Papa Francisco en el Ángelus 13-1-19: «Recordar el bautismo, son nuestras raíces de la vida con Dios»

* «El bautismo es el comienzo de la vida pública de Jesús, de su misión en el mundo como enviado del Padre para manifestar su bondad y su amor por los hombres. Esta misión se realiza en una unión constante y perfecta con el Padre y el Espíritu Santo. También la misión de la Iglesia y la de cada uno de nosotros, para ser fieles y fructíferos, está llamada a “injertarse” en la vida de Jesús. Se trata de regenerar continuamente en la oración, la evangelización y el apostolado, para dar un claro testimonio cristiano, no según nuestros proyectos humanos, sino de acuerdo con el plan y el estilo de Dios. Queridos hermanos y hermanas, la fiesta del Bautismo del Señor es una ocasión propicia para renovar con gratitud y convicción las promesas de nuestro Bautismo, comprometiéndonos a vivir diariamente en coherencia con ello»

Video completo de la transmisión en directo traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Como Jesús después de su bautismo, dejémonos guiar por el Espíritu Santo en todo lo que hagamos. Pero para eso hay que invocarlo! Aprendamos a invocar al Espíritu Santo frecuentemente, en nuestros días, para poder vivir con amor las cosas ordinarias y hacerlas extraordinarias»

13 de enero de 2019.- (Camino Católico) A las 12 del mediodía del 13 de enero de 2019, día en el que la Iglesia Católica celebra la Fiesta del Bautismo del Señor, con la plaza de San Pedro en el Vaticano repleta de fieles, el Papa Francisco recitó la oración mariana del Ángelus asegurando que esta fiesta es “una ocasión propicia para renovar con gratitud y convicción las promesas de nuestro Bautismo, comprometiéndonos a vivir diariamente en armonía con él”.

El Papa aseguró que el Evangelio de Lucas de hoy “ilustra dos elementos importantes: la relación de Jesús con la gente y la relación de Jesús con el Padre”. Además, el Papa puntualiza que el Espíritu Santo que desciende sobre Él en forma corporal, como una paloma “es la señal de que con Jesús comienza un nuevo mundo”, “una nueva creación que incluye a todos los que acogen a Cristo en su vida”. Y este amor del Padre – dice el Papa – que recibimos el día de nuestro bautismo, “es una llama que ha sido encendida en nuestros corazones y requiere que seamos alimentados por la oración y la caridad”.

Francisco explica que la misión de la Iglesia y la de cada uno de nosotros de ser fieles y fructíferos, está llamada a «injertarse» en la de Jesús, “regenerando continuamente en la oración la Evangelización y el Apostolado, para hacer un claro testimonio cristiano, no de acuerdo con nuestros proyectos humanos, sino de acuerdo con el plan y el estilo de Dios”.

Después de estas palabras y de recitar la oración mariana del Ángelus, el Pontífice volvió a insistir en su invitación de ”mantener vivo y actualizado el recuerdo del bautismo”, pues es ahí donde están “las raíces de nuestra vida en Dios; las raíces de nuestra vida eterna, que Jesucristo nos dio con su Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección” y pidió invocar “más a menudo” al Espíritu Santo “para vivir las cosas comunes con amor, y así hacerlas extraordinarias”. En el vídeo se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, al final del tiempo litúrgico de Navidad, celebramos la fiesta del Bautismo del Señor. La liturgia nos invita a conocer mejor a Jesús, de quien recientemente celebramos el nacimiento; y por esta razón, el Evangelio (cf. Lc 3, 15-16.21-22) ilustra dos elementos importantes: la relación de Jesús con la gente y la relación de Jesús con el Padre.

En la narración del bautismo, conferido por Juan el Bautista a Jesús en las aguas del Jordán, primero vemos el papel del pueblo. Jesús está en medio del pueblo. Esto no es solo un trasfondo de la escena, sino que es un componente esencial del evento. Antes de sumergirse en el agua, Jesús “se sumerge” en la multitud, se une a ella y asume plenamente la condición humana, compartiendo todo excepto el pecado. En su santidad divina, llena de gracia y de misericordia, el Hijo de Dios se hace carne para tomar sobre sí y quitar el pecado del mundo. Tomar nuestras miserias, tomar nuestra condición humana. Por lo tanto, hoy también es una epifanía, porque al ser bautizado por Juan, entre la gente penitente de su pueblo, Jesús manifiesta la lógica y el significado de su misión.

Al unirse al pueblo que le pide a Juan el bautista la conversión, Jesús también comparte el profundo deseo de renovación interior. Y el Espíritu Santo que desciende sobre Él “en forma corporal, como una paloma” (v.22) es la señal de que con Jesús comienza un mundo nuevo, una ”Nueva creación” que incluye a todos aquellos que acogen a Jesús en sus vidas. También a cada uno de nosotros, que hemos renacido con Jesús en el Bautismo, se dirigen las palabras del Padre: “Tú eres mi Hijo amado: En ti he puesto mi complacencia” (v. 22). Este amor del Padre, que recibimos el día de nuestro bautismo, es una llama que ha sido encendida en nuestros corazones, y requiere que sea alimentada mediante  la oración y la caridad. El primer elemento era Jesús en medio del pueblo.

El segundo elemento enfatizado por el evangelista Lucas es que después de la inmersión en el pueblo y en las aguas del Jordán, Jesús se “sumerge” a sí mismo en la oración, es decir, en la comunión con el Padre. El bautismo es el comienzo de la vida pública de Jesús, de su misión en el mundo como enviado del Padre para manifestar su bondad y su amor por los hombres. Esta misión se realiza en una unión constante y perfecta con el Padre y el Espíritu Santo. También la misión de la Iglesia y la de cada uno de nosotros, para ser fieles y fructíferos, está llamada a “injertarse” en la de Jesús. Se trata de regenerar continuamente en la oración, la evangelización y el apostolado, para dar un claro testimonio cristiano, no según nuestros proyectos humanos, sino de acuerdo con el plan y el estilo de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, la fiesta del Bautismo del Señor es una ocasión propicia para renovar con gratitud y convicción las promesas de nuestro Bautismo, comprometiéndonos a vivir diariamente en coherencia con ello. También es muy importante, como ya les he dicho varias veces, conocer la fecha de nuestro bautismo. Yo les podría preguntar: “¿quiénes conocen la fecha de su bautismo?” Y no todos estoy seguro lo conoce. Si algunos no la conocen, regresando a casa pregunten a sus padres, a sus abuelos, a sus tíos, a sus padrinos, a los amigos de la familia, pregunten: “¿en qué fecha he sido bautizado, en qué fecha he sido bautizada?”  Y no la olviden: que sea una fecha que lleven en el corazón para festejar cada año.

Jesús, que nos ha salvado no por nuestros méritos sino para llevar a cabo la inmensa bondad del Padre, nos haga misericordiosos. Que la Virgen María, Madre de la Misericordia, sea nuestra guía y nuestra modelo.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

dirijo a todos, queridos romanos y peregrinos, mi más cordial saludo.

Saludo a los profesores y alumnos de Los Santos de Maimona y Talavera la Real, España; a los grupos parroquiales de Polonia, y también los miembros del Camino Neocatecumenal polaco, ¡deben haber venido para celebrar el cumpleaños de Kiko ; así como a los fieles de Loreto y Vallemare, en la provincia de Rieti.

Esta mañana, de acuerdo con la costumbre de esta festividad, tuve la alegría de bautizar a un hermoso grupo de recién nacidos. Oremos por ellos y por sus familias. Y en esta ocasión, renuevo a todos la invitación de conservar vivo y actual el recuerdo de su Bautismo. Ahí están las raíces de nuestra vida en Dios; las raíces de nuestra vida eterna, que Jesucristo nos dio a través de su Encarnación, su Pasión, su Muerte y Resurrección. En el bautismo, hay están las raíces! Y nunca olvidemos la fecha de nuestro bautismo.

Mañana se concluirá el tiempo de Navidad, reanudaremos en la liturgia el camino del Tiempo Ordinario. Como Jesús después de su bautismo, dejémonos guiar por el Espíritu Santo en todo lo que hagamos. Pero para eso hay que invocarlo! Aprendamos a invocar al Espíritu Santo frecuentemente, en nuestros días, para poder vivir con amor las cosas ordinarias y hacerlas extraordinarias.

Buen domingo a todos. Y por favor, no os olvidéis de orar por mí ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco

El Papa en homilía de la Misa del Bautismo del Señor: «transmitir la fe en casa con vuestra vida, con el ejemplo, con palabras, enseñando a hacer la señal de la Cruz»

Santa Misa presidida por el Papa Francisco de la solemnidad del Bautismo del Señor con bautizo de 27 bebés, 13-1-19

Fuente:Vatican