Sor Cándida Belloti, la religiosa más anciana del mundo, cumple 107 años y celebra su cumpleaños participando en la misa con el Papa en Santa Marta

* “En mis 80 años como religiosa nunca me he arrepentido de haber elegido esta vocación. Solamente quien prueba la felicidad de acercarse al Señor puede entender cuanto su amor es abundante hacia nosotros y cuanta serenidad nos deja en el corazón”

21 de febrero de 2014.-  (Zenit / Camino Católico) Ayer 20 de febrero,la religiosa camiliana sor Cándida Belloti, cumplió 107 años, siendo la religiosa más anciana del mundo y fue un cumpleaños muy especial. En seguida después de la misa cotidiana que el Papa celebra en Santa Marta, saludó a la religiosa italiana. “No podía tener una alegría más grande –indicó sor Cándida– que la de festejar mi cumpleaños con el Papa Francisco”.

Ella que pertenece a la congregación de las Ministras de los Enfermos de San Camilo indicó: “En mis 80 años como religiosa nunca me he arrepentido de haber elegido esta vocación. Solamente quien prueba la felicidad de acercarse al Señor puede entender cuanto su amor es abundante hacia nosotros y cuanta serenidad nos deja en el corazón”.

Sor Cándida nació en el norte de Italia, en la ciudad de Quinzano, en Verona, el 20 de febrero de 1907, y su nombre antes de entrar en religión era Alma Belloti. Era la tercera de diez hermanos, su papá era zapatero y su mamá ama de casa.

Sobre el secreto de una longevidad tan notable, la religiosa que vivió durante el pontificado de diez papas ha indicado: “Escuchar la voz de Cristo y ser dócil a su voluntad. Durante toda mi vida he pensado: dónde el Señor me lleva ese es el lugar justo para mi”.

Su oración preferida: el santo rosario, además de otra oración que repite siempre durante el día: “Señor, te adoro y te agradezco por tú amor y tú misericordia”, una oración simple para memorizar y rica de contenido.

Los camilianos son una orden religiosa que se dedican a la atención de los enfermos y esta monja, indicaron quienes la conocen, siempre ha vivido ejemplarmente su vocación, con coherencia y vivaz simplicidad, dando testimonio del mensaje de caridad de San Camilo hacia los enfermos y los más necesitados.

La religiosa tomó los votos en 1932, poco antes de la segunda guerra mundial. Trabajó principalmente en Roma, Turín Camaiore y Viareggio. En el 2000 a la edad de 93 años fue trasladada a la casa madre de la orden en la ciudad de Lucca para un merecido reposo. Participa de la vida de comunidad, asiste a la misa, y contribuye en lo que puede, indicaron sus compañeras de vocación. A los cien años viajó a Lourdes y ahora participó en la misa del Santo Padre.

Los Camilianos u Orden de los Ministros de los Enfermos fue fundada en agosto de 1582, cuando san Camilo de Lelis (1550-1614) tuvo la inspiración de crear «una compañía de hombres piadosos y buenos que sirvieran a los enfermos (…) voluntariamente y por amor de Dios, con el mismo amor que tiene una madre a su único hijo enfermo».

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