Señor, quiero pedirte que aumentes cada día un poco más mi fe, para que mi corazón nunca deje de sentir la calidez de tu amor / Por Paula Caballero Roca

Paula Caballero Roca / Camino Católico.-  Si nos paramos a pensar, seguro que alguna vez se nos ha pasado por la cabeza la gran suerte que tuvieron los contemporáneos a Jesús, sus padres, sus apóstoles, sus amigos; por haberle conocido personalmente y esa idea, quizá, llega a despertar en nosotros un sentimiento de envidia, de esa que llaman «envidia sana».  ¿Qué cristiano no hubiera querido vivir cerca de Jesús, sentir su calor, su olor, poder mirarlo cara a cara contemplando su rostro? Y es que esos sentimientos tan humanos definen nuestras relaciones de amor y amistad, pero nos equivocaríamos al pensar que Jesús solo quiso compartirse con unos pocos privilegiados…

Con la Resurrección, Cristo no solo volvió al Padre, sino que, dejando su vida terrenal, se hizo eterno para todos nosotros, para que con nuestra fe podamos sentirlo siempre a nuestro lado y saber que su presencia y su amor verdaderamente nos acompañan siempre y en todo lugar.

Por eso, Señor, quiero pedirte que aumentes cada día un poco más mi fe, para que mi corazón nunca deje de sentir la calidez de tu amor, que nunca pasa, y sepa vivir con alegría mi vida cristiana, aguardando con esperanza el día glorioso en que finalmente pueda fundirme bajo tu mirada contemplando tu rostro en el Reino de los Cielos.

Paula Caballero Roca

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