Papa Francisco en el Ángelus, 29-3-2020: «Estar cerca de los que están en la prueba, siendo reflejo del amor y la ternura de Dios, que libera de la muerte y hace vencer la vida»

* «Aún hoy Jesús nos repite: “Quiten la piedra”.  Dios no nos ha creado para la tumba, nos ha creado para la vida, hermosa, buena, gozosa. Pero «la muerte ha entrado en el mundo por envidia del diablo» (Sap 2:24), como dice el Libro de la Sabiduría, y Jesucristo ha venido a liberarnos de sus ataduras. Por lo tanto, estamos llamados a quitar las piedras de todo lo que sabe a muerte: por ejemplo la hipocresía con la que vivimos la fe, es muerte; la crítica destructiva a los demás es muerte; la ofensa, la calumnia, es muerte; la marginación de los pobres es muerte. El Señor nos pide que quitemos estas piedras de nuestros corazones, y la vida entonces volverá a florecer a nuestro alrededor. Cristo vive, y quien lo acoge y se adhiere a Él entra en contacto con la vida. Sin Cristo, o fuera de Cristo, no sólo no hay vida, sino que se vuelve a caer en la muerte»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «En los últimos días, el Secretario General de las Naciones Unidas ha lanzado un llamamiento a un «alto el fuego global e inmediato en todos los rincones del mundo», recordando la emergencia actual para COVID-19, que no conoce fronteras. Un llamamiento al alto el fuego total. Me uno a cuantos han aceptado este llamamiento e invito a todos que le den seguimiento deteniendo toda forma de hostilidades bélicas, fomentando la creación de corredores para la ayuda humanitaria, la apertura a la diplomacia, la atención a quienes se encuentran en situaciones de más grande vulnerabilidad. ¡Los conflictos no se resuelven a través de la guerra! Es necesario superar los antagonismos y contrastes, mediante del diálogo y la búsqueda constructiva de la paz… En este momento En particular me gustaría mencionar a las personas en las cárceles. He leído un memorándum oficial de la Comisión de Derechos Humanos que habla del problema del hacinamiento en las prisiones, que podría convertirse en una tragedia. Hago un llamamiento a las autoridades para que sean sensibles a este grave problema y tomen las medidas necesarias para evitar futuras tragedias»

29 de marzo de 2020.- (Camino Católico).  “Que la Virgen María nos ayude a ser compasivos como su Hijo Jesús, que ha hecho suyo nuestro dolor. Que cada uno de nosotros esté cerca de los que están en la prueba, convirtiéndose para ellos en un reflejo del amor y la ternura de Dios, que libera de la muerte y hace vencer la vida”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus de este 29 de marzo, V Domingo de Cuaresma.

El Santo Padre, comentando el Evangelio de este Domingo (cf. Jn 11, 1-45), que narra la Resurrección de Lázaro recuerda que, Jesús era muy amigo de Lázaro, Marta y María. Y cuando Él llega a Betania, Lázaro llevaba ya cuatro días muerto; Marta corre al encuentro del Maestro y le dice: «¡Si tú hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto!». Jesús responde a Marta: «Tu hermano resucitará»; «Yo soy la resurrección y la vida; el que crea en mí, aunque muera, vivirá».

Después de relatar los momentos más sobresaliente de la narración del Evangelio, el Papa Francisco ha dicho que, “aquí tocamos con la mano que Dios es vida y dona vida, pero asume el drama de la muerte. Jesús habría podido evitar la muerte de su amigo Lázaro, pero ha querido hacer suyo nuestro dolor por la muerte de nuestros seres queridos, y sobre todo ha querido mostrar el dominio de Dios sobre la muerte”. Y la respuesta de Dios no es un discurso, es Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida… ¡Tengan fe! En medio del llanto sigan teniendo fe, aunque la muerte parezca haber ganado. ¡Quiten la piedra de su corazón! Dejen que la Palabra de Dios devuelva la vida donde hay muerte”.

Subraya el Papa que estamos llamados a quitar las piedras de todo lo que sabe a muerte: la hipocresía con la que vivimos la fe, es muerte; la crítica destructiva a los demás es muerte; la ofensa, la calumnia, es muerte; la marginación de los pobres es muerte. “El Señor nos pide que quitemos estas piedras de nuestros corazones, y la vida entonces volverá a florecer a nuestro alrededor. Cristo vive, y quien lo acoge y se adhiere a Él entra en contacto con la vida. Sin Cristo, o fuera de Cristo, no sólo no hay vida, sino que se vuelve a caer en la muerte”.

“Un alto al fuego global e inmediato en todas partes del mundo” y su preocupación por “el problema del hacinamiento en las prisiones, que podría convertirse en una tragedia”, fueron los temas del llamamiento del Santo Padre después de rezar la oración mariana del Ángelus de este 29 de marzo, V Domingo de Cuaresma. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este quinto domingo de Cuaresma es el Evangelio de la resurrección de Lázaro… (cf. Jn 11, 1-45). Lázaro era el hermano de Marta y María; eran muy amigos de Jesús. Cuando Él llega a Betania, Lázaro llevaba ya cuatro días muerto; Marta corre al encuentro del Maestro y le dice: «¡Si tú hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto!» (v. 21). Jesús responde a Marta: «Tu hermano resucitará» (v. 23); y añade: «Yo soy la resurrección y la vida; el que crea en mí, aunque muera, vivirá».  Jesús se hace ver como el Señor de la vida, Él es capaz de dar la vida y también la muerte (v. 25). Luego María y otras personas llegan, todos llorando, y Jesús  – dice el Evangelio – «conmovido profundamente se echó a llorar»(vv. 33.35). Con esta perturbación en su corazón, fue al sepulcro, agradece al Padre que siempre le escucha, hace abrir la tumba y grita en voz alta: «¡Lázaro, ven afuera!»(v. 43). Y Lázaro salió con «los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario» (v. 44).

Aquí tocamos con la mano que Dios es vida y dona vida, pero asume el drama de la muerte. Jesús habría podido evitar la muerte de su amigo Lázaro, pero ha querido hacer suyo nuestro dolor por la muerte de nuestros seres queridos, y sobre todo ha querido mostrar el dominio de Dios sobre la muerte. En este pasaje del Evangelio vemos que la fe del hombre y la omnipotencia del amor de Dios se buscan y finalmente se encuentran. Lo vemos en el grito de Marta y María y todos nosotros con ellas: «¡Si hubieras estado aquí!…». Y la respuesta de Dios no es un discurso, la respuesta de Dios al problema de la muerte, es Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida… ¡Tengan fe! En medio del llanto sigan teniendo fe, aunque la muerte parezca haber ganado. ¡Quiten la piedra de su corazón! Dejen que la Palabra de Dios devuelva la vida donde hay muerte”

Aún hoy Jesús nos repite: “Quiten la piedra”.  Dios no nos ha creado para la tumba, nos ha creado para la vida, hermosa, buena, gozosa. Pero «la muerte ha entrado en el mundo por envidia del diablo» (Sap 2:24), como dice el Libro de la Sabiduría, y Jesucristo ha venido a liberarnos de sus ataduras.

Por lo tanto, estamos llamados a quitar las piedras de todo lo que sabe a muerte: por ejemplo la hipocresía con la que vivimos la fe, es muerte; la crítica destructiva a los demás es muerte; la ofensa, la calumnia, es muerte; la marginación de los pobres es muerte. El Señor nos pide que quitemos estas piedras de nuestros corazones, y la vida entonces volverá a florecer a nuestro alrededor. Cristo vive, y quien lo acoge y se adhiere a Él entra en contacto con la vida. Sin Cristo, o fuera de Cristo, no sólo no hay vida, sino que se vuelve a caer en la muerte.

La resurrección de Lázaro es también un signo de la regeneración que se actúa en el creyente a través del Bautismo, con la plena inserción en el Misterio Pascual de Cristo. Por la acción y la fuerza del Espíritu Santo, el cristiano es una persona que camina en la vida como una nueva criatura: una criatura para la vida.

Que la Virgen María nos ayude a ser compasivos como su Hijo Jesús, que ha hecho suyo nuestro dolor. Que cada uno de nosotros esté cerca de los que están en la prueba, convirtiéndose para ellos en un reflejo del amor y la ternura de Dios, que libera de la muerte y hace vencer la vida.

El Papa Francisco después de rezar el Ángelus ha salido a la ventana del Palacio Apostólico a bendecir con la plaza de San Pedro vacía

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

El Papa Francisco después de rezar el Ángelus asomado a la ventana del Palacio Apostólico para bendecir con la plaza de San Pedro vacía

En los últimos días, el Secretario General de las Naciones Unidas ha lanzado un llamamiento a un «alto el fuego global e inmediato en todos los rincones del mundo», recordando la emergencia actual para COVID-19, que no conoce fronteras. Un llamamiento al alto el fuego total.

Me uno a cuantos han aceptado este llamamiento e invito a todos que le den seguimiento deteniendo toda forma de hostilidades bélicas, fomentando la creación de corredores para la ayuda humanitaria, la apertura a la diplomacia, la atención a quienes se encuentran en situaciones de más grande vulnerabilidad.

El compromiso conjunto contra la pandemia pueda llevar a todos a reconocer nuestra necesidad de fortalecer los lazos fraternales como miembros de una única familia humana. En particular, suscite en los responsables de las Naciones y otras partes implicadas un renovado compromiso para superar las rivalidades. ¡Los conflictos no se resuelven a través de la guerra! Es necesario superar los antagonismos y contrastes, mediante del diálogo y la búsqueda constructiva de la paz.

En este momento mis pensamientos van de manera especial a todas las personas que sufren la vulnerabilidad de estar forzadas a vivir en grupos: asilos, cuarteles… En particular me gustaría mencionar a las personas en las cárceles. He leído un memorándum oficial de la Comisión de Derechos Humanos que habla del problema del hacinamiento en las prisiones, que podría convertirse en una tragedia. Hago un llamamiento a las autoridades para que sean sensibles a este grave problema y tomen las medidas necesarias para evitar futuras tragedias.

Os deseo a todos un buen domingo. Por favor no olvides rezar por mí; Lo hago yo por ti.  Que tengas un buen almuerzo y adiós y hasta pronto.

Francisco

Santa Misa de hoy presidida por el Papa Francisco en Santa Marta, domingo de la 5ª semana de Cuaresma, 29-3-2020

Papa Francisco en homilía en Santa Marta, 29-3-2020: «Pedir esta gracia: Señor, que yo llore contigo, que llore con tu pueblo que en este momento sufre»


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