Pilar Carmena Ayuso, esposa de fallecido por coronavirus: «Ha pasado al cielo, con Jesús. Me fío de Dios, quien me da fuerza y paz»

* «Vi como un regalo del Señor que falleciera a las tres, a la hora de la misericordia. Claro que me sale preguntarle al Señor por qué o decirle que no lo entiendo, pero Dios me dice yo estoy contigo, es la semilla que muere y dará mucho fruto. Eso me da paz porque entiendo que hay algo más grande que con nuestra corta mirada humana no captamos: La promesa de esperanza del encuentro definitivo, de un amor más grande que vamos a vivir y es lo que a mí me da fuerza. En nuestra vida de matrimonio Dios ha estado presente con su amor tan fuerte y lo sigo sintiendo ahora. La muerte te enseña que tienes unas seguridades, pero al final estás en manos de Dios. Es un paso decir: ‘Señor, si me haces pasar por aquí, también me vas a sostener’»

Vídeo del testimonio de Pilar Carmena Ayuso en matrimoniocatolico.com

* «Cuando fallece tu marido, tienes recuerdos de cosas que no han ido bien, y piensas: si hubiera sabido que en dos meses iba a morir, le hubiera tratado con más amor. Durante años nosotros hemos tenido dificultades para encajar. Luego las hemos ido superando. Los últimos dos años han sido increíbles. Había entre nosotros un cariño especial. Llega un momento en que te das cuenta de que no es verdad esto de que yo tengo que hacer feliz al otro y al revés. En esta sociedad en que tenemos que dar la talla, nos cargamos fardos complicados. Pero el matrimonio es aceptarnos como somos. Nosotros nos habíamos rendido ante el Señor y habíamos dejado de exigirnos el uno al otro»

Camino Católico.- En el momento que Pilar Carmena Ayuso se despidió de su marido, Guillermo Gómez, antes de que le sedaran en la UCI del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, no pensó que fuera la última vez que le vería consciente. Él tampoco lo intuía. Sin embargo, ella consiguió estar presente cuando su marido falleció: “El médico que me llamó me dijo que no podía ir, y yo lo acepté. Pero después la enfermera jefe me llamó para decirme que fuera rápido. Me alegró mucho. Aunque por otro lado me asusté porque sabía que me iba a enfrentar a una cruz muy grande”, afirma.

Pocos días después sintió la llamada de dar su testimonio en un vídeo en matrimoniocatolico.com en el que cuenta como afrontó este momento tan difícil en que se sintió acompañada por la presencia de Dios y también explica previamente su vida matrimonial con Guillermo durante veintitrés años y medio: “Vi como un regalo del Señor que falleciera a las tres, a la hora de la misericordia. Claro que me sale preguntarle al Señor por qué o decirle que no lo entiendo, pero Dios me dice yo estoy contigo, es la semilla que muere y dará mucho fruto. Eso me da paz porque entiendo que hay algo más grande que con nuestra corta mirada humana no captamos: La promesa de esperanza del encuentro definitivo, de un amor más grande que vamos a vivir y es lo que a mí me da fuerza. En nuestra vida de matrimonio Dios ha estado presente con ese amor tan fuerte y lo sigo sintiendo ahora”.

Pilar Carmena Ayuso y su marido, Guillermo Gómez, tuvieron 5 hijos y formaron una hermosa familia. Hoy, a los 50 años de edad, el coronavirus se ha llevado a Guillermo. La vida les separa físicamente pero ellos están más unidos que nunca. Todo empezó con un malestar, el día del cumpleaños de una de sus hijas. Guillermo se despertó con una fiebre bastante alta. Tenía síntomas de gripe, congestión y una tos que pensaban sería pasajera. Sin embargo, con el pasar de las horas el cuadro se fue complicando. No había dificultades respiratorias, pero estaba sufriendo mareos y fue necesario que una doctora de familia viniera a su casa para auscultarlo. Llamaron a una ambulancia y fue ingresado al Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

Al principio estuvo en observación. No sospechaban en absoluto que fuera coronavirus. En ese momento tampoco contaban con el material necesario para hacerle la prueba del COVID-19. De todos modos, esa misma noche lo aislaron en una sala como medida preventiva. Al día siguiente lo subieron a la UCI donde le hicieron la prueba. Los médicos indicaron a su esposa que ya no podía quedarse con él, que tenía que irse a casa. Poco tiempo después la llamaron para que regresara al hospital a despedirse de su marido porque su estado era muy delicado.

Pilar Carmena Ayuso y su marido, Guillermo Gómez, con sus 5 hijos

Mientras, en casa, Pilar ha vivido ese dolor con un corazón enorme. “Es muy duro pero a mí me está sosteniendo Cristo. Sentir que Él está conmigo en la cruz y yo con Él y que nos acompañamos, y saber que Guillermo está en sus manos es lo que me da fuerzas”, confiesa Aleteia.

Pilar y sus hijos se volcaron en la oración y encontraron consuelo: “Rezamos cada día el rosario e hicimos una novena a San José que terminamos y recomenzamos. También pedimos por todos los que están en situaciones similares”.

Con una fe admirable Pilar comparte que “hay días que he estado muy mal, pero ahora lo estoy viendo con más paz, con aceptación. El vivirlo con aceptación te ayuda a vivir todo con menos desesperación, con el sufrimiento de no verle pero con la paz de que al final es la voluntad de Dios pase lo que pase”.

Entrevistada por Isabel Andino en la revista Misión , Pilar Carmena Ayuso explica qué la movió a compartir su historia en medio de tanto dolor:

– Cuando vi a Guillermo tan mal, empecé a pensar en la posibilidad de la muerte, así que decidí: quiero compartir con los demás que Dios está a nuestro lado. Después pensé en dar el testimonio en matrimoniocatolico.com, pero para grabarlo necesité esperar justo al día anterior de la publicación, porque es un gran esfuerzo decir: la tristeza está ahí, pero no va a poder conmigo. Yo me imaginaba envejeciendo con mi marido. La muerte te enseña que tienes unas seguridades, pero al final estás en manos de Dios. Es un paso decir: “Señor, si me haces pasar por aquí, también me vas a sostener”.

– ¿Y cómo la ha sostenido?

– Durante los días previos al fallecimiento de mi marido, cada vez que sonaba el teléfono le pedía paz para aceptar las noticias, y Dios me la dio. Cuando le hospitalizaron, se lo conté a todos mis grupos, y me decían que estaban rezando. Eso me ayudaba mucho. Rezábamos el Rosario cada día en familia, e incluso pasamos dos noches de vela, con turnos. Me dolía no estar físicamente con mi marido, pero me consolaba saber que existe la comunión de los santos.

– En su testimonio, invita a ver al cónyuge como aquel que te completa y a valorar sus cosas buenas.

– Cuando fallece tu marido, tienes recuerdos de cosas que no han ido bien, y piensas: si hubiera sabido que en dos meses iba a morir, le hubiera tratado con más amor. Durante años nosotros hemos tenido dificultades para encajar. Luego las hemos ido superando. Los últimos dos años han sido increíbles. Había entre nosotros un cariño especial. Llega un momento en que te das cuenta de que no es verdad esto de que yo tengo que hacer feliz al otro y al revés. En esta sociedad en que tenemos que dar la talla, nos cargamos fardos complicados. Pero el matrimonio es aceptarnos como somos. Nosotros nos habíamos rendido ante el Señor y habíamos dejado de exigirnos el uno al otro.

Guillermo y Pilar el día de su boda, matrimonio para siempre / Foto facebook Pilar Carmena Ayuso

– ¿En algún momento se ha rebelado?

– He tenido días de preguntarle por qué y decir: “No lo entiendo”  He tenido que gritar: “No puedo si  Tú no me ayudas”. Cada vez que tengo un momento así, me remito a mi conversión, cuando tuve la gracia de sentirme completamente querida. La muerte de alguien tan amado te hace relativizar las cosas y ver que lo importante es que nos queramos. Te das cuenta de que nos preocupamos por tenerlo todo perfecto, pero luego no te llevas nada. Veo aquí todas sus cosas (ropa, ordenador, móvil…), pero confío en que él está en el Cielo, y allí no necesita nada de eso.

– ¿Cree que su marido había cumplido ya su misión en la tierra?

– Eso no lo sabremos hasta la otra vida, aunque me gusta pensar que sí. Esto trasciende, porque a veces la misión de la persona continúa después, o le toca a Dios hacer el resto. Lo que sí sé es que los últimos años de Guille fueron de entrega: a la familia, al colegio donde daba clases, a la parroquia con la música (que vivía con pasión), al grupo de matrimonios… Muchos matrimonios me dicen que Guillermo les dejó huella. Él tenía siempre una sonrisa para los demás.

– ¿Qué cree que quiere Dios decirnos con esta pandemia?

– El hombre se ha hecho muy soberbio y la muerte es un baño de realidad. Cuando te enfrentas a ella de repente, ves que Dios es quien tiene la última palabra. El virus ha matado a Guillermo, pero Dios lo ha permitido. El coronavirus es para que el ser humano reflexione: nosotros no controlamos nuestra vida.

Su testimonio  nos enseña que aunque no estemos preparados para pruebas difíciles como estas, tener a Dios nos da la vida y nos ayuda a vivir este sufrimiento «con menos desesperación», como indica Pilar, una mujer que sabe que el amor no conoce límites y que es importante agarrarse a la cruz especialmente en momentos como estos.

Dos días antes de la muerte de Guillermo enviaba este mensaje:

“Agradezco tantos mensajes de apoyo y oración. Esto a mí me da la vida. El saber que hay mucha gente rezando por él. Que al final si no se cura, es porque hay un bien mayor. Es algo muy duro, muy fuerte, pero también a la vez Dios te concede ver el amor de los demás, de cómo nos quiere. Y eso, es algo muy grande”.

Entre los mensajes de apoyo está el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, prima de Pilar que comunicaba el 22 de marzo a través de Twitter la muerte de Guillermo, que también consideraba su primo.

Pilar y su familia han recibido la noticia de que Guillermo ha fallecido y están más unidos que nunca. Continúan respirando de ese amor con la confianza de que no están solos. Solo con las palabras de un corazón que ama profundamente Pilar dice: “Ha pasado al cielo, con Jesús. Me fío de Dios, quien me da fuerza y paz”.

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