Papa Francisco en Regina Coeli invita a los presidentes de Palestina e Israel a ir al Vaticano a rezar por la paz y ellos aceptan

«Señor Presidente Mahmoud Abbas, en este lugar donde nació́ el Príncipe de la paz, deseo invitarle a usted y al señor Presidente Shimon Peres, a que elevemos juntos una intensa oración pidiendo a Dios el don de la paz. Ofrezco mi casa en el Vaticano para acoger este encuentro de oración»

25 de mayo de 2014.- (13 TV /Radio Vaticano Camino Católico)  Al final de la Misa en la Plaza del Pesebre de Belén (Palestina), al rezar el Regina Coeli, el Papa Francisco lanzó una invitación a los presidentes de Israel y Palestina, Shimon Peres y Mahmoud Abbas: Ir al Vaticano a rezar delante de Dios por el don de la paz en Oriente Medio.

Según informa Associated Press, los presidentes de Israel y Palestina confirmaron rápidamente su aceptación de visitar el Vaticano para rezar por la paz. “Damos la bienvenida a la invitación del Papa Francisco para ir al Vaticano. El Presidente Peres ha apoyado y continuará apoyando todos los caminos para lograr la paz”, señala la oficina de la presidencia de Israel. Por su parte, Nabil Abu Rdeneh, portavoz del presidente palestino, señaló que el encuentro tendrá lugar durante el próximo mes de junio.

Además, en su compromiso por alcanzar la paz, el Papa Francisco detuvo esta mañana su jeep durante su recorrido por la ciudad de Belén para rezar ante el muro que divide los Territorios Palestinos e Israel, como puede verse en la fotografía de la izquierda.  En el vídeo puede visualizarse completa la alocución del Santo Padre. El texto completo de la meditación del Papaes el siguiente:

Señor Presidente Mahmoud Abbas, en este lugar donde nació́ el Príncipe de la paz, deseo invitarle a usted y al señor Presidente Shimon Peres, a que elevemos juntos una intensa oración pidiendo a Dios el don de la paz. Ofrezco mi casa en el Vaticano para acoger este encuentro de oración.

Todos deseamos la paz; muchas personas la construyen cada día con pequeños gestos; muchos sufren y soportan pacientemente la fatiga de intentar edificarla. Y todos tenemos el deber, especialmente los que están al servicio de sus pueblos, de ser instrumentos y constructores de la paz, sobre todo con la oración.

Construir la paz es difícil, pero vivir sin ella es un tormento. Los hombres y mujeres de esta tierra y del todo el mundo nos piden presentar a Dios sus anhelos de paz.

Mientras nos preparamos para concluir esta celebración, dirigimos nuestro pensamiento a María Santísima, que precisamente aquí́ en Belén dio a luz a su hijo Jesús. La Virgen es la persona que más ha contemplado a Dios en el rostro humano de Jesús. Ayudada por José́, lo envolvió́ en pañales y lo recostó́ en el pesebre.

A Ella encomendamos esta tierra y todos los que la habitan, para que vivan con justicia, con paz y fraternidad. Encomendamos también los peregrinos que aquí llegan para beber de las fuentes de la fe cristiana, algunos de los cuales están presentes también en esta Santa Misa. Vela, Oh Madre, por las familias, los jóvenes, los ancianos. Vela por todos los que han perdido la fe y la esperanza; consuela a los enfermos, los encarcelados y todos los que sufren; sostén a los Pastores y a toda la Comunidad de los creyentes, para que sean “sal y luz” en esta tierra bendita; fortalece las instituciones educativas, en particular la Bethlehem University.

Contemplando a la Sagrada Familia aquí, en Belén, mi pensamiento se dirige espontáneamente a Nazaret, adonde espero ir, si Dios quiere, en otra ocasión. Abrazo desde aquí a los fieles cristianos que viven en Galilea y aliento la realización del Centro Internacional para la Familia en Nazaret.

Encomendamos a la Virgen Santa la suerte de la humanidad, para que se le abra al mundo un horizonte nuevo y prometedor de fraternidad, solidaridad y paz.

Papa Francisco

 

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