Oración a Santa Teresa de Lisieux pidiendo su intercesión / Por P. Carlos García Malo

*  «Santa Teresa de Lisieux, hija de padres santos y familia cristiana de fuertes valores y piedad sincera. Sin salir del monasterio te convertiste en patrona de las misiones al consolar con tus cartas a dos misioneros ayudándoles en su fidelidad a su vocación. Doctora de la Iglesia, maestra jovencísima en tus escritos, abandonaste este mundo con apenas veinticuatro años. Tu fama de santidad, tu ejemplo de virtudes, tu entrega por la conversión de los que más pecamos nos llena de esperanza sabiendo que tu intercesión puede arrancar al buen Dios tantas bendiciones para nosotros. Santa Teresita del niño Jesús, ruega por nosotros y por tu Carmelo querido»

P. Carlos García Malo / CaminoCatólico.com.-  Hoy la Iglesia celebra a Santa Teresita del Niño Jesús, patrona universal de las misiones. «Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra», decía Santa Teresa del Niño Jesús o también conocida como Santa Teresa de Lisieux, cuya fiesta se celebra cada 1 de octubre. Es patrona de las misiones y Doctora de la Iglesia.

Santa Teresa vivió solo 24 años: nació un 2 de enero de 1873 y murió el 30 de septiembre de 1897. En su entierro no hubo más de 30 personas en el cementerio de Lisieux. Sin embargo, esta joven santa dejaría un gran legado de amor para la Iglesia que se conocería con el paso del tiempo.

Un año después de su muerte, a partir de sus escritos, se publica un libro “Historia de un alma” que va a conquistar al mundo porque da a conocer lo mucho que había amado esta religiosa a Jesús.

Fue proclamada Doctora de la Iglesia por San Juan Pablo II, quien el 19 de octubre de 1997 dijo: “Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz es la más joven de los ‘Doctores de la Iglesia’, pero su ardiente itinerario espiritual manifiesta tal madurez, y las intuiciones de fe expresadas en sus escritos son tan vastas y profundas, que le merecen un lugar entre los grandes maestros del espíritu”.

“El deseo que Teresa expresó de “pasar su cielo haciendo el bien en la tierra» sigue cumpliéndose de modo admirable. ¡Gracias, Padre, porque hoy nos la haces cercana de una manera nueva, para alabanza y gloria de tu nombre por los siglos!”, concluyó san Juan Pablo II.

Pidamos a Santa Teresa de Lisieux su intercesión ante el Señor para que nos conceda las gracias que precisamos para hacer la voluntad de Dios en nuestra vida:

Santa Teresa de Lisieux,

hija de padres santos y familia cristiana de fuertes valores y piedad sincera.

Tu infancia transcurrió en el ejemplo

de unos progenitores entregados a la oración y a la caridad fraterna.

Su ejemplo junto al de tus hermanas que entraron en el Carmelo

hizo germinar en tu alma

la misma vocación de entrega a Dios

como monja escondida por la salvación de las almas y, especialmente, por los sacerdotes.

Conseguiste con tu oración la conversión de un criminal condenado a muerte

que, antes de ser ejecutado,

pidió besar en varias ocasiones un crucifijo.

Viste ahí la mano misericordiosa del Padre.

Maestra de tus hermanas más jóvenes del convento

en obediencia a tu hermana de sangre y superiora de la comunidad,

descubriste tu verdadera vocación:

«en el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor»,

que encierra en sí todas las virtudes.

Sin salir del monasterio te convertiste en patrona de las misiones

al consolar con tus cartas a dos misioneros ayudándoles en su fidelidad a su vocación.

Doctora de la Iglesia, maestra jovencísima en tus escritos,

abandonaste este mundo con apenas veinticuatro años.

Tu fama de santidad, tu ejemplo de virtudes,

tu entrega por la conversión de los que más pecamos

nos llena de esperanza

sabiendo que tu intercesión puede arrancar al buen Dios tantas bendiciones para nosotros.

Amén.

Santa Teresita del niño Jesús, ruega por nosotros y por tu Carmelo querido.

Carlos García Malo

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