Oración para abrazar la Santa Cruz y vivir de la vida que Cristo nos da / Por P. Carlos García Malo

«Santa Cruz. Que no te tengamos miedo. Que sepamos abrazarte a imagen del que te abrazó primero, sabiendo y confiando en que muriendo como Él resucitaremos también en Él»

P. Carlos García Malo / Camino Católico.-  Hoy como cada 14 de septiembre se celebra la Exaltación de la Santa Cruz “en la que se muere para vivir; para vivir en Dios y con Dios, para vivir en la verdad, en la libertad y en el amor, para vivir eternamente”, como dijo vez San Juan Pablo II

En la vida de los santos se narra que San Antonio Abad, al ser atacado por terribles tentaciones del demonio, hacía la señal de la cruz y el enemigo huía. Desde ese tiempo, se dice, que se hizo costumbre el hacer la señal de la cruz para librarse de males.

Otro hecho de lo poderoso y sagrado de este signo lo mostró la Santísima Virgen María, quien al aparecerse por primera vez a Santa Bernardita y al ver que la niña quiso santiguarse, nuestra Señora se persignó muy despacio para enseñarle que es necesario hacerlo calmadamente y con más devoción.

Para que el miedo se disipe en nuestro corazón y podamos abrazar la Santa Cruz con la certeza que de ella emana la vida que Cristo nos regala, te propongo rezar esta oración:

Oh, leño Santo del que colgó la salvación del mundo.

Nunca pudiste imaginar que la sangre que empapaba tu corteza

era en realidad la verdadera savia que traía la Vida al mundo.

El que de ti pendía exhalando su último suspiro

te elevó de categoría e hizo de ti azote de los demonios:

Santa Cruz.

Hoy, millones de réplicas imitan tu gesto y nos llenan de esperanza y piedad

ante ese Dios de locura que da su Vida

para que nosotros tengamos vida.

Que no te tengamos miedo.

Que sepamos abrazarte a imagen del que te abrazó primero,

que te llevemos felices luciéndote en nuestros cuellos,

sabiendo y confiando en que muriendo como Él resucitaremos también en Él.

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 Amén

P. Carlos García Malo

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