Oración al Beato Charles de Foucauld, para pedir la gracia de tener un corazón misericordioso / Por P. Carlos García Malo

*  «Beato Charles de Foucauld, misionero del Sahara, Hombre activo con los enfermos y necesitados, a la vez que contemplativo de Jesús en la custodia. «Cuanto más se ama, más se ora». Entregaste tu vida en manos de un jovencito que disparó su arma y dejó tu cuerpo tendido en el suelo. Tu sangre hoy es semilla de nuevos cristianos y de innumerables conversiones a la fe del que dio su vida para que nosotros tengamos la Vida verdadera, sin odios ni rencores sino en la caridad y misericordia con el hermano que uno sabe en su corazón equivocado. Beato Charles de Foucauld, enséñanos a tener un corazón escandalosamente misericordioso y ardiente de amor como lo tuviste tú en este mundo terreno»

Carlos García Malo / Camino Católico.- “La fe es incompatible con el orgullo, con la vanagloria, con el deseo de la estima de los hombres. Para creer, es necesario humillarse”, decía el Beato Carlos de Foucauld, quien pasó de ser un aristócrata francés y militar mujeriego a un claro modelo de santidad y de quien hoy la Iglesia celebra su fiesta.

Carlos de Foucauld nació en Estrasburgo, Francia, en una familia aristocrática en 1858. A los seis años quedó huérfano y junto con su hermana fueron criados por su abuelo. Más adelante estudió con los jesuitas en Nancy y París. Ingresó al servicio militar, pero años después fue dado de baja por mala conducta y se marchó con su amante. Por aquel tiempo se produjo una revuelta y Carlos volvió al ejército. Cuando todo acabó, renunció a su puesto para estudiar árabe y hebreo.

Carlos de Foucauld, de unos 5 años de edad, junto a su madre y su hermana menor (ca. 1863). Fotografía expuesta en la iglesia de San Agustín (París).
Carlos de Foucauld, de unos 5 años de edad, junto a su madre y su hermana menor (ca. 1863). Fotografía expuesta en la iglesia de San Agustín (París).

En 1883, haciéndose pasar por judío, realizó una expedición por el desierto de Marruecos, hizo mapas de los oasis y recibió la medalla de oro de la Sociedad Francesa de Geografía. Asimismo exploró Argelia y parte de Túnez.

En 1886 tuvo una experiencia profunda de conversión. Le impactó la vida entre los seguidores del Islam y el ver que aquellas personas se tomaban muy en serio su religión. En cambio, él había tenido una historia de derroche de dinero y en aventuras.

Con la ayuda de un sacerdote y después de una sincera confesión, optó por una vida más austera, durmiendo en el piso y orando por horas. Peregrinó hasta Tierra Santa y pasó por muchos retiros espirituales. Con el tiempo ingresó al monasterio Notre Dames-des-Neiges de los monjes trapenses y tomó el nombre de Marie-Alberic. Fue enviado al Monasterio de Akbes en Siria y luego a estudiar a Roma. Sin embargo, optó por retirarse de los trapenses ya que los pueblos africanos alejados de la fe estaban constantemente en sus pensamientos.

Volvió de peregrino a Tierra Santa y retornó a Francia. Tras estudiar un tiempo para el sacerdocio, fue ordenado en 1901.

Ya como sacerdote se fue a vivir cerca de Marruecos con la intención de anunciar el Evangelio. Comenzó a comprar esclavos para liberarlos y evangelizaba en la tribu nómada de los Tauregs. Escribió varios libros sobre ellos y tradujo los Evangelios a su lengua. Logró establecerse en el corazón del desierto del Sahara en Tamanrasset (Hoggar, Argelia).

En 1909 fundó la Unión de Hermanos y Hermanas del Sagrado Corazón con la misión de evangelizar las colonias francesas de África. Los bereberes, personas pertenecientes a etnias al norte de África, decían que su bondad producía sentimientos amistosos hacia los franceses.

Sin embargo, el 1 de diciembre de 1916, el Beato Carlos de Foucauld murió en la puerta de su ermita por un disparo de fusil debido a una revuelta antifrancesa de los bereberes de Hoggar.

“Creo necesario morir como mártir, despojado de todo, tendido en el suelo, desnudo, cubierto de heridas y de sangre, de forma violenta y con una muerte dolorosa”, expresó en una ocasión, como presintiendo su muerte.

Diez congregaciones religiosas y ocho asociaciones de vida espiritual han surgido de su testimonio y carisma. Fue beatificado por Papa Benedicto XVI en 2005 y su fiesta litúrgica se celebra cada 1 de diciembre.

Pidamos por intercesión del Beato Charles de Foucauld la gracia de tener un corazón misericordioso:

Beato Charles de Foucauld,

misionero del Sahara,

apóstol de los tusregs.

Fuiste vizconde de Foucauld en Francia…

alejado de Dios en tu juventud te dejaste llevar por el mundo.

Última fotografía en vida de Carlos de Foucauld (ca. 1914-1915).
Última fotografía en vida de Carlos de Foucauld (ca. 1914-1915).

Fue el ardor de una oración musulmana la que te llevó de nuevo a la fe;

y después de muchas búsquedas

te entregaste a la Trinidad dentro de la Iglesia católica.

«Dios, si existes, házmelo saber».

Tu deseo era llevar con tu testimonio la fe a África.

Hombre activo con los enfermos y necesitados,

a la vez que contemplativo de Jesús en la custodia.

«Cuanto más se ama, más se ora».

Místico de nuestros tiempos,

cuántos hombres y mujeres han abrazado tu espiritualidad

y te han seguido por el camino de la entrega y del amor.

Entregaste tu vida en manos de un jovencito

que disparó su arma y dejó tu cuerpo tendido en el suelo.

Tu sangre hoy es semilla de nuevos cristianos

y de innumerables conversiones a la fe

del que dio su vida para que nosotros tengamos la Vida verdadera,

sin odios ni rencores sino en la caridad

y misericordia con el hermano que uno sabe en su corazón equivocado.

Beato Charles de Foucauld,

enséñanos a tener un corazón escandalosamente misericordioso

y ardiente de amor como lo tuviste tú en este mundo terreno. Amén.

Beato Charles de Foucauld, ruega por nosotros.

Carlos García Malo


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