Paul McLoughlin dejó la fe, consumió drogas y alcohol, tuvo relaciones homosexuales y se hizo budista, pero se convirtió al ir al Santuario Mariano de Knock

* “Estando afuera de la capilla de la aparición en Knock, tuve mi retorno a la fe. No hubo como un relámpago de música y luces, sino apenas un murmullo, un despertar, una comprensión de que mi fe había regresado… Me fui directo a confesarme, emocionado, pero nervioso, después de 10 años alejado de la fe. Yo no sabía por dónde empezar, pero el sacerdote fue muy apropiado haciéndome sentir que era bienvenido a casa”

* “Hoy vivo felizmente célibe, pudiendo hablar en forma cómoda y abierta de mi sexualidad. He descubierto que hay muchas personas que somos homosexuales y felices de ser célibes, por el bien del Reino de Dios…”

13 de septiembre de 2015.- (PortaLuz  Camino Católico)  El comienzo de una vida nueva y buena se fue gestando para el irlandés Paul McLoughlin  la mañana del sábado 15 de marzo de 2011. El mismo cuenta al periódico digital Irish Catholic que se encontraba en pleno canto ceremonial budista –conocido como Gongyo (extractos de textos considerados sagrados por el Budismo)-, cuando sin buscarlo, ni poder resistirlo, comenzó a pensar intensamente en que debía visitar el Santuario Mariano de Knock.

“Yo era líder en una organización budista, pero había estado teniendo dudas durante algún tiempo”, explica Paul. En ese instante percibió sensiblemente, dice, que algo le faltaba…“y me quedé pensando en la fe católica, que alguna vez había sido firme en mí, pero que había abandonado desde hacía diez años”.

Aunque llegar al Santuario de Knock desde su natal condado de Waterford, le tomaría a lo menos cuatro horas y media de viaje en automóvil, decidió que partiría de inmediato. Ni el alcohol o drogas que lo embrutecieron en alguna época de su vida, ni la vida sexual con otros hombres que tomó a manos llenas, tampoco discurso político alguno sobre las bondades del orgullo gay o el budismo habían logrado darle sentido y paz, confidencia Paul. Había llegado el momento de enfrentar sus demonios…

“A las 15:30 de ese mismo día, estando afuera de la capilla de la aparición en Knock, tuve mi retorno a la fe. No hubo como un relámpago de música y luces, sino apenas un murmullo, un despertar, una comprensión de que mi fe había regresado… Me fui directo a confesarme, emocionado, pero nervioso, después de 10 años alejado de la fe. Yo no sabía por dónde empezar, pero el sacerdote fue muy apropiado haciéndome sentir que era bienvenido a casa”.

Volver a nacer

En la paz del Santuario Paul hizo una mirada retrospectiva de su vida. Recordó que diez años antes, no pudiendo evitar consumir regularmente alcohol y drogas, con su vida“hecha un lío”, había acudido a ese mismo lugar. Pero nada más llegar se fue a un pub y una vez hubo bebido, ebrio, hizo una rápida pasada para orar. Una sola palabra pronunció entonces:“¡Ayúdame!”.

Con la gracia sacramental del que acaba de ser liberado vino a su memoria la primera infancia, inocente, cuando pensaba que todos se enamoraban de otros niños como a él le ocurría… 

Su familia era católica y había sido formado en la fe.“Pensé que los sentimientos por las niñas vendrían cuando llegase la hora de sentar cabeza, casarse y tener una familia”.  Luego en la adolescencia, cuando aquel chico que le gustaba apostó 10 peñiques a que no tendría la valentía de darle un beso… lo hizo.“Entonces me fui a casa y leí en las notas finales de nuestra Biblia de familia que la práctica de la homosexualidad es pecado… me senté en la cama y lloré. Pensé que iría al infierno por ese beso”.

En los años de universidad comenzó a explorar el ambiente gay. Luego vino el alcohol, las pandillas, la droga y una seguidilla de eventos que le llevaron a visitar ebrio el Santuario Mariano de Knok en 2001. Como no recibió la ayuda milagrosa que esperaba,“dejé de practicar mi fe católica” y al tiempo se aferró a las prácticas budistas.

Finalmente, como en la conocida parábola, el hijo regresó al Padre, este le perdonó y le puso traje de fiesta…

“Hoy vivo felizmente célibe, pudiendo hablar en forma cómoda y abierta de mi sexualidad. He descubierto que hay muchas personas que somos homosexuales y felices de ser célibes, por el bien del Reino de Dios…”.

En sus cuentas personales de redes sociales Paul McLoughlin  comparte su amor por el rezo del rosario y realiza activismo promoviendo las bondades de una vida casta y célibe. El mes de octubre del año 2012 realizó sus promesas como laico Dominico durante la celebración de la Eucaristía en la Casa de Retiro de Santo Domingo, en Montenotte (Cork, Irlanda).