Papa Francisco en el Ángelus 16-12-18: «Jesús, Emmanuel, Dios con nosotros: su presencia es la fuente de alegría»

* «Y hoy, la misma proclamación está dirigida a la Iglesia, llamada a acoger el Evangelio para que se haga carne, vida concreta y dice a la Iglesia, a todos nosotros: “Alégrate, pequeña comunidad cristiana, pobre y humilde, pero bella a mis ojos porque deseas ardientemente mi Reino, tienes hambre y sed  de justicia, tejes con paciencia entramados de paz, no sigues a los poderosos de turno, sino que permaneces fielmente junto a los pobres. Y así no tienes miedo de nada, sino que tu corazón está en a la alegría”. Ante la presencia del Señor, nuestro corazón, estará siempre en la alegría»

Video completo de la transmisión en directo de  13 TV  traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «La semana pasada se aprobó en Marrakech, Marruecos, el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que pretende ser un marco de referencia para la comunidad internacional. Espero que, gracias a este instrumento, ella pueda trabajar con responsabilidad, solidaridad y compasión hacia quienes, por diversas razones, han abandonado su país y confío esta intención a sus oraciones»

16 de diciembre de 2018.- (Camino Católico)  En el tercer Domingo de Adviento, el Santo Padre se asomó desde la ventana del Palacio Apostólico para exclamar ante los fieles presentes en la Plaza de San Pedro que la liturgia de hoy “nos invita a la alegría” y aseguró que “Jesús, Emmanuel, Dios con nosotros: su presencia es la fuente de alegría”.

El Papa puntualizó que ante la presencia del Señor, «nuestro corazón estará siempre lleno de alegría»; una alegría que puede ser «de alto nivel» cuando está llena o «humilde», es decir, la de todos los días que es lo que el Papa llamó: paz. «La paz es la alegría más pequeña» dijo, pero «es alegría».

La seguridad de saber que el Señor jamás rechaza nuestras invocaciones, “es un gran motivo de alegría” expresó el Papa Francisco. “Ninguna preocupación, ningún temor logrará jamás quitarnos la serenidad que proviene de saber que Dios guía amorosamente nuestra vida, siempre”, incluso en medio de los problemas y los sufrimientos, “esta certeza alimenta la esperanza y el valor”.

Por último, el Papa afirmó que para acoger la invitación del Señor a la alegría, “es necesario ser personas dispuestas a ponernos en discusión”, al igual que aquellos que después de haber escuchado la predicación de Juan el Bautista, le preguntan: «¿Qué debemos hacer?». Esta pregunta – concluyó el Santo Padre – “es el primer paso para la conversión que estamos invitados a realizar en este tiempo de Adviento”.

Después del rezo del Ángelus, el Papa Francisco explicó a los niños qué es la verdadera Navidad al bendecir las imágenes del Niño Jesús que muchos de ellos portaban. Además, el Pontífice también pidió a la comunidad internacional que “asuma la responsabilidad” de la gestión de la migración. En el vídeo de  13 TV se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este tercer domingo de Adviento la liturgia nos invita a la alegría. Con estas palabras, el profeta Sofonías se dirige a la pequeña porción del pueblo de Israel: “¡Alégrate, hija de Sion, clama de alegría, Israel, regocíjate y proclama con todo tu corazón, hija de Jerusalén!” (3:14) gritar de alegría, exultar, alegrarse. Los habitantes de la ciudad santa están llamados a regocijarse porque el Señor ha revocado su condena (véase el versículo 15). Dios ha perdonado, no quiso castigar! En consecuencia, para la gente ya no hay una razón para la tristeza ni de desaliento, sino que todo conduce a una gratitud gozosa hacia Dios, que siempre quiere redimir y salvar a los que ama. Y el amor del Señor por su pueblo es incesante, comparable a la ternura del padre por los hijos, del esposo por la esposa, como dice Sofonías: “Se alegra y goza contigo, te renueva con su amor, exulta y se alegra contigo con gritos de alegría“ (v. 17). Como se llama hoy el domingo de la alegría, tercer domingo de adviento antes de Navidad.

Este llamamiento del profeta es especialmente apropiado en el tiempo en que nos preparamos para la Navidad, porque se aplica a Jesús, Emmanuel, Dios con nosotros: su presencia es la fuente de alegría. De hecho, Sofonías proclama: “El rey de Israel el Señor esta en medio de ti”; y un poco más tarde, repite: “El Señor tu Dios está en medio de ti, valiente y salvador poderoso” (versículos 15.17). Este mensaje encuentra su pleno significado en el momento de la Anunciación a María, narrado por el evangelista Lucas. Las palabras dirigidas por el ángel Gabriel a la Virgen, son como un eco de las del profeta: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1, 28). Alégrate le dice a la Virgen en una aldea remota de Galilea, en el corazón de una joven desconocida para el mundo, Dios enciende la chispa de felicidad para todo el mundo. Y hoy, la misma proclamación está dirigida a la Iglesia, llamada a acoger el Evangelio para que se haga carne, vida concreta y dice a la Iglesia, a todos nosotros: “Alégrate, pequeña comunidad cristiana, pobre y humilde, pero bella a mis ojos porque deseas ardientemente mi Reino, tienes hambre y sed  de justicia, tejes con paciencia entramados de paz, no sigues a los poderosos de turno, sino que permaneces fielmente junto a los pobres. Y así no tienes miedo de nada, sino que tu corazón está en a la alegría”. Ante la presencia del Señor, nuestro corazón, estará siempre en la alegría. Una alegría que puede ser «de alto nivel» cuando está llena o «humilde», es decir, la de todos los días que es la paz. La paz es la alegría más pequeña, pero es alegría.

Hoy, también, san Pablo nos exhorta a no preocuparnos por nada, pero en todas las circunstancias a hacer presente a Dios nuestras peticiones, nuestras necesidades, nuestras preocupaciones “con oraciones y peticiones” (Fil 4,6). Con la conciencia de que en las dificultades siempre podemos recurrir al Señor y que Él nunca rechaza nuestras invocaciones, es una gran razón para la alegría. Ninguna preocupación, ningún temor podrá quitarnos jamás la serenidad que proviene no de cosas humanas, de consuelos humanos, no, no, la serenidad que viene de Dios de saber que Dios guía amorosamente nuestra vida siempre, también en medio de los problemas y sufrimientos, esta certeza nutre la esperanza y el coraje.

Pero para acoger la invitación del Señor a la alegría, necesitamos ser personas dispuestas a cuestionarnos a nosotros mismos. Pero, ¿Qué significa esto? Al igual que aquellos que, después de haber escuchado la predicación de Juan el Bautista, pregúntale: Tu predicas así pero nosotros “¿Qué debemos hacer?” “¿Qué debo hacer?” (Lc 3, 10). Esta pregunta es el primer paso en la conversión que estamos invitados a realizar en este tiempo de Adviento. Cada uno de nosotros se pregunte: ¿Qué puedo hacer?, algo pequeño. ¿Qué puedo hacer, que debo hacer? Que la Virgen María nos ayude a abrir nuestros corazones al Dios que viene, para que El inunde toda nuestra vida con alegría.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

La semana pasada se aprobó en Marrakech, Marruecos, el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que pretende ser un marco de referencia para la comunidad internacional. Espero que, gracias a este instrumento, ella pueda trabajar con responsabilidad, solidaridad y compasión hacia quienes, por diversas razones, han abandonado su país y confío esta intención a sus oraciones.

Os saludo a todos, familias, grupos parroquiales y asociaciones de Roma, Italia y el mundo entero. Saludo en particular a los peregrinos de Sevilla, Hamburgo, Múnich y Chapelle en Bélgica. Saludo a los fieles de Pescara, Potenza, Bucchianico, Fabriano y Blera; a los laicos misioneros combonianos; y a los scouts de Jesolo y Ca ‘savio.

Y ahora, me dirijo especialmente a vosotros, queridos niños de Roma, que habéis venido por la bendición de las estatuillas del “Niño Jesús”, acompañados por el obispo auxiliar Monseñor Ruzza. Agradezco al Centro del Patronato Romano y a los voluntarios. Queridos niños, cuando, en casa, os reunáis  para orar frente al pesebre, fijando vuestros ojos en el Niño Jesús, sentiréis estupor.  Y vosotros me preguntareis: ¿Qué es el estupor? Un sentimiento muy fuerte, es más que una emoción. Es ver a Dios con el corazón: Estupor por el gran misterio de Dios hecho hombre. Y el Espíritu Santo pondrá en tu corazón la humildad, la ternura y la bondad de Jesús, Jesús es bueno, Jesús es tierno, Jesús es humilde: ¡esta es la verdadera Navidad! no se olviden. Que sea así para vosotros y para vuestros familiares.

Bendigo a todas las estatuillas del Niño Jesús y a todos os deseo un buen domingo y una buena tercera semana de Adviento con tanta alegría, tanta paz. Por favor, no os olvidéis de orar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco

El Papa Francisco explica a los niños qué es la verdadera Navidad al bendecir las imágenes del Niño Jesús después del Ángelus

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