Papa Francisco en el Ángelus, 22-9-19: «La riqueza deshonesta es el dinero, el estiércol del diablo»

* «La riqueza puede llevar a la construcción de muros, crear divisiones y discriminaciones. Jesús, por el contrario, invita a sus discípulos a invertir el curso: “Háganse amigos con la riqueza”. Es una invitación a saber transformar bienes y riquezas en relaciones, porque las personas valen más que las cosas y cuentan más que las riquezas que poseen… Jesús también indica el propósito último de su exhortación: “Háganse amigos de las riquezas, para que te acojan en las moradas eternas”. Si somos capaces de transformar las riquezas en instrumentos de fraternidad y solidaridad, no solo será Dios quien nos acoja en el Paraíso, sino también aquellos con los cuales hemos compartido, administrando bien lo que el Señor ha puesto en nuestras manos…. Frente a nuestras faltas y fracasos Jesús nos asegura que siempre estamos a tiempo para sanar el mal hecho con el bien. Quién ha causado lágrimas, haga feliz a alguien; quien ha quitado indebidamente, done a quien está en necesidad. Al hacerlo, seremos alabados por el Señor “porque hemos actuado con astucia”, es decir, con la sabiduría de los que se reconocen como hijos de Dios y se ponen en juego por el Reino de los Cielos»

Video completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «El próximo domingo, 29 de septiembre, se celebrará la Jornada mundial del Emigrante y del Refugiado. Con ese motivo, celebraré la santa misa en la plaza de San Pedro. Les invito a participar en esta celebración para expresar con la oración nuestra cercanía a los migrantes y refugiados del mundo entero»

22 de septiembre de 2019.- (Camino Católico)  El Papa Francisco ha subrayado, una vez más, antes de la oración mariana del Ángelus, que «la riqueza deshonesta es el dinero, el estiércol del diablo» e invita, como el pasaje del Evangelio, a «transformar bienes y riquezas en relaciones, porque las personas valen más que las cosas y cuentan más que la riquezas poseídas”.

También Francisco invitó a participar a la Santa Misa que celebrará en la plaza de San Pedro del Vaticano el próximo domingo 29 de septiembre con ocasión de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Así lo anunció el mismo Santo Padre al concluir la oración mariana del Ángelus de este domingo, quien además destacó que es una forma concreta de mostrar cercanía, a través de la oración, a los migrantes del mundo. “Los invito a participar a esta celebración para expresar también con la oración nuestra cercanía a los emigrantes y a los refugiados del mundo entero”, dijo el Pontífice ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro del Vaticano. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La parábola contenida en el Evangelio de este domingo (cf. Lc 16,1-13) tiene como protagonista a un administrador astuto y deshonesto que, acusado de haber despilfarrado los bienes del patrón, está a punto de ser despedido. En esta difícil situación, él no recrimina, no busca justificaciones ni se deja desanimar, sino que busca una salida para asegurarse un futuro tranquilo. Reacciona primero con lucidez, reconociendo sus propios límites: “excavar, no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza” (v. 3); luego actúa con astucia, robando a su señor por última vez. De hecho, llama a los deudores y reduce las deudas que tienen con el amo, para hacer amistad con ellos y luego ser recompensado por ellos. Esto es hacerse amigos con la corrupción y obtener gratitud con la corrupción, como lamentablemente sucede hoy.

Jesús presenta este ejemplo no para exhortar a la deshonestidad, sino a la astucia. De hecho subraya: “El patrón alabó a aquel administrador deshonesto, porque había actuado con astucia” (v. 8), es decir, con esa mezcla de inteligencia y astucia que te permite superar situaciones difíciles. La clave de lectura de esta narración está en la invitación de Jesús al final de la parábola: “Hagan amigos con las riquezas deshonestas, para que cuando estas riquezas fracasen, los reciban en las moradas eternas” (v. 9). Parece un poco confuso pero no lo es, la “riqueza deshonesta” es el dinero -también llamado “estiércol del diablo”- y, en general, los bienes materiales.

La riqueza puede llevar a la construcción de muros, crear divisiones y discriminaciones. Jesús, por el contrario, invita a sus discípulos a invertir el curso: “Háganse amigos con la riqueza”. Es una invitación a saber transformar bienes y riquezas en relaciones, porque las personas valen más que las cosas y cuentan más que las riquezas que poseen. En la vida, en efecto, no son los que tienen la riqueza los que dan  fruto, sino los que crean y mantiene vivos tantos lazos, tantas relaciones, tantas amistades a través de las diferentes “riquezas”,  es decir de los diferentes dones con los que Dios los ha dotado. Pero Jesús también indica el propósito último de su exhortación: “Háganse amigos de las riquezas, para que te acojan en las moradas eternas”. Si somos capaces de transformar las riquezas en instrumentos de fraternidad y solidaridad, no solo será Dios quien nos acoja en el Paraíso, sino también aquellos con los cuales hemos compartido, administrando bien lo que el Señor ha puesto en nuestras manos.

Hermanos y hermanas esta página evangélica hace resonar en nosotros la pregunta del administrador deshonesto expulsado por el patrón: “¿Qué voy a hacer ahora?” (v. 3). Frente a nuestras faltas y fracasos Jesús nos asegura que siempre estamos a tiempo para sanar el mal hecho con el bien. Quién ha causado lágrimas, haga feliz a alguien; quien ha quitado indebidamente, done a quien está en necesidad. Al hacerlo, seremos alabados por el Señor “porque hemos actuado con astucia”, es decir, con la sabiduría de los que se reconocen como hijos de Dios y se ponen en juego por el Reino de los Cielos.

Que la Santísima Virgen nos ayude a ser astutos para asegurarnos no el éxito mundano, sino la vida eterna, para que en el momento del juicio final las personas necesitadas a las que hemos ayudado sean testigos de que en ellas hemos visto y servido al Señor.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Os saludo con afecto a todos, romanos y peregrinos de diferentes países. En particular, saludo a los participantes en la Via Pacis, una carrera que recorrió a pie las calles de Roma esta mañana, para transmitir un mensaje de paz, fraternidad y, sobre todo, diálogo entre las diferentes culturas y religiones.

Saludo al grupo de la Misión Católica Polaca en Alemania; el coro «San Leonardo» de Procida; los chicos de confirmación de Settimello (Florencia); y las Hermanas de Bell’Amore, que recuerdan el 25 aniversario de su fundación.

El próximo domingo, 29 de septiembre, se celebrará la Jornada mundial del Emigrante y del Refugiado. Con ese motivo, celebraré la santa misa en la plaza de San Pedro. Les invito a participar en esta celebración para expresar con la oración nuestra cercanía a los migrantes y refugiados del mundo entero.

Os deseo a todos un buen domingo. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco

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