «El cuerpo queda contaminado solamente si el alma es consciente». Esta frase era muy admirada por Santo Tomás de Aquino porque corresponde con el principio moral de que no hay pecado si no se consiente el mal.

Por la gracia de Dios, los guardias no pudieron mover a Santa Lucía del sitio de donde estaba y la sentencia no pudo cumplirse, entonces trataron de quemarla en la hoguera y también fracasaron. Por último la decapitaron y, aun así, Santa Lucía siguió exhortando a los fieles para que permanezcan firmes.

En la edad media se le invocaba contra las enfermedades de los ojos, tal vez porque su nombre significa “luz”.  Esto originó varias leyendas como la de que el tirano mandó a los guardias que le sacaran los ojos y ella recobró la vista. En 1894 descubrieron una inscripción sepulcral en las catacumbas de Siracusa con el nombre de Santa Lucía, la mártir que, con certeza, vivió en el siglo IV.

Pidamos por intercesión de Santa Lucia la curación de las enfermedades de la vista y preservar los ojos del alma para vivir en santidad:

Oh queridísima Santa Lucía,

acudo a ti para que intercedas ante el Trono divino

y me consigas las gracias que necesita mi alma para vivir en santidad.

Tú preferiste que tus ojos fueran arrancados

en lugar de negar la fe y contaminar tu alma;

Y Dios, a través de un milagro extraordinario,

los reemplazó con otro par de ojos perfectos

para recompensar vuestra virtud y fe,

designándote como la protectora contra las enfermedades de la vista.

 (Pedir aquí la intención o gracia) 

Oh, apreciada Santa Lucía,

vengo a ti para que protejas mi vista y sanes la enfermedad en mis ojos.

Ayúdame a conservar la luz de mis ojos

para que puedan ver las bellezas de la creación,

el resplandor del sol, el color de las flores y la sonrisa de los niños.

Preserva también los ojos de mi alma,

la fe, a través de la cual puedo conocer a mi Dios,

entender Sus enseñanzas,

reconocer Su amor por mí

y a nunca perder el camino

que me lleva a donde tú, Santa Lucía,

te encuentras en compañía de Los ángeles y los santos.

Oh Santa Lucía, protege mis ojos y conserva mi fe.

Amén.


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