Papa Francisco en la Audiencia, 24-11-2021: «San José nos dice con su vida que estamos llamados a ser custodios de quien el Señor nos encomienda en circunstancias de la vida»

*  «Los animo a pedir con confianza a san José la capacidad de valorizar los vínculos de nuestra vida, valorizar a las personas comunes que nos acompañan y sostienen, para que nadie se sienta solo y abandonado y todos puedan reconciliarse con la propia historia viendo en ella la providencia de Dios pese a su debilidad»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News de la catequesis traducida al español y de la síntesis que el Papa ha hecho en nuestro idioma

* «San José, tú que has custodiado el vínculo con María y con Jesús, ayúdanos a cuidar las relaciones en nuestra vida. Que nadie experimente ese sentido de abandono que viene de la soledad. Que cada uno se reconcilie con la propia historia, con quien le ha precedido, y reconozca también en los errores cometidos una forma a través de la cual la Providencia se ha hecho camino, y el mal no ha tenido la última palabra. Muéstrate amigo con quien tiene mayor dificultad, y como apoyaste a María y Jesús en los momentos difíciles, apóyanos también a nosotros en nuestro camino»

24 de noviembre de 2021.- (Camino Católico)  Continuando con su ciclo de catequesis sobre la figura de San José, el Papa Francisco ha reflexionado durante su Audiencia General de esta mañana, sobre el rol del padre adoptivo de Jesús en la historia de salvación. Asimismo, el Pontífice ha recordado que todos podemos encontrar en San José, a un hombre que pasa inobservado, con presencia discreta e inadvertida pero que actúa como un intercesor, «un apoyo y una guía fundamental en los momentos de dificultad».

La mañana del 24 de noviembre y tras haber saludado a unos 1.500 fieles en la Basílica de San Pedro que por motivos de espacio no pudieron entrar en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa Francisco ha celebrado su habitual Audiencia General de los miércoles junto a peregrinos procedentes de Italia y de todas partes del mundo. Francisco ha explicado que Jesús en los Evangelios es indicado como «hijo de José» (Lc 3,23; 4,22; Jn 1,45; 6,42) e «hijo del carpintero» (Mt 13,55; Mc 6,3), por tanto, los Evangelistas Mateo y Lucas, dan espacio al rol de José al narrar la infancia de Jesú. En este sentido, el Papa ha subrayado que, a través de José«Jesús realiza el cumplimiento de la historia de la alianza y de la salvación transcurrida entre Dios y el hombre».

El evangelista Mateo -puntualiza Francisco- nos ayuda a comprender que la figura de José, aunque aparentemente marginal, discreta, en segunda línea, representa sin embargo una pieza fundamental en la historia de la salvación: «José vive su protagonismo sin querer nunca adueñarse de la escena». En el vídeo superior de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El miércoles pasado empezamos el ciclo de catequesis sobre la figura de san José —está terminando el año dedicado a él—. Hoy proseguimos este recorrido deteniéndonos en su rol en la historia de la salvación.

Jesús en los Evangelios es indicado como «hijo de José» (Lc 3,23; 4,22; Jn 1,45; 6,42) e «hijo del carpintero» (Mt 13,55; Mc 6,3). Los Evangelistas Mateo y Lucas, narrando la infancia de Jesús, dan espacio al rol de José. Ambos componen una “genealogía”, para evidenciar la historicidad de Jesús. Mateo, dirigiéndose sobre todo a los judeocristianos, parte de Abraham para llegar a José, definido «el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo» (1,16). Lucas, sin embargo, se remonta hasta Adán, empezando directamente por Jesús, que «era hijo de José», pero precisa: «según se creía» (3,23). Por tanto, ambos evangelistas presentan a José no como padre biológico, pero de todas formas como padre de Jesús en toda regla. A través de él, Jesús realiza el cumplimiento de la historia de la alianza y de la salvación transcurrida entre Dios y el hombre. Para Mateo esta historia comienza con Abraham, para Lucas con el origen mismo de la humanidad, es decir con Adán.

El evangelista Mateo nos ayuda a comprender que la figura de José, aunque aparentemente marginal, discreta, en segunda línea, representa sin embargo una pieza fundamental en la historia de salvación. José vive su protagonismo sin querer nunca adueñarse de la escena. Si lo pensamos, «nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, […]. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños, con gestos cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos» (Cart. ap. Patris corde, 1). Así, todos pueden hallar en san José, el hombre que pasa inobservado, el hombre de la presencia cotidiana, de la presencia discreta y escondida, un intercesor, un apoyo y una guía en los momentos de dificultad. Él nos recuerda que todos aquellos que están aparentemente escondidos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. El mundo necesita a estos hombres y a estas mujeres: hombres y mujeres en segunda línea, pero que sostienen el desarrollo de nuestra vida, de cada uno de nosotros, y que, con la oración, con el ejemplo, con la enseñanza nos sostienen en el camino de la vida.

En el Evangelio de Lucas, José aparece como el custodio de Jesús y de María. Y por esto es también «el Custodio de la Iglesia: si ha sido el custodio de Jesús y de María, trabaja, ahora que está en los cielos, y sigue haciendo el custodio, en este caso de la Iglesia; porque la Iglesia es la extensión del Cuerpo de Cristo en la historia, y al mismo tiempo en la maternidad de la Iglesia se manifiesta la maternidad de María. José, a la vez que continúa protegiendo a la Iglesia —por favor, no os olvidéis de esto: hoy, José protege la Iglesia— y al seguir protegiendo la Iglesia, sigue amparando al Niño y a su madre» (ibid., 5). Este aspecto de la custodia de José es la gran respuesta al pasaje del Génesis. Cuando Dios le pide a Caín que rinda cuentas sobre la vida de Abel, él responde: «¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?» (4,9). José, con su vida, parece querer decirnos que siempre estamos llamados a sentirnos custodios de nuestros hermanos, custodios de quien se nos ha puesto al lado, de quien el Señor nos encomienda a través de muchas circunstancias de la vida.

Una sociedad como la nuestra, que ha sido definida “líquida”, porque parece no tener consistencia. Yo corregiré a ese filósofo que acuñó esta definición y diré: más que líquida, gaseosa, una sociedad propiamente gaseosa. Esta sociedad líquida, gaseosa encuentra en la historia de José una indicación bien precisa sobre la importancia de los vínculos humanos. De hecho, el Evangelio nos cuenta la genealogía de Jesús, además de por una razón teológica, para recordar a cada uno de nosotros que nuestra vida está hecha de vínculos que nos preceden y nos acompañan. El Hijo de Dios, para venir al mundo, ha elegido la vía de los vínculos, la vía de la historia: no bajó al mundo mágicamente, no. Hizo el camino histórico que hacemos todos nosotros.

Queridos hermanos y hermanas, pienso en muchas personas a las que les cuesta encontrar vínculos significativos en su vida, y precisamente por esto cojean, se sienten solos, no tienen la fuerza y la valentía para ir adelante. Quisiera concluir con una oración que les ayude y nos ayude a todos nosotros a encontrar en san José un aliado, un amigo y un apoyo.

San José,
tú que has custodiado el vínculo con María y con Jesús,
ayúdanos a cuidar las relaciones en nuestra vida.
Que nadie experimente ese sentido de abandono
que viene de la soledad.
Que cada uno se reconcilie con la propia historia,
con quien le ha precedido,
y reconozca también en los errores cometidos
una forma a través de la cual la Providencia se ha hecho camino,
y el mal no ha tenido la última palabra.
Muéstrate amigo con quien tiene mayor dificultad,
y como apoyaste a María y Jesús en los momentos difíciles,
apóyanos también a nosotros en nuestro camino. Amén.

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Tras la Audiencia General de los miércoles, el Santo Padre se ha acercado al arzobispo de Valladolid, el cardenal Ricardo Blázquez, que se encontraba junto al alcalde Óscar Puente y la concejal de Cultura y Turismo del Ayuntamiento, Ana Redondo. Junto a ellos estaba también el Subsecretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Aurelio García Macías

Queridos hermanos y hermanas:

Proseguimos hoy con la segunda catequesis sobre san José, referida a su papel en la Historia de la Salvación. Los evangelios, aun cuando dejan claro que José no es el padre biológico de Jesús, afirman que es su padre a pleno título. Su figura, a través de las dos genealogías que recogen los evangelistas Mateo y Lucas, evidencia cómo Jesús se hace presente en la historia, y de ese modo da cumplimiento a la alianza de Dios con el linaje de Abrahán y a la salvación de la humanidad.

Además de este valor teológico, José se muestra como esa presencia cotidiana, discreta y escondida que sostiene a Jesús y María. En ambas imágenes, nos enseña que nuestras vidas, como la de Jesús, están sostenidas por personas comunes, que nos preceden y nos acompañan, tejiendo con nosotros la historia de nuestra vida. Por esta razón, José no sólo es el “custodio” de la Sagrada Familia, sino que también lo es de la Iglesia, prolongación del Cuerpo de Cristo, y podemos encontrar en él el sostén, la intercesión y la guía en los momentos de dificultad.

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Los animo a pedir con confianza a san José la capacidad de valorizar los vínculos profundos de nuestra vida, a las personas comunes que nos acompañan y sostienen, para que nadie se sienta solo y abandonado y todos puedan reconciliarse con su propia historia viendo en ella la providencia de Dios pese a su debilidad. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

En otras lenguas el Papa ha dicho:

Saludo con afecto a los fieles de lengua portuguesa. El pasado domingo vivimos la trigésima sexta Jornada Mundial de la Juventud, una nueva etapa en el camino que nos conducirá a la Jornada Mundial de la Juventud 2023 en Lisboa. En esta peregrinación espiritual, quedémonos fascinados por el corazón humilde y abierto de San José hacia los demás. Y siguiendo su ejemplo, cuidemos las relaciones en nuestra vida.

Ahora pienso en los ancianos, los enfermos, los jóvenes y los recién casados. El próximo domingo se inicia el Adviento, período litúrgico que precede y prepara la celebración de la Santa Navidad. Deseo que cada uno de ustedes abra su corazón al Señor, para preparar el camino para Aquel que viene a colmar todas nuestras debilidades humanas con la luz de su presencia.

Previamente el Papa ha estado en la Basílica de San Pedro donde ha saludado a miles de fieles que no han podido acceder al Aula Pablo VI. Francisco les ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Me alegra daros la bienvenida a esta Basílica y mi más cordial bienvenida a cada uno de vosotros.

Saludo a la Familia Vicentina de Italia que ha promovido la peregrinación de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa a todas las regiones de Italia, junto con las diócesis y las parroquias. En estos meses de pandemia, su misión ha traído esperanza, haciendo que muchos experimenten la misericordia de Dios. Pienso en particular en las personas solas, los enfermos en los hospitales, los que viven en cárceles, albergues y periferias existenciales. Gracias, porque han dado testimonio del estilo de la Iglesia en salida que llega a todos, empezando por los excluidos y los marginados. Sigan por este camino y ábranse cada vez más a la acción del Espíritu Santo, que les da la fuerza para anunciar con valentía la novedad del Evangelio.

Saludo a los peregrinos de la Asociación Juan Pablo II de Bisceglie. Queridos amigos, imiten el ejemplo de este Santo Pontífice y esfuércense por comprender y acoger el amor de Dios, fuente y razón de nuestra verdadera alegría. En comunión con sus pastores, anuncien a Cristo con vuestra vida, en la familia y en todos los ambientes.

Por último, dirijo un saludo a la Asociación Italiana de Víctimas de la Violencia. Queridos hermanos y hermanas, les agradezco su labor de asistencia y apoyo a quienes han sufrido malos tratos y viven en la angustia y el malestar. Con su importante labor, ustedes contribuyen a construir una sociedad más justa y solidaria. Que su ejemplo inspire en todos un compromiso renovado, para que las víctimas de la violencia sean protegidas y su sufrimiento sea tenido en cuenta y escuchado.

¡Y gracias a todos por esta visita! Precisamente en la Basílica: esto es hermoso… Os imparto cordialmente a cada uno de vosotros mi Bendición, que extiendo a vuestras familias y vuestras comunidades. Ahora los invito a rezar juntos a Nuestra Señora, que está aquí presente. Avemaría,…

Francisco


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