Papa en el Ángelus, 15-8-2022: «La Virgen profetiza que no son el poder, el éxito y el dinero, los que prevalecen, sino el servicio, la humildad y el amor. Este es el camino al Cielo»

* «María hoy canta la esperanza y reaviva en nosotros la esperanza: en ella vemos la meta del camino. Ella es la primera creatura que, con todo su ser, en cuerpo y alma, atraviesa victoriosa la meta del Cielo. Ella nos muestra que el Cielo está al alcance de la mano. ¿Cómo es esto? Sí, el cielo está al alcance de la mano si también nosotros no cedemos al pecado, alabamos a Dios con humildad y servimos a los demás con generosidad. No hay que ceder al pecado. Pero alguno podría decir: “Pero, padre, yo soy débil”, “Pero el Señor siempre te está cerca, porque es misericordioso”. No te olvides de cuál es el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura. Siempre cercano a nosotros con su estilo. Nuestra Madre, nos lleva de la mano, nos acompaña a la gloria, nos invita a alegrarnos pensando en el paraíso. Bendigamos a María con nuestra oración y pidámosle una mirada, capaz de vislumbrar el Cielo en la tierra»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Y en este día dedicado a la Virgen, exhorto a todos los que tengan la posibilidad de visitar un santuario mariano a venerar a nuestra Madre celestial. Sigamos invocando la intercesión de la Virgen para que Dios conceda la paz al mundo, y recemos en particular por el pueblo ucraniano»

Foto: Vatican Media

15 de agosto de 2022.- (Camino Católico)  En el rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro del Vaticano, ante 10.000 fieles y peregrinos, este lunes 15 de agosto, Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el Papa Francisco ha aseguró que “hoy, María canta la esperanza y reaviva en nosotros la esperanza: en ella vemos la meta del camino”.

El Santo Padre ha recordado ante los fieles presentes en la Plaza de San Pedro en Roma el Evangelio de hoy, donde Isabel se dirige a su prima la Virgen María con la frase “Bendita eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre” (Lc 1,42).  “Es un himno de alabanza y exultación por las grandes cosas que el Señor  ha realizado en ella, pero María va más allá: contempla la obra de Dios a lo largo de la historia de su  pueblo”, ha explicado el Santo Padre.

Ella, pequeña y humilde, ha sido elevada y -lo celebramos hoy- llevada a la gloria del cielo, mientras que los poderosos del mundo están destinados a quedarse con las manos vacías”, ha defendido el Papa.   “La Virgen, por tanto, profetiza: profetiza que no son el poder, el éxito y el dinero, los que prevalecen, sino el servicio, la humildad y el amor. Mirándola en la gloria, comprendemos que el verdadero poder es el servicio y que reinar significa amar. Y que este es el camino al Cielo”. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Foto: Vatican Media

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! ¡feliz fiesta!

Hoy, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el Evangelio nos ofrece el diálogo entre ella y su prima Isabel. Cuando María entra en la casa y saluda a Isabel, le dice: “Bendita eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre” (Lc 1,42). Estas palabras, llenas de fe y alegría y asombro, se han convertido en parte del “Ave María”. Cada vez que rezamos esta oración, tan hermosa y conocida, hacemos como Isabel: saludamos a María y la bendecimos, porque ella nos trae a Jesús.

Foto: Vatican Media

María acoge la bendición de Isabel y responde con el cántico, un regalo para nosotros, para toda la historia: el Magnificat. Es un canto de alabanza. Podemos definirlo como “el cántico de la esperanza”. Es un himno de alabanza y exultación por las grandes cosas que el Señor ha realizado en ella, pero María va más allá: contempla la obra de Dios a lo largo de la historia de su pueblo. Dice, por ejemplo, que el Señor “derribó del trono a los poderosos, enalteció a los humildes, colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías” (vv. 52-53). Al escuchar estas palabras, podríamos preguntarnos: ¿no estará exagerando la Virgen un poco, describiendo un mundo que no existe? De hecho, aquello que dice no parece corresponder a la realidad; mientras ella habla, los poderosos de la época no han sido derrocados: el temible Herodes, por ejemplo, se mantiene firme en su trono. Y los pobres y hambrientos también lo siguen siendo, mientras los ricos siguen prosperando.

¿Qué significa ese cántico de María? ¿Cuál es su sentido? Ella no busca hacer una crónica del tiempo, no es una periodista, sino decirnos algo mucho más importante: que Dios, a través de ella, ha inaugurado un punto de inflexión en la historia, ha establecido definitivamente un nuevo orden de las cosas. Ella, pequeña y humilde, ha sido elevada y -lo celebramos hoy- llevada a la gloria del Cielo, mientras que los poderosos del mundo están destinados a quedarse con las manos vacías. Piensen en la parábola de aquel hombre rico que tendía frente a su puerta un mendigo, Lázaro. ¿Cómo terminó? Con las manos vacías. La Virgen, en otras palabras, anuncia un cambio radical, una inversión de valores. Al hablar con Isabel, mientras lleva a Jesús en su vientre, anticipa lo que dirá su Hijo, cuando proclame bienaventurados a los pobres y a los humildes y haga una advertencia a los ricos y a los que confían en su propia autosuficiencia. La Virgen, por tanto, profetiza con este cántico, con esta plegaria: profetiza que no son el poder, el éxito y el dinero, los que prevalecen, sino que prevalecen el servicio, la humildad y el amor. Y mirándola en la gloria, comprendemos que el verdadero poder es el servicio -no olvidemos esto: el verdadero poder es el servicio- y reinar significa amar. Y que este es el camino al Cielo. Este es.

Entonces mirémonos a nosotros mismos y podemos preguntarnos: ¿esa inversión anunciada por María toca mi vida? ¿Creo que amar es reinar y que servir es poder? ¿Creo que la meta de mi vida es el cielo, es el paraíso? Pasarlo bien aquí. ¿O solo me preocupan las cosas terrenales y materiales? Es más, al observar los acontecimientos del mundo, ¿me dejo atrapar por el pesimismo o, como la Virgen, soy capaz de distinguir la obra de Dios que, a través de la mansedumbre y la pequeñez, realiza grandes cosas? Hermanos y hermanas, hoy María canta la esperanza y reaviva en nosotros la esperanza. María hoy canta la esperanza y reaviva en nosotros la esperanza: en ella vemos la meta del camino. Ella es la primera creatura que, con todo su ser, en cuerpo y alma, atraviesa victoriosa la meta del Cielo. Ella nos muestra que el Cielo está al alcance de la mano. ¿Cómo es esto? Sí, el cielo está al alcance de la mano si también nosotros no cedemos al pecado, alabamos a Dios con humildad y servimos a los demás con generosidad. No hay que ceder al pecado. Pero alguno podría decir: “Pero, padre, yo soy débil”, “Pero el Señor siempre te está cerca, porque es misericordioso”. No te olvides de cuál es el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura. Siempre cercano a nosotros con su estilo. Nuestra Madre, nos lleva de la mano, nos acompaña a la gloria, nos invita a alegrarnos pensando en el paraíso. Bendigamos a María con nuestra oración y pidámosle una mirada, capaz de vislumbrar el Cielo en la tierra.

Foto: Vatican Media

Oración del Ángelus:

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…

Foto: Vatican Media

Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…

Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…

Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.

Amen.

Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…

Benedictio Apostolica seu Papalis

Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.

Amen.

Foto: Vatican Media

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas

Foto: Vatican Media

Los saludo a todos, romanos y peregrinos de varios países: familias, grupos parroquiales, asociaciones. En particular, saludo a los jóvenes de la diócesis de Verona que participan en un campamento escolar y a los jóvenes de la Inmaculada.

Les deseo una feliz fiesta de la Asunción a los aquí presentes, a los que están de vacaciones, así como a muchos que no pueden permitirse un período de descanso, a las personas que están solas y a las personas enfermas. ¡No las olvidemos! Y pienso con gratitud estos días en quienes prestan servicios indispensables para la comunidad. Gracias por su trabajo por nosotros.

Y en este día dedicado a la Virgen, exhorto a todos los que tengan la posibilidad de visitar un santuario mariano a venerar a nuestra Madre celestial. Muchos romanos y peregrinos acuden a Santa María la Mayor para rezar ante la Salus Populi Romani. También está la estatua de la Virgen Reina de la Paz, colocada allí por el Papa Benedicto XV. Sigamos invocando la intercesión de la Virgen para que Dios conceda la paz al mundo, y recemos en particular por el pueblo ucraniano.

¡Feliz fiesta a todos! No se olviden de rezar por mí. Que tengan un buen almuerzo y hasta pronto.

Francisco


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