Rita Irasema, artista: «La Virgen me llevó a su Hijo»

rita_irasema.jpg

* «Fuera de Dios hay el gran peso, la enorme desazón de querer tenerlo todo salvo lo único que importa: Él. Dios…es la solución. Por eso vivo entregada a Jesucristo. Me pongo en sus manos, dejando que sea Él quien se ocupe de todo, limitándome a seguir sus planes…»

rita_irasema.jpg* «La oración es la única forma de recibir sabiduría, de llegar a Dios, de conocerle. Sin oración no podemos nada. Tengo necesidad de hablar con Dios, es como una sensación dulce. Estoy enamorada de Él»

 


Rita Irasema nació en una familia de artistas que la televisión acercó a millones de españoles. Los entrañables payasos de la tele -Gabi, Fofo y Miliki- hicieron reír a los niños de los sesenta y los setenta. Rita nació en 1954 y es hija de Miliki y hermana de Emilio Aragón. Después de ser una excelente artista tuvo un encuentro personal con el Señor, que siempre ha llamado a su corazón, y ha puesto toda su vida en manos de Dios. Retirada hace años de la primera línea del espectáculo, hoy vive volcada con su escuela de música, que se llama Nuestra Señora de la Fuente del Fresno en honor a María, pues fue la Virgen quien la llevó hasta su Hijo. Este es su testimonio de conversión.


7 de diciembre de 2010.- (Rita Irasema / Escuchar la Voz del Señor) Cuando tenía 7, 8, 9 años, era de Misa diaria, hacía el Via Crucis en el recreo y quería ser misionera en África. Pero nos metimos más en el loco mundo del espectáculo, y ahí empezó mi soledad, que me acompañó mucho tiempo. El Señor me llamó varias veces de forma ordinaria y no ordinaria. Yo lo intentaba, pero no perseveraba. Me dejó muchos años en la oscuridad. Yo sonreía, pero por dentro estaba muy mal. Hasta que no pude más y la Virgen me llevó a su Hijo. Comencé a rezar el Rosario, a ir a Misa cada día. Entraba y decía mirando al sagrario: «No sé nada, no entiendo nada; pero estoy aquí». La Madre también me llamó a Medjugorje. Fui muy tentada, estuve a punto de volverme, pero a partir de ahí aprendí a vivir. También comenzaron a aparecer personas en mi casa, alumnos, que me iban a guiar. Mi problema era que tenía miedo a Jesús, no Le entendía. Pero un día hice un contrato con Él. Ahora, vivo para salvar muchas almas suplicando misericordia al Señor.

Después de un sufrimiento espiritual de años grité que ya no podía más. No sentía a Dios. Y eso me hacía mucho daño. Ahora sé que o estás con Él… o estás muy mal. Fuera de Dios hay el gran peso, la enorme desazón de querer tenerlo todo salvo lo único que importa: Él. Dios…es la solución. Por eso vivo entregada a Jesucristo.

Me pongo en sus manos, dejando que sea Él quien se ocupe de todo, limitándome a seguir sus planes…Es fácil. Cuandrita_irasema_333.jpgo uno decide llevar un camino de santidad, Dios pone a su alcance todo lo que necesite: los textos, las personas…Un día apareció en mi mesilla un libro de Alfonso María de Ligorio que había pertenecido a mi suegra; otro, hablé con un sacerdote… ¡y me comprendió! Y así, poquito a poco hasta que firmé un contrato con el Señor.

Empecé a ir a misa todos los días, a sufrir si no comulgaba, a rezar el rosario y el vía crucis. Mi marido también cambió. Hoy me da gracias por haberle ayudado a comprender el valor de la misa, del rosario, de la oración. Mis hijos, aunque me entienden, dicen -y no les falta razón- que tienen que encontrar su camino, esperar su momento. Rezo mucho por ellos y por la salvación de todos los miembros de mi familia.

También rezo por nuestro Gobierno y por nuestro presidente para que abandonen la cultura de la muerte, que una cosa es morir por accidente o por enfermedad y otra porque lo diga una ley. Además también tengo una lista de personas por las cuales oro para la conversión de sus almas. En el diario de santa Faustina Kowalska hay una oración que, si se dice con fe y corazón contrito por un alma, Dios nos promete su conversión. El diario de Faustina Kowalska es, con la Biblia, mi manual de instrucciones.

La oración es la única forma de recibir sabiduría, de llegar a Dios, de conocerle. Sin oración no podemos nada. Tengo necesidad de hablar con Dios, es como una sensación dulce. Estoy enamorada de Él. Me río porque muchas veces le digo: “Te amo, te amo, te amo y, además, te quiero mucho”.

Hay una frase del Evangelio que me impresiona tremendamente: “Sabed que estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. El Señor es el Señor, pero es también el gran amigo que siempre estará ahí.


Este testimonio ha sido elaborado por la redacción de Escuchar la Voz del Señor a partir de la intervención realizada por Rita Irasema el pasado viernes 19 de noviembre de 2010  durante la Noche Joven, en el Congreso de Católicos y vida pública. A su intervención se ha añadido el contenido de las respuestas sobre su vida espiritual a una entrevista ealizada por Sonsoles Calavera para el semanario Alba en el año 2008