Pilar Soto, actriz y modelo, cayó en las drogas, el alcohol y la bulimia, pero estando grave en el hospital clamó a Cristo: «Con los ojos de mi alma vi su rostro»

* «A mí Cristo no me tiró de un caballo, sino de un plató de televisión»

* «Sé que estoy viva de milagro. Caí en un pozo sin fondo, donde no tenía lo más importante, que es Dios»

21 de septiembre de 2014.-(Camino Católico)Pilar Soto llevaba una vida de muchos éxitos en el mundo como actriz y modelo que, sin embargo, no le saciaba. Este modo de vivir la condujo hasta una situación extrema. Pero Dios, en su misericordia, le concedió una segunda oportunidad. Esta semana, Pilar Soto explica su testimonio en el programa “Cambio de Agujas” de H.M. Televisión, que puede verse en el vídeo que ofrecemos.

También, en el año 2009 el semanario Alfa y Omega  públicola esenciadel testimonio de Pilar Soto:

Pilar Soto es uno de esos rostros familiares en televisión, una chica guapa, simpática y con talento, que, desde muy joven, decidió que era feliz subida a un escenario, ya fuera tocando el piano, dando las campanadas de fin de año, o co-presentando alguno de los programas que la lanzó al estrellato, como El Gran Prix o Mamma mía. Cualquiera podría pensar que la suya sería una vida llena de amistades y fiestas de la farándula, pero nadie sabía que la realidad era muy diferente:

«El tipo de vida que llevaba me llevó a vivir hasta en 7 países distintos. La falta de raíces, a causa de tantos viajes, el hecho de que nunca nadie estuviera esperándome al volver, me resultaba durísimo. Siempre estaba sola, siempre estaba vacía, no tenía amigos, no tenía a nadie. Comenzaron a sucederme una serie de circunstancias muy dramáticas, y caí en algo terrible que se llama bulimia. La bulimia me llevó a la anorexia, y de ahí al alcohol y las drogas. Sufrí varias sobredosis, pero yo seguía trabajando, perdí muchísimo peso, y no se lo contaba a nadie. Sé que estoy viva de milagro. Caí en un pozo sin fondo, donde no tenía lo más importante, que es Dios. Yo siempre digo: A mí Cristo no me tiró de un caballo, sino de un plató de televisión».

El principio del fin comenzó a raíz de su participación en La Isla de los famosos. Era el día 3 de julio de 2004: «Salí del plató dando tumbos, cogí un taxi, y a mitad de camino le dije al taxista: Señor ayúd… Lo siguiente que recuerdo era que estaba en el Hospital de la Princesa, llena de tubos. Un médico me dijo: Lo sentimos muchísimo, señorita Soto, pero no podemos hacer más. ¿A quién hay que llamar? Intenté decirles que me cortaran una pierna, que hicieran lo que fuera pero que me salvaran. El pánico y el miedo que sentí en ese momento era indescriptible. Sabía que me estaba muriendo. En ese momento, llamé a Cristo, y con los ojos de mi alma vi su rostro. Estaba todavía en la cruz, lloraba. Y pensé: Dios mío, ¿qué he hecho? Perdóname, Señor. Así no, Señor, no es mi hora, ahora entiendo que nada justifica haber atentado contra el cuerpo que me has dado, donde reside mi alma. Dame una oportunidad, déjame demostrarte que te amo».

Y éste fue el principio de un largo caminar, donde Pilar experimentó el amor de Dios de una forma radical, lo que le ayudó a comenzar desde cero una nueva vida, con una misión muy especial: comunicar la Buena Noticia al mundo entero. Hoy, Pilar es franciscana seglar y dedica su tiempo y sus conocimientos en el mundo del espectáculo para dar testimonio de su fe

«La vida empieza en el momento de la concepción»

Por otra parte, Pilar Soto ha señala que “no se puede instrumentalizar la vida humana. El hombre no puede pasar de ser sujeto a objeto. Implicaría la destrucción de su dignidad”.

“Es una aseveración científica irrefutable que la vida empieza en el momento de la concepción. Amar y defender la vida va más allá de cualquier tipo de frontera geográfica, racial, y condición sociopolítica, económica y religiosa“, explica. “En mi caso, como la raíz de mi vida es Dios, esta defensa tiene una connotación religiosa indiscutible, ya que soy católica, apostólica y romana”,concluye Pilar Soto.

Fuente:Eukmamie
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