Padre Kelechi Alozié: “Desde el vientre de mi madre quise ser sacerdote. Ella pidió a Dios con insistencia a un hijo con la promesa de dedicarlo a su servicio”

* “Desde cuando era pequeño quería ser sacerdote y me encantaba todo lo que tuviera que ver con la Iglesia: misa, celebraciones, etc.”

* “Esta vida me encanta hasta el punto de que pienso que en la otra vida seguiré siendo sacerdote. ‘Vamos a la casa del Señor, casa de la alegría”, como dice el himno religioso”

* MENSAJE A LOS JÓVENES: “Que la alegría del Señor debe ser su fuerza. Que el único camino es Jesús quien es el camino, la verdad y la vida. Los jóvenes deben enfocarse, no deben hacer caso de lo que otros les digan, por ejemplo compañeros, la televisión, etc. No hagan caso de la oposición; tengan mucho amor a Dios porque éste nunca falla”

24 de mayo de 2014.-(Juan José García / Vida NuevaCamino Católico)  Si alguien nació con la vocación sacerdotal predeterminada, ése fue el padre Kelechi Aloizé, nigeriano de Aba, quien hoy desempeña el ministerio sacerdotal en la parroquia de la Sagrada Familia de Wilmington, California.

“Desde el vientre de mi madre quise ser sacerdote”,afirma con sencillez y sin la más mínima duda, y explica que su venida al mundo fue respuesta a las plegarias y lágrimas de su madre pidiendo a Dios un hijo varón tras dar a luz a cinco mujeres.

“La cultura en Nigeria era un tanto machista en la que no se veía bien que una mujer fuera incapaz de dar a luz únicamente a mujeres y por eso pidió a Dios con insistencia a un hijo con la promesa de dedicarlo a su servicio”, explica el padre. Dios la oyó y ahí se presentó Kelechi, además de dos hijos varones más, de los que uno es también sacerdote y en estos momentos está presentando en Roma su disertación para obtener el doctorado en Teología Sistemática en la Universidad Pontificia Urbaniana de esa ciudad.

Sus padres, Paul y Dorothy, le han apoyado siempre, al igual que sus siete hermanos, entre ellos una monja que es profesora de inglés y directora de un colegio en Ananbra, Nigeria. Todos ellos son profesionistas en diversos campos.

Kelechi hizo sus estudios de primaria y secundaria en Nigeria y estudió filosofía en el Seminario Mayor Claretiano de Nekede, estado de Ebo, institución afiliada a la Pontifica Universidad Urbaniana de Roma. Luego estudió Teología en la Universidad Pontificia Xaveriana de Bogotá, regentada por los Padres Jesuitas. Cuenta entre risas que llegó a Bogotá sin saber ni una palabra de español y por ello encontró dificultades en los estudios, pero agrega que, como a los cuatro meses, ya seguía las conversaciones y las clases en esa lengua. “Fue como un milagro”, afirma bien serio. Desde entonces se siente enganchado al idioma español y hace todo lo posible por no olvidarlo, hasta el punto que ese fue uno de los motivos de venir a Los Ángeles con el permiso y apoyo de su obispo y la anuencia de la Arquidiócesis angelina.

El padre Alozié califica la legua española de lengua romántica, bella, y esas mismas calificaciones las traslada a la comunidad hispana a la que sirve, pues son “personas alegres, religiosas, valientes, que trabajan mucho en la Iglesia”.

Como corolario curioso, el padre Alozié explica que en Nigeria se hablan al menos 250 idiomas, si bien el inglés es la lengua oficial, aunque no todos los nigerianos lo hablan o entienden.

Regalo y ofrenda

“Desde cuando era pequeño-dice- quería ser sacerdote y me encantaba todo lo que tuviera que ver con la Iglesia: misa, celebraciones, etc.”. Por ese motivo se hizo monaguillo cuando tenía diez años. Poco después, comunicó a su madre que “quería ser sacerdote y que, de no serlo, quería ser médico o abogado”.

Pero su madre lo había ofrecido a Dios antes de nacer si le daba un hijo varón. “Luego resultó que le entregó dos sacerdotes y una religiosa”, cuenta el padre Alozié. Claro, explica, de esa especie de chantaje maternal se enteró mucho más tarde cuando se lo contó su progenitora, quien sigue desde lejos los pasos de su hijo por estas tierras. Otro tanto hace su padre.

Él, por su parte, se ha entregado al ministerio con alegría, haciendo suyo el verso del profeta Jeremías: “La alegría del Señor es mi fuerza” y su trabajo y modo de ser rezuman alegría, una alegría contagiosa. En efecto, en la entrevista, el padre Kelechi repitió incontables veces la palabra “alegría” aplicada a su persona y a los demás.

Terminados los estudios de Teología en la Xaveriana de Colombia, se ordenó sacerdote el 25 de junio de 2008. A continuación regresó a Nigeria donde trabajó como pastor asociado en dos parroquias y fue nombrado pastor de la parroquia Regina Pacis [Reina de la Paz] en Amaudara y director de un colegio donde estuvo por más de un año.

A los Ángeles

Luego, contando con el apoyo de su obispo, vino a Los Ángeles porque no quería olvidar el español, que domina como el ibo e inglés hablados en su tierra. Conocía a un sacerdote nigeriano residente en Los Ángeles y éste le ayudó a contactar con la Arquidiócesis angelina a fin de venir a ejercer su ministerio aquí, adonde llegó hace poquito más de un año.

“Aquí me fascina. Esta parroquia de la Sagrada Familia-cuenta- es como un pueblo de México, con un 99% de hispanos. Me siento como parte de la familia hispana”, y vuelve a recitar el verso de Jeremías: “La alegría es mi fuerza”, alegría que encuentra viva también en los latinos de su parroquia. “Yo animo a la comunidad y ella me ayuda a mí porque son gente humilde, sencilla, valiente y que trabaja mucho en la Iglesia”. Como prueba de la alegría que reina en su parroquia, se puede visitar un video en Google donde la comunidad celebra la Eucaristía con cánticos y bailes, algo así como el Rey David en presencia del Arca de la Alianza del Señor.

Labor sacerdotal

Como pastor asociado celebra los Santos Sacramentos, aconseja a quien lo necesita, anima a las personas, visita a los enfermos en sus casas u hospitales. Sobre todo, dice, trata de consolar a los mayores, administrarles los santos óleos y animarles a que acepten su realidad y limitaciones en presencia del Señor.

Así que no tiene tiempo de aburrirse, porque la vida del sacerdote no es aburrida.

“Esta vida me encanta hasta el punto de que pienso que en la otra vida seguiré siendo sacerdote. ‘Vamos a la casa del Señor, casa de la alegría”, como dice el himno religioso”.

Para el padre Kelechi, la “alegría” es como la levadura que hace crecer la humanidad que llevamos dentro y nos acerca a Dios.

PREGUNTITAS

-¿QUÉ LE GUSTA COMER?

– “Me gusta mucho la comida típica de Nigeria, sobre todo la llamada ‘fufú’, que da mucha alegría. También la mexicana. Para quienes no saben qué es el fufú, se puede consumir en algunos restaurantes de la zona, y en algunos mercados venden los ingredientes para prepararlo en casa”.

-¿SABE COCINAR?

– “Sí, el fufú, el arroz y otros guisos nigerianos”.

-¿QUÉ IDIOMAS HABLA?

– “Inglés, español e ibo y puedo seguir una conversación en latín, francés e italiano”.

-¿PRACTICA ALGÚN DEPORTE?

– “De momento no tengo equipo, pero soy muy bueno en fútbol (soccer) y pingpong. Estoy buscando equipo de futbol donde practicar mi afición. De momento me contento con mirar juegos de otros”.

-¿TIENE ALGÚN DÍA LIBRE?

– “Sí, los jueves desde el fin de la misa de la mañana hasta el mediodía del viernes. Además del trabajo pastoral, dedico ese tiempo a hacer ejercicio, visitar a los amigos, ir al cine…”.

-¿QUÉ CAMBIARÍA EN SU VIDA?

– Lo piensa por un largo rato y concluye que no sabe qué cambiaría en su vida, y manifiesta: “No sé, porque yo trato de vivir conmigo mismo, como Kelechi, y ser fiel a mí mismo”.

-¿CÓMO LE GUSTARÍA SER RECORDADO?

– “Como una persona muy alegre que trata de enseñar y llegar a la gente; como alguien que sale al encuentro de la gente”.

-¿QUÉ PAÍSES LE GUSTARÍA VISITAR?

– “México. México y otros países de Latinoamérica, por lo del idioma, y también países de Europa”.

-MENSAJE A LOS JÓVENES

– “Que la alegría del Señor debe ser su fuerza. Que el único camino es Jesús quien es el camino, la verdad y la vida. Los jóvenes deben enfocarse, no deben hacer caso de lo que otros les digan, por ejemplo compañeros, la televisión, etc. No hagan caso de la oposición; tengan mucho amor a Dios porque éste nunca falla”.

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