Papa Francisco en homilía en Santa Marta: «A Jesús se lo conoce siguiéndolo, antes que estudiándolo»

“Conocer a Jesús es un regalo del Padre, es Él el que lo da a conocer; es un trabajo del Espíritu Santo, que es un gran trabajador. No es un sindicalista. Hace este trabajo de explicar el misterio de Jesús y de darnos este sentido de Cristo«

20 de febrero de 2014.- (Radio Vaticano Camino Católico)  “A Jesús se lo conoce siguiéndolo, antes que estudiándolo”. Así lo ha dicho esta mañana Papa Francisco en la homilía de la Misa de Santa Marta. Cada día, explicó, Cristo nos pregunta “quien” es Él para nosotros, podemos responderle solo si vivimos como sus discípulos.

Es una vida de discípulo, más que una vida de estudioso, lo que permite al cristiano conocer verdaderamente a Jesús. Un camino tras los pasos del Maestro, donde se pueden entrelazar testimonios límpidos con traiciones, caídas y nuevos empujes, más que una aproximación de tipo intelectual. Para explicarlo, Papa Francisco toma como modelo a Pedro, que el Evangelio del día representa al mismo tiempo como un “valiente” testigo –es el que a la pregunta de Jesús: ‘¿Quién decís que soy yo?’, afirma: ‘Tú eres el Cristo’- y también como “adversario”, cuando siente que debe corregir a Jesús, que acababa de anunciar lo que sufriría y como moriría, para después resucitar. “Muchas veces”, observa el Papa, “Jesús se dirige a nosotros y nos pregunta: ‘¿Quién soy yo para ti?’ obteniendo “la misma respuesta de Pedro, que hemos aprendido en el Catecismo”, pero no es suficiente:

“Parece que para responder a la pregunta que todos escuchamos en nuestro corazón –‘¿Quién es Jesús para nosotros?’- no es suficiente lo que hemos aprendido, estudiado en el catecismo, que es importante estudiarlo y conocerlo, pero no es suficiente. Para conocer a Jesús es necesario hacer el mismo camino que hizo Pedro: después de esta humillación, siguió caminando con Jesús, ha visto los milagros que Jesús hacía, ha visto su poder, ha pagado los impuestos, como le dijo Jesús que debía hacer, ha pescado un pez, cogido una moneda, ha visto muchos milagros de ese tipo. Pero, en un determinado momento, Pedro ha renegado de Jesús, le ha traicionado, y ha aprendido esa difícil ciencia -más que ciencia, sabiduría- de las lágrimas, del llanto”.

Pedro, prosigue el Papa Francisco, pide perdón a Jesús y, a pesar de esto, después de la Resurrección, Él le interroga tres veces en a playa de Tiberíades, y probablemente, dice el Papa, al reafirmar su amor total por su Maestro llora y se avergüenza al recordar las tres veces que renegó de Él.

“Esta primera pregunta  -‘¿Quién soy yo para vosotros, para ti?’- a Pedro, solo se entiende junto a un camino, a un largo camino, un camino de gracia y de pecado, un camino de discípulo. Jesús a Pedro y a sus discípulos no les dijo: ‘¡Conocedme!’, sino que les dijo: ‘¡Seguidme!’. Y en este seguir a Jesús nos hace conocerle. Seguir a Jesús con nuestras virtudes, y con nuestros pecados, pero seguirle siempre. No es un estudio de cosas, que es necesario, sino una vida de discípulo”.

Se necesita, insiste Papa Francisco, “un encuentro cotidiano con el Señor, todos los días, con nuestras victorias y nuestras debilidades”. Pero, añade, es también “un camino que no podemos recorrer solos”. Es necesaria la intervención del Espíritu Santo.

“Conocer a Jesús es un regalo del Padre, es Él el que lo da a conocer; es un trabajo del Espíritu Santo, que es un gran trabajador. No es un sindicalista, es un gran trabajador y trabaja en nosotros. Hace este trabajo de explicar el misterio de Jesús y de darnos este sentido de Cristo. Miremos a Jesús, Pedro, los apóstoles y escuchemos en nuestro corazón esta pregunta: ‘¿Quién soy yo para ti?’. Y como discípulos pidamos al Padre que nos dé el conocimiento de Cristo en el Espíritu Santo, que nos explique este misterio”.

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