Papa Francisco en homilía del Domingo de Resurrección, 1-4-18: “¡El Señor ha resucitado! Y yo, hoy, en esta Pascua 2018, ¿qué estoy haciendo? ¿Tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios?”

“Los anuncios de Dios son siempre sorpresas, porque nuestro Dios es el Dios de las sorpresas. Es así desde los inicio de la historia de la salvación, desde nuestro padre Abraham.  Dios te sorprende: “deja tú tierra, ve”. Siempre hay una sorpresa detrás de otra.  Dios no sabe hacer un anuncio sin sorprendernos. Y la sorpresa es lo que nos conmueve el corazón, lo que nos toca precisamente allí, donde no lo espera. Para decirlo en el lenguaje de los jóvenes: la sorpresa es un golpe bajo; tú no te la esperas. Y Él va y te conmueve, el primer anuncio hecho, sorpresa”

Video completo de la homilía del Papa Francisco traducida al español

1 de abril de 2018.- (13 TV / Vatican News Camino católico)  El Papa Francisco presidió la Misa de la Pascua de Resurrección ante miles de personas en la Plaza de San Pedre e improvisó una homilía en la que destacó 3 aspectos de la resurrección: la sorpresa, las prisas, y en qué afecta a cada uno. Francisco habló del anuncio de la resurrección que “desde los primeros tiempos de los cristianos iba de boca en boca. Era el saludo: ¡Cristo ha resucitado!”.

“Los anuncios de Dios son siempre sorpresas, nuestro Dios es el Dios de las sorpresas. Y así, desde el inicio de la historia de la salvación, desde nuestro padre Abraham, te sorprende”,explicó. “Y la sorpresa –continuó– es eso que te conmueve el corazón, que te toca allí donde no te lo esperas. Por decirlo un poco con el lenguaje de los jóvenes, la sorpresa es un ‘golpe bajo’” porque “no lo esperas”.

Sobre la prisa, mencionó a las mujeres que fueron corriendo a decir “hemos encontrado esto”. “Las sorpresas de Dios nos ponen en camino rápidamente, sin esperar. Y así corren, para ver… y Pedro y Juan corren. Los pastores en la noche de Navidad corren….”.

Pero, “¿y yo qué?”, preguntó el Papa. “¿Tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios, soy capaz de ir deprisa, o siempre estoy con esa cancioncita ‘mañana veré, mañana, mañana…?’”. “Y yo hoy, en esta Pascua de 2018, ¿yo qué?, ¿tú qué?, ¿yo qué?”. En el video se visualiza y escucha la homilía del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Después de escuchar la palabra de Dios de este pasaje del Evangelio me nace decir tres cosas.

Primero: El anuncio, allí hay un anuncio: el Señor ha resucitado, ese anuncio que desde los primeros tiempos de los cristianos iba de boca en boca; era el saludo, el Señor ha resucitado. Y las mujeres allí que fueron para ungir el cuerpo del Señor, se encontraron ante una sorpresa, los anuncios de Dios son siempre sorpresas, porque nuestro Dios es el Dios de las sorpresas. Es así desde los inicio de la historia de la salvación, desde nuestro padre Abraham.  Dios te sorprende: “deja tú tierra, ve”. Siempre hay una sorpresa detrás de otra.  Dios no sabe hacer un anuncio sin sorprendernos. Y la sorpresa es lo que nos conmueve el corazón, lo que nos toca precisamente allí, donde no lo espera. Para decirlo en el lenguaje de los jóvenes: la sorpresa es un golpe bajo; tú no te la esperas. Y Él va y te conmueve, el primer anuncio hecho, sorpresa.

Segundo: La prisa. Las mujeres corren, van de prisa: “Pero, para decirnos ¡hemos encontrado esto!” las sorpresas de Dios nos ponen en camino, inmediatamente, sin esperar, y así corren para ver. Y Pedro y Juan corren. Los pastores, en la noche de Navidad, corren: “Vamos a Belén a ver lo que nos dijeron los ángeles”.  Y la Samaritana, corre para decir a su gente: “Esto es una novedad: encontré a un hombre que me dijo todo lo que hice”. Y la gente sabía todo lo que ella había hecho. Y esa gente corre, deja lo que está haciendo, también el ama de casa deja las papas en la olla – las encontrará quemadas -pero lo importante es ir, corren, para ver esa sorpresa, el anuncio. También hoy sucede, en nuestros barrios, en nuestros pueblos, cuando sucede algo extraordinario, la gente corre a ver. Ir de prisa. Andrés no perdió su tiempo y fue de prisa a lo de Pedro para decir: “Hemos encontrado al Mesías”. Las sorpresas, las buenas noticias, se dan siempre así: de prisa. En el Evangelio, hay uno que se toma un poco de tiempo; no quiere arriesgar. Pero el Señor es bueno y lo espera con amor.

El anuncio sorpresa, la respuesta apresurada y la tercera cosa que quisiera decirles hoy es una pregunta: “¿Y yo qué? ¿Tengo mi corazón abierto a las sorpresas de Dios? ¿Soy capaz de ir de prisa a las sorpresas de Dios? ¿Puedo ir a toda prisa o siempre con este coro? “Pero mañana veré, mañana, mañana?”. ¿Qué me dice la sorpresa? Juan y Pedro fueron corriendo hacía el sepulcro. El Evangelio nos dice de Juan: “Él creyó”. Pedro también: “Él creyó”, pero en cierto modo, con la fe un poco mezclada de remordimiento por haber negado al Señor.

El anuncio sorprende, la carrera, ir corriendo, y la pregunta: “Y yo, hoy, en esta Pascua 2018, ¿qué estoy haciendo? ¿Qué estás haciendo? ”

Francisco