Pablo Sanz, profesor, futbolista profesional y cantautor: «Vivir enamorado de Dios queriendo ser santo marca mi vida y San José, a quien canto, puede enseñarme»

* «Fue con 15 años, en unas convivencias, cuando me encontré con Dios. Ese mismo verano empecé a conocerle en mis primeros Ejercicios Espirituales y desde ese momento descubrí a un Dios con quien podía hablar, a quién podía querer y dejarme querer, un Dios que tenía algo que decirme en mi día a día. A los 20 años me consagré a Dios en los Cruzados de Santa María, un Instituto Secular. Respondí a la llamada que Dios me hizo aquel verano consagrándome a Él. Y ahí sigo, tratando de enamorarme cada día más de Dios, redescubriendo su infinita misericordia para conmigo»

Vídeo-testimonio de Pablo Sanz, emitido por 13 TV el 8 de diciembre, la Inmaculada Concepción, día en que concluía el año de San José, a quien ha dedicado una canción, que estrena en directo en el programa Iglesia al día. Pablo cuenta su deseo de aprender de San José para crecer en santidad y en su relación con Dios y con los demás

* «En esta búsqueda constante de la Santidad en medio del mundo, en las actividades cotidianas me pierdo constantemente. Me veo muy limitado como para responder a la llamada de Dios y muchas veces eso me desanima. El orgullo domina mi vida tantas veces…y casi siempre bajo capa de bien. Ahí es donde está el reto de mi relación con Dios, cambiar la mirada, dejar de mirar mi respuesta y mirar su llamada, dejar de mirar cómo amo a Dios y mirar más cómo Él me ama. Dejar de querer “hacer” y empezar a dejarme “hacer”. Es un juego de confianza, de fe, porque aun conociendo mi pequeñez Dios cuenta conmigo. Si Dios es así conmigo, también lo quiere ser con todo el mundo. Su Amor está esperando a todo el mundo»

Camino Católico.- «San José ha sido y es una referencia en mi vida y en mi vocación, un ejemplo de cómo vivir en medio del mundo, como cualquier otro ser humano», afirma Pablo Sanz a Alfa y Omega, un joven compositor madrileño que acaba de ganar con “José” un concurso de canciones dedicadas al esposo de la Virgen, organizado por el estudio de grabación colombiano Espíritu Santo Producciones. Pablo cuenta su testimonio de vida que tiene como objetivo diario «vivir enamorado de Dios queriendo ser santo marca mi vida y San José, a quien canto, puede enseñarme».

Pablo, que compuesto los temas de varios musicales que han viajado por España, ha participado también en el musical Skate hero, protagonista del talent show Got Talent. Además, este laico consagrado de los Cruzados de Santa María es profesor de Educación Física, jugador de fútbol sala profesional, en un equipo de Segunda División B y entrenador de otro equipo universitario.

 «A mí siempre me ha gustado la música desde pequeño. He cantado en coros y he compuesto canciones desde que tenía 14 años, como una forma de comunicar lo que voy viviendo», explica. Además, «como Dios es protagonista de mi vida, aparece en muchas de mis canciones, igual que también lo hacen mis padres, mis amigos, las oposiciones que estoy preparando o la vida en general».

A principios de este año, Pablo Sanz se apuntó al concurso que la productora colombiana organizó para honrar la figura de san José en el año jubilar a él dedicado y que ha concluido este 8 de diciembre. Al resultar ganador, ha podido producir la canción de manera profesional y grabar un videoclip en la catedral de Mejorada del Campo, entre otros escenarios.

Videoclip de “José”, la canción interpretada por Pablo Sanz

«Creo que san José tenía dos trucos para vivir: enamorarse de María y estar cerca de Jesús para aprender de él», afirma. «Si vives así no puedes fallar. Si vives como vivió él, no te puede ir mal», añade.

«San José es un santo que siempre le tengo muy presente porque entiendo que puede enseñarme muy bien a cómo quiero vivir yo. Entonces veo en san José que está en el sitio perfecto. Está enseñando a Jesús, o sea, no solo aprendiendo de él sino que enseñándole. Jesús le exige a él que sea su padre. Y enamorado de María, así que quiero ser san José en lo pequeño, en lo oculto, en el día a día», asegura a Rome Reports.

Para este compositor madrileño de 28 años, «es muy bonito pensar cómo debió ser san José para que años después Jesús utilizara la imagen del padre para hablar de Dios. Y es impresionante que se refiriera a Él como papá, la misma palabra que usaba para llamar a san José». En este sentido, «la ternura y la misericordia» del santo «nos pueden ayudar a imaginar cómo es Dios de bueno».

Junto a ello, san José fue un hombre «de silencio y de acción», «con una dimensión contemplativa tan grande que hasta por unos sueños es capaz de reconocer la voluntad de Dios y tomar decisiones». San José «debió ser un hombre atento a la presencia de Dios, con una relación tan íntima con Él que supo escuchar su voz claramente».

Este premio supone para el joven madrileño un empujón para ofrecer su música como un medio de evangelización. Aunque solo lleva tres años volcado en producir su música, Para Pablo Sanz cantar es obligatorio porque, como mejor consigue hacer oración, es cuando está a solas con su guitarra en una capilla.

«Es mi modo de comunicarme y casi de traducirme a mí mismo. ‘Oye, Pablo, ¿qué estás viviendo? ¿Qué está pasando en tu vida?’ Y son esos momentos en los que me pongo a escribir, cuando pasa algo quizá especial o una vivencia, que necesito pararme y ponerle palabras. De ahí es de donde brotan las canciones. Y mi idea es, si a mí me sirve o si nace de una vivencia mía, estoy seguro de que puede ayudar a otros».

Pablo Sanz tiene una vida muy normal y escribe de lo que le pasa. Su experiencia como futbolista profesional, su trabajo como profesor, sus amigos, su familia… «Hago canciones de todo tipo pero, como Dios está en el centro de mi vida, la mayoría tienen de protagonista a Dios».

También utiliza la música para dar testimonio allí donde está. Su equipo de fútbol sala profesional, el colegio donde da clases de Educación Física, cualquier reunión con amigos o incluso cuando conoce a alguien por primera vez. «Veo con mucho interés que gente muy diversa me quiere escuchar simplemente porque canto. Dicen: ‘¡Ay! ¿Cantas? ¿Y qué canciones tienes?’ Y escuchan un mensaje que a lo mejor no están dispuestos a escuchar en medio de un partido de fútbol».

Con su canción “José”, Pablo Sanz quiere mandar un mensaje muy claro. Quien quiera ser santo y no sepa cómo, no tiene por qué hacer cosas extraordinarias, le basta con imitar a una persona sencilla y generosa como san José. Precisamente de su deseo de santidad y que se puede ser santo habla el mismo pablo en un testimonio publicado en Jóvenes Católicos donde cuenta su camino de fe:

Vivir enamorado de Dios soñando con el ideal de la santidad marca mi vida. La realidad de mis miserias y pecados y el lema de “no cansarse nunca de estar empezando siempre” es lo que marca el paso del día a día.

Soy Pablo Sanz, un joven de 28 años, profesor de educación física, jugador y entrenador de fútbol sala de profesión y dedico mucho de mi tiempo a la música como forma de expresarme y comunicar. Sí, soy muy afortunado de poder dedicar mi tiempo a mis dos pasiones: el deporte y la música.

Mi vida de fe comienza en mi familia, soy el segundo de 5 hermanos, todos chicos. Mis padres, unos santos. De los que fallan a menudo y están lejos de ser perfectos, pero siempre tienen a Dios en el centro de su vida, confían y se entregan por completo. En casa aprendí todo. Muchas cosas, voy descubriendo con el tiempo, que también las aprendí en casa, aunque sea consciente muchos años después. ¡Qué importante es la familia! Y cuántas gracias doy a Dios por mis padres y mis hermanos.

Desde niño participé en las actividades de la Milicia de Santa María, un grupo juvenil donde me forjaron en la persona que soy hoy.

Fue con 15 años, en unas convivencias, cuando me encontré con Dios. Ese mismo verano empecé a conocerle en mis primeros Ejercicios Espirituales y desde ese momento descubrí a un Dios con quien podía hablar, a quién podía querer y dejarme querer, un Dios que tenía algo que decirme en mi día a día.

A los 20 años me consagré a Dios en los Cruzados de Santa María, un Instituto Secular. Respondí a la llamada que Dios me hizo aquel verano consagrándome a Él. Y ahí sigo, tratando de enamorarme cada día más de Dios, redescubriendo su infinita misericordia para conmigo.

Vivo esta consagración en medio del mundo. Con mis alumnos en las clases, mis compañeros de equipo, mis jugadores. Tratando de ser ejemplo, con todas mis limitaciones y defectos, luchando por vivir en cristiano en todos los ambientes.

En esta vocación de hablar con la vida, de ser misionero del día a día surge la música como altavoz. De forma natural me sale hablar por medio de canciones sobre aquellas cosas que vivo. Tengo canciones dedicadas a mis padres, a mi mejor amigo, a mis oposiciones, a Londres y a tantas situaciones humanas que vivimos. Y, por supuesto, dentro de esta vida, y tratando que sea el centro, está Dios, protagonista en la mayoría de mis canciones. Canto sobre aquello que vivo. Quien escucha mis canciones puede escucharme a mí. Saber cómo hablo y me relaciono con Dios y en qué momento me encuentro, soy transparente en la música, y justo eso creo que es lo que puede ayudar a la gente a identificarse con las letras y las canciones.

En esta búsqueda constante de la Santidad en medio del mundo, en las actividades cotidianas me pierdo constantemente. Me veo muy limitado como para responder a la llamada de Dios y muchas veces eso me desanima. El orgullo domina mi vida tantas veces…y casi siempre bajo capa de bien. Ahí es donde está el reto de mi relación con Dios, cambiar la mirada, dejar de mirar mi respuesta y mirar su llamada, dejar de mirar cómo amo a Dios y mirar más cómo Él me ama. Dejar de querer “hacer” y empezar a dejarme “hacer”. Es un juego de confianza, de fe, porque aun conociendo mi pequeñez Dios cuenta conmigo.

Si Dios es así conmigo, también lo quiere ser con todo el mundo. Su Amor está esperando a todo el mundo y eso es lo que trato de cantar y anunciar con mis canciones: Dios está enamorado de ti, eres precioso para Él, no hay nada que Dios no pueda perdonar, no hay nada imposible para Dios, hay otra forma de vivir y SE PUEDE SER SANTO.

Pablo Sanz García


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