Papa Francisco al Gran Mufti al meditar juntos en la Mezquita Azul de Estambul: “Debemos adorar a Dios. Adoración, que es gratuita… Rece por mí”

También ha visitado el museo de Santa Sofía, ex basílica, y ha escrito en el libro de visitantes: «Pido al Altísimo guiar siempre los corazones de la humanidad sobre el camino de la verdad, la bondad y la paz»

29 de noviembre de 2014.-  (ACI  / Camino Católico)   “Debemos adorar a Dios. Adoración, que es gratuita”, expresó este sábado el Papa Francisco al Gran Mufti, Mehmet Gormez, luego del breve momento de meditación en la Mezquita Azul, donde también le pidió que “rece por mí”.

Francisco, quien ingresó descalzo al templo musulmán al igual que Benedicto XVI en 2006, estuvo acompañado por el Gran Mufti y otros representantes islámicos. Durante su visita, el Santo Padre sostenía la cruz que lleva al pecho y durante la meditación el líder musulmán lo acompañó con unos rezos.

Según informó luego el vocero vaticano, P. Federico Lombardi, Mehmet Gormez explicó al Papa algunos versículos del Corán. “Luego, como hemos visto, han estado frente al ‘Nihab’ y ha hablado de Zacarías, del nacimiento de Juan, de Isabel y de María”, indicó.

Después, recordó el P. Lombardi, ambos líderes religiosos han tenido “un momento de silencio, una adoración silenciosa. Porque el Papa dos veces en la mezquita le dijo al Mufti: ‘Debemos adorar a Dios’. Después, cuando estaba bajo la cúpula, el Papa ha insistido: No solo debemos alabarlo y glorificarlo, sino que debemos adorarlo”.

“Así que es lógico calificar este momento de silencio una adoración silenciosa. Un bello momento de diálogo interreligioso, y lo mismo sucedió en el 2006 con el Papa Benedicto, ha sido la misma cosa”, indicó el sacerdote a la prensa.

Luego, el Gran Mufti citó algunos versos que hablan de Dios como el Dios del amor y de la justicia y dijo: “en aquello estamos de acuerdo”, y el Papa respondió: “ciertamente, en aquello estamos de acuerdo”. “Ha sido también un bello momento de diálogo”, afirmó Lombardi.

El nombre de este lugar de culto se debe al Sultán Ahmet I, quien tomó la iniciativa de construir una mezquita en Estambul como ofrenda a Alá. La construcción de la mezquita inició en 1609 y la ceremonia de apertura tuvo lugar en 1617. Su nombre procede de la cerámica turquesa que reviste las paredes y la cúpula. En este mismo lugar, hace ocho años, Benedicto guardó 2 minutos de silencio junto al imán de la mezquita azul, gesto que impresionó a la sociedad turca.

Tras la despedida en la puerta de la mezquita, el santo padre Francisco ha regresado al coche para dirigirse al Museo Santa Sofía: uno de los lugares más visitados en el mundo. Allí, algunos fieles esperaban con banderas, pancartas y guitarras y han demostrado su alegría al ver llegar al Pontífice. El Papa ha sido recibido por el director del museo, quien le ha acompañado durante la visita guiada. Visita durante la cual Francisco ha seguido con mucha atención la historia de este lugar.

Santa Sofía fue primero basílica patriarcal ortodoxa, posteriormente mezquita y finalmente museo desde 1935 por decisión de Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la República Turquía. El uso de este lugar como lugar de culto –iglesia o mezquita– está severamente prohibido.  

Al finalizar la visita a la ex basílica, el Santo Padre ha firmado en el libro de visitantes distinguidos del museo. «Quam dilecta tabernacula tua Domine (Salmo 83). Contemplando la belleza y la armonía de este lugar sagrado mi alma se eleva al Omnipotente fuente y origen de toda belleza, y pido al Altísimo guiar siempre los corazones de la humanidad sobre el camino de la verdad, la bondad y la paz», han sido las palabras que el Papa ha escrito. A continuación, se han intercambiado los regalos. Y todo ello sucedía mientras se escuchaba desde la calle la llamada a la oración para los musulmanes.

 

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