Oración al Santísimo nombre de Jesús / Por P. Carlos García Malo

*  «Santísimo nombre de Jesús, a tu nombre toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos. En tu nombre huyen los demonios al averno y se esconden de tu Luz. Tu nombre libera y sana enfermos, obra milagros. Tu nombre es bálsamo que consuela y dulce cántico para quien lo pronuncia. Tu nombre esconde un sinfín de bendiciones. Jesús, Jesús, Jesús, a ti la gloria y el honor por los siglos de los siglos»

Carlos García Malo / Camino Católico.- Cada 3 de enero la Iglesia celebra el Día del Santísimo Nombre de Jesús. “Éste es aquel santísimo nombre anhelado por los patriarcas, esperado con ansiedad, demandado con gemidos, invocado con suspiros, requerido con lágrimas, donado al llegar la plenitud de la gracia”, decía San Bernardino de Siena.

La palabra Jesús es la forma latina del griego “Iesous”, que a su vez es la transliteración del hebreo “Jeshua” o “Joshua” o también “Jehoshua”, que significa “Yahveh es salvación”.

El Santísimo Nombre de Jesús comenzó a ser venerado en las celebraciones litúrgicas del siglo XIV. San Bernardino de Siena y sus discípulos propagaron el culto al Nombre de Jesús. En 1530 el Papa Clemente VII concedió por primera vez a la Orden Franciscana la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús. San Bernardino solía llevar una tablilla que mostraba la Eucaristía con rayos saliendo de ella y, en el medio, se veía el monograma “IHS”, abreviación del Nombre de Jesús en griego (ιησουσ).

Más adelante la tradición devocional le añade un significado a las siglas: «I», Iesus (Jesús), «H», Hominum (de los hombres), «S», Salvator» (Salvador). Juntos quieren decir “Jesús, Salvador de los hombres”. San Ignacio de Loyola y los jesuitas hicieron de este monograma el emblema de la Compañía de Jesús.

El Nombre de Jesús, invocado con confianza:

  • Brinda ayuda en las necesidades corporales, según la promesa de Cristo: «En mi nombre agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien» (Mc. 16,17-18). En el Nombre de Jesús los Apóstoles dieron fuerza a los lisiados (Hch. 3,6; 9,34) y vida a los muertos (Hch. 9,40).
  • Da consuelo en las pruebas espirituales. El Nombre de Jesús le recuerda al pecador el «padre del hijo pródigo» y el buen samaritano; al justo le recuerda el sufrimiento y la muerte del inocente Cordero de Dios.
  • Nos protege de Satanás y sus artimañas, ya que el diablo le teme al Nombre de Jesús, quien lo ha vencido en la Cruz.
  • En el nombre de Jesús obtenemos toda bendición y gracia en el tiempo y la eternidad, pues Cristo dijo: «lo que pidan al Padre se los dará en mi nombre.» (Jn. 16,23). Por lo tanto, la Iglesia concluye todas sus oraciones con las palabras: «Por Jesucristo Nuestro Señor», etc. Así se cumple la palabra de San Pablo: «Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos.» (Flp. 2,10).

Pidamos al Santísimo nombre de Jesús las gracias que precisamos para afrontar nuestra vida:

Santísimo nombre de Jesús,

a tu nombre toda rodilla se doble en el cielo,

en la tierra y en los abismos,

tal era la visión de San Pablo ante tan poderosa invocación.

Él, bien sabía el poder que se esconde detrás del nombre del Hijo de Dios.

Por los méritos de tu pasión, de tu sangre derramada en la cruz,

por la entrega de tu vida al Padre y por tu portentosa resurrección,

a tu nombre huyen los demonios al averno y se esconden de tu Luz.

Tu nombre libera y sana enfermos,

obra milagros, para guerras y desafía a las leyes de la naturaleza.

En tu nombre se hablan lenguas nuevas que sólo se entienden en el Espíritu.

Tu nombre es bálsamo que consuela y dulce cántico para quien lo pronuncia.

Tu nombre esconde un sinfín de bendiciones.

Jesús, Jesús, Jesús, a ti la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén.

Carlos García Malo


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