Papa Francisco en el Ángelus 30-9-18: «Jesús quiere educarnos a su libertad, la del Espíritu de Dios»

* «Esto es feo: el temor de la competencia, que alguno pueda sustraer nuevos seguidores, y entonces no se logra apreciar el bien que los otros hacen: no está bien porque “no es de los nuestros”, se dice. Es una forma de auto referencialidad, es más: aquí está la raíz del proselitismo. Y la Iglesia – decía el Papa Benedicto – no crece por proselitismo, crece por atracción, es decir, crece por el testimonio a los demás con la fuerza del Espíritu Santo. La gran libertad de Dios en el donarse a nosotros es un desafío y una exhortación a cambiar nuestras actitudes y relaciones. Jesús nos llama a no pensar según las categorías de «amigo/enemigo», «nosotros/ellos», «quien está dentro/ quien está fuera»,  «mío/tuyo», sino a ir más allá, a abrir nuestro corazón para poder reconocer su presencia y la acción de Dios incluso en ambientes insólitos e impredecibles y en personas que no forman parte de nuestro círculo»

Video completo de la transmisión en directo  traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Expreso mi cercanía a las poblaciones de la isla de Sulawesi, en Indonesia, golpeada por un fuerte maremoto. Rezo por los difuntos desgraciadamente numerosos, por los heridos y por los que han perdido la casa y el trabajo. Que el Señor los consuele y apoye los esfuerzos de aquellos que están comprometidos en llevar socorro. Recemos juntos por nuestros hermanos de la Isla de Célebes»

30 de septiembre de 2018.- (Camino Católico)   Jesús hoy nos llama a no pensar según las categorías de «amigo/enemigo», «nosotros/ellos», «quien está dentro/ quien está fuera», sino a ir más allá, a abrir nuestro corazón para poder reconocer su presencia y la acción de Dios incluso en ambientes insólitos e impredecibles y en personas que no forman parte de nuestro círculo: lo dijo el Papa Francisco a la hora del Ángelus dominical, reflexionando sobre el Evangelio del día. (cfr. Mc 9,38-43.45.47.48):

“El Evangelio de este domingo nos presenta uno de esos detalles muy instructivos de la vida de Jesús con sus discípulos. Estos habían visto que un hombre, que no formaba parte del grupo de los seguidores de Jesús, echaba a los demonios en nombre de Jesús, y por eso querían prohibírselo. Juan, con el entusiasmo vigoroso, típico de los jóvenes, refiere esto al Maestro buscando su apoyo; pero Jesús, al contrario, responde: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros»”.

El Santo Padre reflexionó sobre la libertad de Jesús, que contrasta con la cerrazón de los discípulos ante un acontecimiento extraño a sus esquemas; y señaló que Jesús quiere educarnos también a nosotros hoy a esta libertad interior:

“Juan y los demás discípulos manifiestan una actitud de cerrazón ante un acontecimiento que no entra en sus esquemas, en este caso la acción, aún buena, de una persona “externa” al círculo de los seguidores. En cambio Jesús aparece muy libre, abierto plenamente a la libertad del Espíritu de Dios, que en su acción no está limitado por algún confín o recinto. Jesús quiere educar a sus discípulos, también a nosotros hoy, a esta libertad interior”.

Tras rezar el Ángelusel Papa Francisco expresó su cercanía a las poblaciones de la Isla de Célebes en Indonesia, afectada por un fuerte maremoto. “Rezo por los difuntos – dijo- , desgraciadamente numerosos, por los heridos y por los que han perdido la casa y el trabajo. Que el Señor los consuele y apoye los esfuerzos de aquellos que están comprometidos en llevar socorro. Recemos juntos por nuestros hermanos de la Isla de Célebes: Dios te salve María…” En el vídeo se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este domingo (Marcos 9: 38-43.45.47-48) nos presenta uno de esos detalles muy instructivos de la vida de Jesús con sus discípulos. Estos habían visto que un hombre, que no formaba parte del grupo de los seguidores de Jesús, echaba a los demonios en nombre de Jesús, y por eso querían prohibírselo. Juan, con el entusiasmo vigoroso, típico de los jóvenes, refiere esto al Maestro buscando su apoyo; pero Jesús, al contrario, responde: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros». (vv. 39-40 ).

Juan y los demás discípulos manifiestan una actitud de cerrazón ante un acontecimiento que no entra en sus esquemas, en este caso la acción, aún buena, de una persona “externa” al círculo de los seguidores. En cambio Jesús aparece muy libre, abierto plenamente a la libertad del Espíritu de Dios, que en su acción no está limitado por algún confín o recinto. Jesús quiere educar a sus discípulos, también a nosotros hoy, a esta libertad interior.

Nos hace bien reflexionar sobre este episodio y hacer un poco de examen de conciencia. La actitud de los discípulos de Jesús es muy humana, muy común, y la podemos encontrar en las comunidades cristianas de todos los tiempos, probablemente también en nosotros mismos. En buena fe, es más, con celo, se quisiera proteger la autenticidad de una cierta experiencia, tutelando al fundador o al líder de los falsos imitadores. Pero al mismo tiempo está como el temor de la “competencia”, y esto es feo: el temor de la competencia, que alguno pueda sustraer nuevos seguidores, y entonces no se logra apreciar el bien que los otros hacen: no está bien porque “no es de los nuestros”, se dice. Es una forma de auto referencialidad, es más: aquí está la raíz del proselitismo. Y la Iglesia – decía el Papa Benedicto – no crece por proselitismo, crece por atracción, es decir, crece por el testimonio a los demás con la fuerza del Espíritu Santo.

La gran libertad de Dios en el donarse a nosotros es un desafío y una exhortación a cambiar nuestras actitudes y relaciones. Es la invitación que Jesús nos dirige hoy. Él nos llama a no pensar según las categorías de «amigo/enemigo», «nosotros/ellos», «quien está dentro/ quien está fuera»,  «mío/tuyo», sino a ir más allá, a abrir nuestro corazón para poder reconocer su presencia y la acción de Dios incluso en ambientes insólitos e impredecibles y en personas que no forman parte de nuestro círculo. Se trata de estar más atentos a la autenticidad del bien, de lo bello y de lo verdadero que se realiza, que al nombre y al origen de quien lo hace. Y -como sugiere la parte restante del Evangelio de hoy- en lugar de juzgar a los demás, debemos examinarnos a nosotros mismos y «cortar» sin compromisos todo lo que pueda escandalizar a las personas más débiles en la fe.

Que la Virgen María, modelo de dócil acogida de las sorpresas de Dios, nos ayude a reconocer los signos de la presencia del Señor en medio de nosotros, descubriéndolo allí donde Él se manifiesta, incluso en las situaciones más impensables e inusuales. Que nos enseñe a amar a nuestra comunidad sin celos y sin cerrazones, siempre abiertos al vasto horizonte de la acción del Espíritu Santo.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Expreso mi cercanía a las poblaciones de la isla de Sulawesi, en Indonesia, golpeada por un fuerte maremoto. Rezo por los difuntos desgraciadamente numerosos, por los heridos y por los que han perdido la casa y el trabajo. Que el Señor los consuele y apoye los esfuerzos de aquellos que están comprometidos en llevar socorro. Recemos juntos por nuestros hermanos de la Isla de Célebes: Dios te salve María…

Hoy, en Marsella, es proclamado Beato Juan Bautista Fouque, sacerdote diocesano, quien permaneciera vice párroco durante toda la vida. ¡Bello ejemplo para los trepadores! Vivió entre el ochocientos y el novecientos, y promovió numerosas obras asistenciales y sociales en favor de jóvenes, ancianos, pobres y enfermos. Que el ejemplo y la intercesión de este apóstol de la caridad nos sostengan en nuestro compromiso de acoger y compartir con las personas más débiles y desfavorecidas. ¡Un aplauso para el nuevo beato Juan Bautista!

Os saludo con afecto a todos, romanos y peregrinos de diferentes países. En particular, saludo a los fieles de Calpe (España), al grupo de alcaldes y administradores de la región de Salzburgo, a la delegación internacional de personas sordas con motivo de la Jornada mundial de los sordos.

Saludo a los miembros de la Comunidad de Sant’Egidio della Campania, a los jóvenes del Movimiento Shalom de Fucecchio, a los fieles de Foggia y a los de Rapallo.

A todos os deseo un buen domingo y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Una buena comida y hasta la vista!

Francisco

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