Papa Francisco rompe el protocolo y pide al Patriarca ortodoxo Bartolomé que le bendiga a él y a la Iglesia de Roma: «Somos hermanos en la esperanza del Señor Resucitado»

El sucesor de Pedro y el sucesor de Andrés se abrazaron y besaron en un gesto histórico ecuménico y el Santo Padre afirma: «Nuestra alegría es más grande porque la fuente está más allá; no está en nosotros, no en nuestro compromiso y en nuestros esfuerzos, que también deben hacerse, sino en la común confianza en la fidelidad de Dios, que pone el fundamento  para la reconstrucción de su templo que es la Iglesia»

29 de noviembre de 2014.-  (EWTN  / ACI  /Camino Católico)  La intensa jornada de Francisco en Estambul continuó la tarde de este sábado 29 con la oración ecuménica en la Iglesia Patriarcal de San Jorge y el encuentro privado con Bartolomé I en el Fanar, la histórica residencia del patriarca ortodoxo. Al “venerado y querido Hermano” Bartolomé, el Obispo de Roma agradeció cordialmente por su acogida fraterna.“Siento que nuestra alegría es más grande porque la fuente está más allá; no está en nosotros, no en nuestro compromiso y en nuestros esfuerzos, que también deben hacerse, sino en la común confianza en la fidelidad de Dios, que pone el fundamento  para la reconstrucción de su templo que es la Iglesia”, precisó el Papa, recordando luego que Andrés y Pedro eran hermanos de sangre, pero el encuentro con Cristo los transformó en hermanos en la fe y en la caridad.“Y en esta tarde gozosa, en esta vigilia de oración, quisiera decir sobre todo: hermanos en la esperanza”.  En el vídeo superior se visualiza y escuchan las palabras del Santo Padre al Patriarca Bartolomé.

El momento más conmovedor en Turquía ha sido el abrazo y el beso histórico entre Francisco y Bartolomé I, después de un momento de oración y seguido por el pronunciamiento de dos discursos conmemorativos del encuentro de los Sucesores de Pedro y Andrés, en el marco de la fiesta del apóstol Andrés que se celebra cada 30 de noviembre, fiesta importante para la Iglesia, pero especialmente para el Patriarcado. 

En un gesto espontáneo que sorprendió a Bartolomé, Papa Francisco le pidió de bendecirlo e igualmente, a la Iglesia de Roma. Saliendo del protocolo, Papa Francisco con humildad evidente se acercó a Bartolomé y bajó la cabeza pidiendo su invocación. El Patriarca, maravillado ha abrazado y besado a Francisco en la cabeza, extendiendo las palabras a los hechos cariñosos de un encuentro fraternal e histórico, momento que se visualiza en  el siguiente vídeo:

El texto completo de la palabras del Papa Francisco  es el siguiente:

Santidad, querido Hermano

 El atardecer trae siempre un doble sentimiento, el de gratitud por el día vivido y el de la ansiada confianza ante el caer de la noche. Esta tarde mí corazón está colmado de gratitud a Dios, que me ha concedido estar aquí para rezar junto con Vuestra Santidad y con esta Iglesia hermana, al término de una intensa jornada de visita apostólica; y, al mismo tiempo, mi corazón está a la espera del día que litúrgicamente hemos comenzado: la fiesta de San Andrés Apóstol, que es el Patrono de esta Iglesia.

 En esta oración vespertina, a través de las palabras del profeta Zacarías, el Señor nos ha dado una vez más el fundamento que está a la base de nuestro avanzar entre un hoy y un mañana, la roca firme sobre la que podemos mover juntos nuestros pasos con alegría y esperanza; este fundamento rocoso es la promesa del Señor: «Aquí estoy yo para salvar a mi pueblo de Oriente a Occidente… en fidelidad y justicia» (8,7.8).

Sí, venerado y querido Hermano Bartolomé, mientras expreso mi sentido «gracias» por su acogida fraterna, siento que nuestra alegría es más grande porque la fuente está más allá; no está en nosotros, no en nuestro compromiso y en nuestros esfuerzos, que también deben hacerse, sino en la común confianza en la fidelidad de Dios, que pone el fundamento  para la reconstrucción de su templo que es la Iglesia (cf. Za 8,9). «¡He aquí la semilla de la paz!» (Za 8,12); ¡he aquí la semilla de la alegría! Esa paz y esa alegría que el mundo no puede dar, pero que el Señor Jesús ha prometido a sus discípulos, y se la ha entregado como Resucitado, en el poder del Espíritu Santo.

 Andrés y Pedro han escuchado esta promesa, han recibido este don. Eran hermanos de sangre, pero el encuentro con Cristo los ha transformado en hermanos en la fe y en la caridad. Y en esta tarde gozosa, en esta vigilia de oración, quisiera decir sobre todo: hermanos en la esperanza. Qué gracia, Santidad, poder ser hermanos en la esperanza del Señor Resucitado. Qué gracia – y qué responsabilidad – poder caminar juntos en esta esperanza, sostenidos por la intercesión de los santos hermanos, los Apóstoles Andrés y Pedro. Y saber que esta esperanza común no defrauda, porque no se funda en nosotros y nuestras pobres fuerzas, sino en la fidelidad de Dios.

Con esta esperanza gozosa, llena de gratitud y anhelante espera, expreso a Vuestra Santidad, a todos los presentes y a la Iglesia de Constantinopla mis mejores deseos, cordiales y fraternos, en la fiesta del santo Patrón.

Francisco

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