Papa Francisco en el Ángelus, 8-12-19: «Que nuestra vida sea un ‘sí’ a Dios asumiendo las necesidades de los demás»

* «El “sí” de María a Dios asume desde el principio la actitud de servicio, de atención a las necesidades de los demás. Así lo testimonia concretamente el hecho de la visita a Isabel, que sigue inmediatamente a la Anunciación. La disponibilidad a Dios se encuentra en la voluntad de asumir las necesidades del prójimo. Todo esto sin clamor y sin ostentación, sin buscar lugares de honor, sin publicidad, porque la caridad y las obras de misericordia no necesitan ser exhibidas como un trofeo. Incluso en nuestras comunidades, estamos llamados a seguir el ejemplo de María, practicando el estilo de discreción y ocultación»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Mañana se celebrará en París una reunión entre los Presidentes de Ucrania, Rusia y Francia y la Canciller Federal de Alemania – conocido como el ‘Cuarteto de Normandía’ – para buscar soluciones al doloroso conflicto que se viene produciendo desde hace años en el este de Ucrania. Acompaño el encuentro con una intensa oración, porque allí se necesita la paz, y los invito a hacer lo mismo, para que esta iniciativa de diálogo político contribuya a llevar frutos de paz en la justicia a ese territorio y a su población»

8 de diciembre de 2019.- (Camino Católico) .“Que la fiesta de la Madre nos ayude a hacer de toda nuestra vida un sí a Dios, un sí hecho de adoración a Él y de gestos cotidianos de amor y de servicio”, lo ha afirmado el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus del 8 de diciembre, II Domingo de Adviento, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María.

El Santo Padre refiriéndose a la Solemnidad de María Inmaculada, que se sitúa en el contexto del Adviento, que es un tiempo de espera, asegura que, Dios cumplirá lo que ha prometido. Pero en la fiesta de hoy nos es anunciado que algo se ha ya cumplido, en la persona y en la vida de la Virgen María. “De este cumplimiento nosotros hoy consideramos el comienzo, que es incluso antes del nacimiento de la Madre del Señor. De hecho, su inmaculada concepción nos lleva a ese preciso momento en el que la vida de María comenzó a palpitar en el seno de su madre: ya ahí estaba presente el amor santificante de Dios, preservándolo del contagio del mal que es la herencia común de la familia humana”.

El Papa Francisco comentando el Evangelio que la liturgia presenta este II Domingo de Adviento ha dicho que, “Dios la ha pensado y ha querido siempre, en su plan inescrutable, como una criatura llena de gracia, es decir, llena de su amor. Pero para llenarse es necesario hacer espacio, vaciarse, hacerse a un lado. Justamente como ha hecho María, que ha sabido escuchar la Palabra de Dios y confiar totalmente en su voluntad, acogiéndola sin reservas en su propia vida”. Tanto es así que en ella la Palabra se hizo carne. Esto fue posible gracias a su «sí». Al ángel que le pide la disponibilidad de convertirse en la madre de Jesús, María le responde: “He aquí la esclava del Señor: que se haga en mí según tu palabra”.

Es por ello, afirma el Santo Padre que, María no se pierde en tantos razonamientos, no pone obstáculos en el camino del Señor, sino que con prontitud se confía y deja espacio para la acción del Espíritu Santo. “Pone inmediatamente a disposición de Dios todo su ser y su historia personal, para que sea la Palabra y la voluntad de Dios a plasmarlos y llevar a cumplimiento. Así, en perfecta sintonía con el designio de Dios sobre ella, María se convierte en la ‘toda bella’, en la ‘toda santa’, pero sin la más mínima sombra de complacencia. Es una obra maestra, pero sigue siendo humilde, pequeña, pobre. En ella se refleja la belleza de Dios que es todo amor, gracia, don de sí”.

Antes de concluir su alocución, el Papa Francisco ha subrayado la palabra con la que María se define a sí misma en su entrega a Dios: se profesa “la esclava del Señor”. El «sí» de María a Dios asume desde el principio la actitud de servicio, de atención a las necesidades de los demás. Así lo testimonia concretamente el hecho de la visita a Isabel, que sigue inmediatamente a la Anunciación. “La disponibilidad a Dios – ha concluido el Pontífice – se encuentra en la voluntad de asumir las necesidades del prójimo. Todo esto sin clamor y sin ostentación, sin buscar lugares de honor, sin publicidad, porque la caridad y las obras de misericordia no necesitan ser exhibidas como un trofeo. Incluso en nuestras comunidades, estamos llamados a seguir el ejemplo de María, practicando el estilo de discreción y ocultación”.

El Papa Francisco después de rezar la oración mariana del Ángelus, día en el que también la Iglesia celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, ha recordado que ayer, en Huehuetenango, Guatemala, fue beatificado Santiago Miller, religioso de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, asesinado por odio a la fe en 1982, en el contexto de la guerra civil.

Asimismo, el Santo Padre invitó a todos a rezar por el pueblo de Ucrania para buscar soluciones al doloroso conflicto que se viene produciendo desde hace años en este País.  En el vídeo de   Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy celebramos la solemnidad de María Inmaculada, que se sitúa en el contexto del Adviento,  tiempo de espera: Dios cumplirá lo que ha prometido. Pero en la fiesta de hoy nos es anunciado que algo ya se ha cumplido, en la persona y en la vida de la Virgen María. De este cumplimiento nosotros hoy consideramos el comienzo, que es incluso antes del nacimiento de la Madre del Señor. De hecho, su inmaculada concepción nos lleva a ese preciso momento en el que la vida de María comenzó a palpitar en el seno de su madre: ya ahí estaba presente el amor santificante de Dios, preservándolo del contagio del mal que es la herencia común de la familia humana.

En el Evangelio de hoy resuena el saludo del Ángel a María: “Alégrate, llena de gracia: el Señor está contigo”. (Lc 1,28). Dios siempre ha pensado en ella y la ha querido, en su plan inescrutable, como una criatura llena de gracia, es decir, llena de su amor. Pero para llenarse es necesario hacer espacio, vaciarse, hacerse a un lado. Como María, que supo escuchar la Palabra de Dios y confiar totalmente en su voluntad, acogiéndola sin reservas en su propia vida. Tanto es así que el Verbo se hizo carne en ella. Esto fue posible gracias a su “sí”. Al ángel que le pide que se prepare para ser madre de Jesús, María le responde: “He aquí la esclava del Señor: que se haga en mí según tu palabra” (v. 38).

María no se pierde en tantos razonamientos, no pone obstáculos en el camino del Señor, sino que con prontitud se confía y deja espacio para la acción del Espíritu Santo. Pone inmediatamente a disposición de Dios todo su ser y su historia personal, para que sea la Palabra y la voluntad de Dios a plasmarlos y llevar a cumplimiento. Así, en perfecta sintonía con el designio de Dios sobre ella, María se convierte en la ‘toda bella’, en la ‘toda santa’, pero sin la más mínima sombra de complacencia. Es una obra maestra, pero sigue siendo humilde, pequeña, pobre. En ella se refleja la belleza de Dios que es todo amor, gracia, don de sí.

También me gusta subrayar la palabra con la que María se define a sí misma en su entrega a Dios: se profesa “la esclava del Señor“. El “sí” de María a Dios asume desde el principio la actitud de servicio, de atención a las necesidades de los demás. Así lo testimonia concretamente el hecho de la visita a Isabel, que sigue inmediatamente a la Anunciación. La disponibilidad a Dios se encuentra en la voluntad de asumir las necesidades del prójimo. Todo esto sin clamor y sin ostentación, sin buscar lugares de honor, sin publicidad, porque la caridad y las obras de misericordia no necesitan ser exhibidas como un trofeo. Incluso en nuestras comunidades, estamos llamados a seguir el ejemplo de María, practicando el estilo de discreción y ocultación.

Que la fiesta de la Madre nos ayude a hacer de toda nuestra vida un “sí” a Dios, un “sí” hecho de adoración a Él y de gestos cotidianos de amor y de servicio.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer, en Huehuetenango, Guatemala, fue beatificado Santiago Miller, religioso de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, asesinado por odio a la fe en 1982, en el contexto de la guerra civil. El martirio de este ejemplar educador de jóvenes, que ha pagado con su vida su servicio al pueblo y a la Iglesia guatemalteca fortalezca en esa querida Nación caminos de justicia, paz y solidaridad. ¡Un aplauso a este nuevo beato!

Mañana se celebrará en París una reunión entre los Presidentes de Ucrania, Rusia y Francia y la Canciller Federal de Alemania – conocido como el ‘Cuarteto de Normandía’ – para buscar soluciones al doloroso conflicto que se viene produciendo desde hace años en el este de Ucrania. Acompaño el encuentro con una intensa oración, porque allí se necesita la paz, y los invito a hacer lo mismo, para que esta iniciativa de diálogo político contribuya a llevar frutos de paz en la justicia a ese territorio y a su población.

Saludo con afecto a todos peregrinos de Italia y de diversos países, especialmente los fieles polacos de Varsovia y Lublin, los policías irlandeses y los jóvenes de Sorbara (Módena). Un saludo especial a las Hijas de la Cruz, recientemente reconocidas como Asociación Pública por el Cardenal Vicario.

En esta fiesta de la Inmaculada Concepción, en las parroquias italianas, se renueva la adhesión a la Acción Católica. Deseo a todos los miembros y grupos un buen camino de formación, servicio y testimonio.

Bendigo a los fieles de Rocca di Papa y la antorcha con la que encenderán la gran estrella en la fortaleza de la ciudad, en honor a María Inmaculada. Y mis pensamientos también van al Santuario de Loreto, donde hoy se abrirá la Puerta Santa para el Jubileo de Lauretano: que sea rica en gracia para los peregrinos de la Casa Santa.

Esta tarde iré a Santa María La Mayor para rezar a la Virgen, y luego a Piazza di Spagna para el tradicional acto de homenaje al pie del monumento a la Inmaculada Concepción. Os pido que os unáis a mí espiritualmente en este gesto, que expresa la devoción filial a nuestra Madre celestial

Os deseo a todos un buen domingo y un buen camino de Adviento hacia la Navidad, con la guía de la Virgen María. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco

Oración del Papa Francisco a María Inmaculada: «Refleja en los oprimidos por el pecado el rayo de luz de Cristo»

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