Papa Francisco en el Ángelus 3-6-18: «La lógica eucarística, nutrirnos de Cristo para darlo a los demás»

* «Mientras nos nutrimos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, nos asimilamos a Él, recibimos en nosotros su amor, no para retenerlo celosamente, sino para compartirlo con los demás. Esta es la lógica eucarística. En ella, en efecto, contemplamos a Jesús pan partido y donado, sangre derramada por nuestra salvación. Es una presencia que, como un fuego, quema en nosotros las actitudes egoístas, nos purifica de la tendencia a dar sólo cuando hemos recibido, y enciende el deseo de hacernos, también nosotros, en unión con Jesús, pan partido y sangre derramada por los hermanos»

Video completo de la transmisión en directo de  13 TV  traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Me uno a mis hermanos obispos de Nicaragua para expresar dolor por los graves actos de violencia, con muertos y heridos, llevados a cabo por grupos armados para reprimir las protestas sociales. Rezo por las víctimas y por sus familiares. La Iglesia está siempre abierta al diálogo pero esto requiere del compromiso activo a respetar la libertad, y, primero que nada, la vida. Rezo para que cese toda violencia y se aseguren las condiciones para el restablecimiento lo antes posible del diálogo»

3 de junio de 2018.- (Camino Católico)  En la Solemnidad del Corpus Christi, celebrada hoy en Italia y en muchos países, el Papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano para rezar junto con los fieles presentes en la plaza de san Pedro la Oración mariana del Ángelus dominical. En la alocución previa, comentando el Evangelio que la liturgia del día nos propone en esta Solemnidad, el Romano Pontífice habló de la fuerza del testamento de amor dejado por Jesucristo nuestro Señor, tal como el evangelista Marcos lo narra al escribir las palabras del Maestro en la Última Cena: «Tomen, esto es mi Cuerpo». […]«Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. »(Mc 14,22.24).

“Precisamente en la fuerza de ese testamento de amor – dijo el Papa – la comunidad cristiana se reúne todos los domingos, y cada día, alrededor de la Eucaristía, sacramento del sacrificio redentor de Cristo”. “Atraídos por su presencia real– prosiguió – , los cristianos lo adoran y lo contemplan a través del humilde signo del pan convertido en su Cuerpo”.
Francisco explicó que “cada vez que celebramos la Eucaristía, a través de este Sacramento, sobrio y al mismo tiempo solemne, experimentamos la Nueva Alianza, que cumple en plenitud la comunión entre Dios y nosotros. Y como participantes de esta Alianza, nosotros, aunque pequeños y pobres, colaboramos en la edificación de la historia, como lo quiere Dios”.

Es por ello – añadió el Santo Padre- que toda celebración eucarística, a la vez que constituye un acto público de culto a Dios, recuerda la vida y hechos concretos de nuestra existencia: “Mientras nos nutrimos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, nos asimilamos a Él, recibimos en nosotros su amor, no para retenerlo celosamente, sino para compartirlo con los demás. Esta es la lógica eucarística”.

En sus saludos tras el Ángelus, el pensamiento del Papa fue a Nicaragua, azotada por una crisis sociopolítica que en 45 días ha dejado numerosas víctimas y heridos, y un tenso clima social, y también a la beatificación de la hermana María Crucificada del Divino Amor celebrada ayer en Nápoles. En el vídeo de 13 TV se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy en muchos países, entre los que se halla Italia, se celebra la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, o, según la expresión latina más destacada, la solemnidad del Corpus Domini. El Evangelio nos refiere las palabras de Jesús, pronunciadas en la Última Cena con sus discípulos: «Tomad, este es mi cuerpo». Y después: «Esta es mi sangre de la alianza derramada por muchos» (Mc 14,22.24). Precisamente debido a aquel testamento de amor, la comunidad cristiana se reúne todos los domingos, y cada día, alrededor de la Eucaristía,  sacramento del sacrificio redentor de Cristo. Y atraídos por su presencia real, los cristianos lo adoran y lo contemplan a través del humilde signo del pan convertido en su Cuerpo.

Cada vez que celebramos la Eucaristía, a través de este Sacramento, sobrio y al mismo tiempo solemne, experimentamos la Nueva Alianza, que cumple en plenitud la comunión entre Dios y nosotros. Y como participantes de esta Alianza, nosotros, aunque pequeños y pobres, colaboramos en la edificación de la historia, como lo quiere Dios.  Por lo tanto, toda celebración eucarística, a la vez que constituye un acto público de culto a Dios, recuerda la vida y hechos concretos de nuestra existencia. Mientras nos nutrimos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, nos asimilamos a Él, recibimos en nosotros su amor, no para retenerlo celosamente, sino para compartirlo con los demás. Esta es la lógica eucarística. En ella, en efecto, contemplamos a Jesús pan partido y donado, sangre derramada por nuestra salvación. Es una presencia que, como un fuego, quema en nosotros las actitudes egoístas, nos purifica de la tendencia a dar sólo cuando hemos recibido, y enciende el deseo de hacernos, también nosotros, en unión con Jesús, pan partido y sangre derramada por los hermanos.

La fiesta del Corpus Domini, por lo tanto, es un misterio de atracción hacia Cristo y de transformación en Él. Y es escuela de amor concreto, paciente y sacrificado, como Jesús en la cruz. Nos enseña a ser más acogedores y disponibles ante quienes están en búsqueda de comprensión, ayuda, aliento y están marginados y solos. La presencia de Jesús vivo en la Eucaristía es como una puerta, una puerta abierta entre el templo y el camino, entre la fe y la historia, entre la ciudad de Dios y la ciudad del hombre.

La expresión de la piedad eucarística popular son las procesiones con el Santísimo Sacramento, que hoy se celebran en muchos países en esta solemnidad.

También yo, esta tarde, en Ostia, como lo hizo el Beato Pablo VI hace 50 años, celebraré la Misa, a la que seguirá la procesión con el Santísimo Sacramento. Los invito a participar a todos, también espiritualmente, a través de la radio y la televisión. Que la Virgen nos acompañe en este día.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer, en Nápoles, se proclamó Beata a la Hermana María Crucificada del Divino Amor, cuyo nombre era María Gargani, fundadora de las Hermanas Apóstoles del Sagrado Corazón. Hija espiritual de Padre Pío, era una verdadera apóstol en el ámbito escolástico y parroquial. Que su ejemplo y su intercesión sostengan a sus hijas espirituales y a todos los educadores. A la nueva beata la saludamos con un aplauso, todos

Me uno a mis hermanos obispos de Nicaragua para expresar dolor por los graves actos de violencia, con muertos y heridos, llevados a cabo por grupos armados para reprimir las protestas sociales. Rezo por las víctimas y por sus familiares. La Iglesia está siempre abierta al diálogo pero esto requiere del compromiso activo a respetar la libertad, y, primero que nada, la vida. Rezo para que cese toda violencia y se aseguren las condiciones para el restablecimiento lo antes posible del diálogo.

Saludo a todos ustedes, peregrinos de Italia y de diferentes países. En particular, los de Helsinki, Huelva (España), Peuerbach (Austria) y Croacia. Saludo a los fieles de Caturano y Palermo, así como a la compañía «Siderinox» de Abbiategrasso y a los confirmandos de Corridonia.

Dirijo un saludo especial a los fieles reunidos hoy en Sotto il Monte, con el obispo de Bérgamo, en el aniversario de la muerte de San Juan XXIII. La peregrinación en la zona de Bérgamo de los restos de este Pontífice, tan querido por el pueblo, susciter generosos propósitos de hacer el bien en todos.

Y les deseo a todos un feliz domingo. Por favor, no te olvides de rezar por mí. Buena comida ¡Y hasta pronto!

Francisco