Papa Francisco en el Ángelus, 2-2-2020: «Que nuestra vida sea una alabanza a Dios en el servicio a nuestros hermanos»

* «El mundo necesita cristianos que se dejen conmover, que no se cansen de caminar por las calles de la vida, para llevar a todos la palabra consoladora de Jesús. ¡Todo bautizado ha recibido la vocación al anuncio – anunciar algo, anunciar a Jesús-, a la misión evangelizadora: anunciar a Jesús! Las parroquias y las diversas comunidades eclesiales están llamadas a fomentar el compromiso de jóvenes, familias y ancianos, para que todos puedan hacer una experiencia cristiana, viviendo la vida y la misión de la Iglesia como protagonistas. La capacidad de maravillarse ante las cosas que nos rodean fomenta la experiencia religiosa y hace fructífero el encuentro con el Señor. Por el contrario, la incapacidad de asombrarse nos hace indiferentes y amplía la distancia entre el camino de la fe y la vida de cada día»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Hoy en Italia se celebra la Jornada por la Vida, que tiene como tema: “Abran las puertas a la vida”. Me asocio al Mensaje de los Obispos y espero que esta Jornada sea una oportunidad para renovar el compromiso de custodiar y proteger la vida humana desde el principio hasta su fin natural. También es necesario contrastar toda forma de violación de la dignidad, incluso cuando están en juego la tecnología o la economía, abriendo las puertas a nuevas formas de fraternidad solidaria»

2 de febrero de 2020.- (Camino Católico).“Que la Virgen María nos ayude a contemplar cada día en Jesús el Don de Dios para nosotros, y a dejarnos involucrar por Él en el movimiento del don, con alegre asombro, para que toda nuestra vida se convierta en una alabanza a Dios en el servicio a nuestros hermanos”, lo ha dicho el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus de este primer domingo de febrero, Fiesta de la Presentación del Señor y XXIV Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

Hoy celebramos la Fiesta de la Presentación del Señor, ha dicho el Santo Padre, y también hoy se celebra el Día de la Vida Consagrada, “que recuerda el gran tesoro en la Iglesia de aquellos que siguen de cerca al Señor profesando los consejos evangélicos”. Comentado el Evangelio de San Lucas que narra la presentación del Niño Jesús en el templo para consagrarlo a Dios, como prescribía la Ley judía, el Obispo de Roma señala que, “este episodio llama nuestra atención al ejemplo de algunos personajes que son tomados en el momento en el cual hacen experiencia del encuentro con el Señor”. Se trata de María y José, Simeón y Ana, que representan modelos de acogida y donación de la propia vida a Dios y que el evangelista Lucas los describe a todos con una doble actitud: de movimiento y de asombro.

La primera actitud es el movimiento, afirma el Papa Francisco, vemos a María y José que se ponen en camino hacia Jerusalén; por su parte, Simeón, movido por el Espíritu, va al templo, mientras que Ana sirve a Dios día y noche sin descanso. “De esta manera los cuatro protagonistas del pasaje evangélico – precisa el Pontífice – nos muestran que la vida cristiana requiere dinamismo y disponibilidad de caminar, dejándose guiar por el Espíritu Santo”.  “¡Todo bautizado ha recibido la vocación al anuncio – anunciar algo, anunciar a Jesús, a la misión evangelizadora: anunciar a Jesús! Las parroquias y las diversas comunidades eclesiales están llamadas a fomentar el compromiso de jóvenes, familias y ancianos, para que todos puedan hacer una experiencia cristiana, viviendo la vida y la misión de la Iglesia como protagonistas”

La segunda actitud, subrayó el Santo Padre, con la que San Lucas presenta a los cuatro personajes de la narración es el asombro. María y José «se asombraron de las cosas que se decían de él [de Jesús]». El asombro es también una reacción explícita del viejo Simeón, que en el Niño Jesús ve con sus ojos la salvación obrada por Dios en favor de su pueblo. Y lo mismo ocurre con Ana, que «también comenzó a alabar a Dios». “Estas figuras de creyentes – señaló el Pontífice – están envueltas en el asombro, porque se dejaron capturar e involucrar por los eventos que estaban sucediendo ante sus ojos”.

 “La capacidad de maravillarse ante las cosas que nos rodean fomenta la experiencia religiosa y hace fructífero el encuentro con el Señor. Por el contrario, la incapacidad de asombrarse nos hace indiferentes y amplía la distancia entre el camino de la fe y la vida de cada día. ¡Hermanos y hermanas, siempre en movimiento y dejando apertura a la maravilla!”

Después de rezar a la Madre de Dios, el Santo Padre ha recordado que, hoy en Italia se celebra la Jornada por la Vida, que tiene como tema: “Abran las puertas a la vida”. “Me asocio al Mensaje de los Obispos – señala el Pontífice – y espero que esta Jornada sea una oportunidad para renovar el compromiso de custodiar y proteger la vida humana desde el principio hasta su fin natural. También es necesario contrastar toda forma de violación de la dignidad, incluso cuando están en juego la tecnología o la economía, abriendo las puertas a nuevas formas de fraternidad solidaria”. En el Día de la Vida Consagrada, el Pontífice invitó a todos los fieles a rezar por todas las personas consagradas que trabajan mucho y a veces lo hacen en silencio. En el vídeo de  Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy celebramos la fiesta de la Presentación del Señor: cuando Jesús recién nacido fue presentado al templo por la Virgen María y San José. Hoy también es la fecha en que se celebra la Jornada de la vida consagrada, que recuerda el gran tesoro en la Iglesia de aquellos que siguen de cerca al Señor profesando los consejos evangélicos.

El Evangelio (cf. Lc 2, 22-40) relata que, cuarenta días después del nacimiento, los padres de Jesús llevaron al Niño a Jerusalén para consagrarlo a Dios, según lo prescrito por la ley judía. Y mientras describe un ritual previsto por la tradición, este episodio llama nuestra atención sobre el ejemplo de algunos personajes. Ellos se encuentran en el momento en que experimentan el encuentro con el Señor en el lugar donde Él se hace presente y cercano al hombre. Se trata de María y José, Simeón y Ana, quienes representan modelos de acogida y entrega de su vida a Dios. Estos cuatro no eran iguales, eran distintos, pero todos  se dejaban guiar por el Señor.

El evangelista Lucas los describe a los cuatro en una doble actitud: una actitud de movimiento y una actitud de asombro.

La primera actitud es el movimiento. María y José se ponen en camino hacia Jerusalén; por su parte, Simeón, movido por el Espíritu, va al templo, mientras que Ana sirve a Dios día y noche sin descanso. De esta manera los cuatro protagonistas del pasaje evangélico nos muestran que la vida cristiana requiere dinamismo y disponibilidad para caminar, dejándose guiar por el Espíritu Santo. El inmovilismo no se corresponde con el testimonio cristiano y la misión de la Iglesia. Por ello, el mundo necesita cristianos que se dejen conmover, que no se cansen de caminar por las calles de la vida, para llevar a todos la palabra consoladora de Jesús. ¡Todo bautizado ha recibido la vocación al anuncio – anunciar algo, anunciar a Jesús-, a la misión evangelizadora: anunciar a Jesús! Las parroquias y las diversas comunidades eclesiales están llamadas a fomentar el compromiso de jóvenes, familias y ancianos, para que todos puedan hacer una experiencia cristiana, viviendo la vida y la misión de la Iglesia como protagonistas.

La segunda actitud con la que San Lucas presenta a los cuatro personajes de la narración es el asombro. María y José «se asombraron de las cosas que se decían de él [de Jesús]» (V. 3). El asombro es también una reacción explícita del viejo Simeón, que en el Niño Jesús ve con sus ojos la salvación obrada por Dios en favor de su pueblo: esa salvación que había estado esperando durante años. Y lo mismo ocurre con Ana, que «también comenzó a alabar a Dios»(v. 38) y a mostrarle a la gente a Jesús. Esta es una santa habladora, hablaba bien, hablaba de cosas buenas, no sobre cosas feas que iba a otras mujeres y mostrarles a Jesús. Estas figuras de creyentes están envueltas en el asombro, porque se dejaron capturar e involucrar por los acontecimientos que estaban sucediendo ante sus ojos.

La capacidad de maravillarse ante las cosas que nos rodean fomenta la experiencia religiosa y hace fructífero el encuentro con el Señor. Por el contrario, la incapacidad de asombrarse nos hace indiferentes y amplía la distancia entre el camino de la fe y la vida de cada día. ¡Hermanos y hermanas, siempre en movimiento y dejando apertura a la maravilla!

Que la Virgen María nos ayude a contemplar cada día en Jesús el Don de Dios para nosotros, y a dejarnos involucrar por Él en el movimiento del don, con alegre asombro, para que toda nuestra vida se convierta en una alabanza a Dios en el servicio a nuestros hermanos.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy en Italia se celebra la Jornada por la Vida, que tiene como tema: “Abran las puertas a la vida”. Me asocio al Mensaje de los Obispos y espero que esta Jornada sea una oportunidad para renovar el compromiso de custodiar y proteger la vida humana desde el principio hasta su fin natural. También es necesario contrastar toda forma de violación de la dignidad, incluso cuando están en juego la tecnología o la economía, abriendo las puertas a nuevas formas de fraternidad solidaria.

Hoy, en la Jornada de la vida consagrada, quisiera que todos juntos en la plaza oremos por los hombres y mujeres consagrados que hacen mucho trabajo y muchas veces en secreto. Oremos juntos [Ave María] ¡Y un aplauso para los consagrados y consagradas!

Os saludo a todos, romanos y peregrinos. En particular, a los estudiantes de Badajoz (España); los fieles de Cremona, Spoleto, Fano, Palau y Roseto degli Abruzzi. ¡Veo que hay muchos peregrinos polacos! Y peregrinos japoneses, ¡Saludémoslos!

Os deseo a todos un buen domingo. Y por favor no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco

Papa Francisco en homilía de la Misa por los Consagrados, 1-2-2020: «Si no miramos cada día al Señor, si no lo adoramos, nos volvemos ciegos»

Santa Misa presidida por el Papa Francisco por la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, 1-2-2020


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