Xiaowei Li Pan, Jorge, recibió el Bautismo en la Vigilia Pascual: «Cristo es la encarnación del amor, el mayor amor que puedo recibir en la vida. Hoy, tengo a Dios»

* «Rezo, sobre todo, el Rosario. Para mí, es muy completo. Como vivo lejos, lo voy rezando en el tren, gracias a una aplicación del móvil. Como me mareo si leo en el tren, pues entonces rezo el Rosario. Es una oración que me acompaña hasta el trabajo. Es tan completo, terminando con el Credo, que te deja bien preparado para todo el día»

* «Si algún día soy padre, intentaré hacer ver a mis hijos lo bueno que es Dios, todo el bien que nos puede dar»

11 de mayo de 2014.- (Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo / Alfa y Omega  / Camino Católico) A veces, es necesario asomarse a la mirada de quienes acaban de descubrir a Cristo, para encontrarnos con toda la novedad y la grandeza de nuestra fe. Jorge, Guardia Civil de origen chino, recibió los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía en la pasada Vigilia Pascual: «Cristo es el mayor amor que puedo recibir en la vida», dice.

Parece que todo en la vida de Xiaowei suena de lo más exótico: es chino de nacimiento, Guardia Civil de profesión, su novia es ortodoxa rumana y él acaba de ser bautizado en la Iglesia católica, durante la última Vigilia Pascual celebrada en la catedral de la Almudena, recibiendo el nombre de Jorge.

Xiaowei llegó a España junto a su familia, desde China, cuando sólo tenía cinco años, aterrizando en un barrio humilde de Madrid. Después de una temporada en Asturias y de pedir, en el año 2004, el ingreso en la Guardia Civil, su novia y él decidieron casarse. El problema es que él no estaba bautizado y que ella era cristiana ortodoxa rumana, pero nada es imposible para Dios cuando se le busca con todo el corazón.

Xiaowei, Jorge, cuenta que «siempre he tenido inquietudes acerca de la vida. Mis padres, en cambio, no son religiosos; simplemente, se han dedicado a trabajar duro, y han tenido siempre claro que no querían que yo estudiara la asignatura de Religión. Mis padres siempre han sido recelosos a la hora de plantearse la religión, hasta lo han visto a veces como que daba mala suerte. No les hacía gracia ninguna. Me acuerdo de que, de pequeño, siempre elegía Ética, pero me llamaba mucho la atención el que mis compañeros eligieran Religión. Pensaba: ¿Qué les dirán? ¿Qué harán? Luego les veía que iban a hacer la Primera Comunión, o participaban en la Semana Santa, y todo eso me cuestionaba. Incluso alguna vez he ojeado una Biblia, o he buscado por Internet acerca de la fe. Luego, fui creciendo y me han invitado a Comuniones y a bodas, he asistido a entierros, y en cierta manera he entrado en relación con el cristianismo. Siempre he visto cierta paz, cierta tranquilidad…»

En un momento dado, conoció a su novia, rumana de religión cristiana ortodoxa, y decidieron casarse. «Yo veía que ella se tomaba en serio su fe -cuenta Jorge-, que se esforzaba, y eso era un ejemplo para mí; la veía hacer sus tradiciones, sus ayunos… Entonces pensé que sería un poco egoísta si me casara con ella sólo por lo civil, así que intentamos una ceremonia religiosa, pero ha sido muy difícil. La gente puede pensar que esto es llegar, que te bauticen y al día siguiente te casas, pero no es así. ¡Y ahora me alegro de que no haya sido tan fácil!»

Ambos hablaron con varios sacerdotes, hasta que, un día, Jorge conoció a don José Antonio, el párroco de la iglesia de la Santa Cruz, en Madrid, ya que la parroquia sale de procesión de Semana Santa desde el patio del Ministerio de Asuntos Exteriores, donde él está destinado. «Es curioso -recuerda Jorge-, porque empecé a hablar con él con la intención de dar gusto a mi novia y así poder casarnos ante Dios, pero luego he ido notando que eso no era del todo cierto: vi que la necesidad era mía, que el que tenía sed era yo, y que el que buscaba respuestas era yo. Durante un año, hemos ido hablando, siempre proponiéndome, nunca exigiéndome, respetando mi tiempo… Incluso por medio de él asistimos a un Cursillo de Cristiandad, que nos ha venido fabuloso. Yo veía que necesitaba el Bautismo antes de casarme; no sólo que necesitaba los papeles y ya está».

Todo lo bueno que es Dios

Después de todo un año de catequesis, al final Jorge recibió los sacramentos de la Iniciación Cristiana durante la pasada Vigilia Pascual, y en la misma celebración su novia pidió la admisión en la Iglesia católica. Hoy afirma: «He estado todo un año esperando a comulgar, yendo a Misa y esperando a recibir la Comunión. La Vigilia pasada, cuando recibí el Cuerpo de Cristo, eso fue maravilloso. El domingo, volví a comulgar, y eso te da paz, te reafirma la voluntad, te da fortaleza, sobre todo a mí, que soy tan débil todavía… El cardenal Rouco decía que somos unos neófitos, ¡y yo soy neófito pero bien! Dios me da fuerzas para intentar llevar la vida cristiana con sencillez».

De esa sencillez nace también su vida de oración: «Rezo, sobre todo, el Rosario. Para mí, es muy completo. Como vivo lejos, lo voy rezando en el tren, gracias a una aplicación del móvil. Como me mareo si leo en el tren, pues entonces rezo el Rosario. Es una oración que me acompaña hasta el trabajo. Es tan completo, terminando con el Credo, que te deja bien preparado para todo el día».

Hoy en día, Jorge ve la vida con unos ojos distintos, y en ese nacer de nuevomuestra una mirada hacia Cristo de la que muchos, cristianos viejos, podemos aprender: «Alguno puede admirar a Cristo como una gran personalidad, con una moral muy fuerte, que a lo mejor hoy recibiría un Premio Nobel de la Paz. Pero hoy lo veo con más luz; no puedo no creer. Ver a tanta gente celebrar juntos la Pascua, por todo el mundo…, ¡no podemos estar todos equivocados! Yo creo que Jesús es la encarnación del amor, el mayor amor que puedo recibir en la vida. Y, si algún día soy padre, intentaré hacer ver a mis hijos lo bueno que es Dios, todo el bien que nos puede dar. Lo que empezó como algo que era para dar una satisfacción a mi novia, ahora continúa como el comienzo de mi vida cristiana. Hoy, tengo a Dios».

 

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