Papa Francisco en el Ángelus 25-11-18: «Jesús confiere paz, libertad y plenitud de vida a quien recibe el Reino de Dios en el corazón»

* «Jesús quiere hacer comprender que por encima del poder político hay otro mucho mayor, que no se logra por medios humanos. Él vino a la tierra para ejercer este poder, que es el amor, dando testimonio de la verdad. Esta es la verdad divina que, en definitiva, es el mensaje esencial del Evangelio: “Dios es amor” (1 Jn 4: 8) y quiere establecer en el mundo su reino de amor, justicia y paz. Este es el reino del cual Jesús es el rey, y que se extiende hasta el fin de los tiempos. La historia enseña que los reinos fundados en el poder de las armas y en la prevaricación son frágiles y tarde o temprano se derrumban»

Video completo de la transmisión en directo traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Ayer, Ucrania conmemoró el aniversario del Holodomor, una terrible hambruna causada por el régimen soviético que causó millones de víctimas. La imagen es dolorosa. Que la inmensa La herida del pasado sea un llamamiento para todos a fin de que semejantes tragedias no se repitan nunca más. Oremos por este querido país y por la paz tan deseada»

25 de Noviembre de 2018.- (Camino Católico)  Ni la lluvia ni el frío otoñal detuvieron a los fieles que se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar la oración mariana del Ángelus con el Papa Francisco. Concurrieron en miles – incluidos los numerosos grupos de coros provenientes del mundo entero – en el domingo 25 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.

“Jesús nos pide hoy que lo dejemos ser nuestro rey”, dijo el Papa Francisco. “Pero –recordó- no debemos olvidar que el reino de Jesús no es de este mundo. Puede dar un nuevo significado a nuestra vida … solo si no seguimos la lógica del mundo y su “rey”.

“La vida de la creación no avanza por casualidad, sino que avanza hacia una meta final: la manifestación definitiva de Cristo, Señor de la historia y de toda la creación,” ha afirmado el Papa. “La historia enseña que los reinos fundados en el poder de las armas y en la prevaricación son frágiles y tarde o temprano se derrumban”, ha asegurado. El Santo Padre expresó que “Jesús quiere hacer comprender que por encima del poder político hay otro mucho mayor, que no se consigue con medios humanos”:

«Él vino a la tierra para ejercer este poder, que es el amor, dando testimonio de la verdad. Se trata de la verdad divina que, en definitiva, es el mensaje esencial del Evangelio: ‘Dios es amor’ y quiere establecer en el mundo su reino de amor, justicia y paz. Este es el reino del cual Jesús es el rey, y que se extiende hasta el fin de los tiempos. La historia enseña que los reinos basados en el poder de las armas y la prevaricación son frágiles y que tarde o temprano se derrumban. Pero el reino de Dios está fundado en su amor y radica en los corazones, confiriendo a quien lo recibe paz, libertad y plenitud de vida».

Jesús –dijo el Papa- hoy nos pide que le permitamos que Él se convierta en nuestro rey. En el final de su catequesis el Obispo de Roma oró para que la Virgen María “nos ayude a recibir a Jesús como rey de nuestra vida”.

El aniversario de la terrible hambruna que causara millones de víctimas en Ucrania entre los años 1933 y 1934, estuvo en el corazón del Papa tras el rezo mariano del Ángelus dominical: «La herida del pasado sea un llamamiento para todos a fin de que semejantes tragedias no se repitan nunca más. Oremos por este querido país y por la paz tan deseada». En el vídeo se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, que celebramos hoy, se establece al final del año litúrgico y nos recuerda que la vida de la creación no avanza por casualidad, sino que avanza hacia una meta final: la manifestación definitiva de Cristo, Señor de la historia y de toda la creación. La conclusión de la historia será su reino eterno. El pasaje del Evangelio de hoy (cf. Jn 18: 33b-37) nos habla de este reino, relatando la humillante situación en que se encontró  Jesús después de ser arrestado en Getsemaní: atado, insultado, acusado y llevado ante las autoridades de Jerusalén. Se le presenta al procuradorl romano, como alguien que atenta contra el poder político, para convertirse en el rey de los judíos. Pilato luego indaga y en un interrogatorio dramático le pregunta dos veces si es un rey (versículos 33b.37).

Jesús primero responde que su reino “no es de este mundo” (versículo 36). Después dice: «Tú lo dices: yo soy rey» (v.37). Es evidente que en toda su vida Jesús no tiene ambiciones políticas. Recordemos que después de la multiplicación de los panes, la gente, entusiasmada con el milagro, quiso proclamarlo rey, para derrocar el poder romano y restaurar el reino de Israel. Pero para Jesús, el reino es otra cosa, y ciertamente no se logra con la revuelta, la violencia y la fuerza de las armas. Por lo tanto, se había retirado solo en la montaña para orar (cf. Jn 6, 5-15). Ahora, respondiendo a Pilato, le hace notar que sus discípulos no lucharon para defenderlo. Él dice: “Si mi reino fuera de este mundo, mis sirvientes habrían luchado para que yo no fuera entregado a los judíos” (v.36).

Jesús quiere hacer comprender que por encima del poder político hay otro mucho mayor, que no se logra por medios humanos. Él vino a la tierra para ejercer este poder, que es el amor, dando testimonio de la verdad (v. 37). Esta es la verdad divina que, en definitiva, es el mensaje esencial del Evangelio: “Dios es amor” (1 Jn 4: 8) y quiere establecer en el mundo su reino de amor, justicia y paz. Este es el reino del cual Jesús es el rey, y que se extiende hasta el fin de los tiempos. La historia enseña que los reinos fundados en el poder de las armas y en la prevaricación son frágiles y tarde o temprano se derrumban. Pero el reino de Dios se está fundado en su amor y se enraíza en los corazones, el Reino de Dios se enraíza en los corazones concediendo a quien lo recibe paz, libertad y plenitud de vida. Y nosotros queremos la paz, todos nosotros queremos la libertad y queremos la plenitud. ¿Cómo se hace esto? Deja que el amor de Dios, el reino de Dios, el amor de Jesús se enraíce en tu corazón y tendrás, paz, libertad y tendrás plenitud.

Jesús hoy nos pide que le permitamos ser nuestro rey. Un rey que con su palabra, su ejemplo y su vida inmolada en la cruz nos ha salvado de la muerte, señala el camino al hombre perdido, da nueva luz a nuestra existencia marcada por la duda, el miedo y las pruebas cotidianas. Pero no debemos olvidar que el reino de Jesús no es de este mundo. Él podrá dar un nuevo significado a nuestra vida, a veces sometido a prueba incluso por nuestros errores y nuestros pecados, solo con la condición de que no sigamos la lógica del mundo y de sus “reyes”.

Que la Virgen María nos ayude a recibir a Jesús como el rey de nuestra vida y a difundir su reino, dando testimonio de la verdad que es el amor.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer, Ucrania conmemoró el aniversario del Holodomor, una terrible hambruna causada por el régimen soviético que causó millones de víctimas. La imagen es dolorosa. Que la inmensa La herida del pasado sea un llamamiento para todos a fin de que semejantes tragedias no se repitan nunca más. Oremos por este querido país y por la paz tan deseada.

Les saludo a todos peregrinos que han venido de Italia y de diferentes países: a las familias, a los grupos parroquiales, a las asociaciones. En particular, saludo a los numerosos coros que asistieron a su Tercer Congreso Internacional celebrado en el Vaticano, y les agradezco su presencia y su precioso servicio a la liturgia y a la evangelización, muchas gracias!

Saludo a los participantes en el Congreso sobre la fertilidad, promovido por la Universidad Católica del Sagrado Corazón en el 50 aniversario de la Encíclica Humanae vitae de San Pablo VI; así como también a los universitarios de derecho de la Universidad de Roma Tres y a los fieles de Pozzuoli, Bacoli y Bellizzi. Saludo a los peregrinos de Palermo.

¡Y felicitaciones porque han tenido el valor de venir aquí con esta lluvia!

A todos os deseo un buen domingo y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Una buena comida y hasta la vista!

Francisco

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