Papa Francisco en el Ángelus, 21-8-2022: «Para entrar en la vida de Dios, en la salvación, hay que pasar por Cristo, no por otro; acogerlo a Él y a su Palabra»

* «Entrar en el proyecto de vida que Dios nos propone, implica limitar el espacio del egoísmo, reducir la arrogancia de la autosuficiencia, bajar las alturas de la soberbia y del orgullo, vencer la pereza para correr el riesgo del amor, incluso cuando supone la cruz»

Vídeo completo de la transmisión en directo de Vatican News traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Sigo de cerca con preocupación y dolor la situación que se ha creado en Nicaragua, que involucra a personas e instituciones. Quisiera expresar mi convicción y mi esperanza de que por medio de un diálogo abierto y sincero se pueden todavía encontrar la bases para una convivencia respetuosa y pacífica. Pidamos al Señor, por intercesión de la Purísima, que inspire en los corazones de todos tal voluntad concreta»

21 de agosto de 2022.- ( Camino Católico)  En una Plaza de San Pedro, a la que se han dado cita los fieles y peregrinos, como cada domingo, el Papa Francisco en su alocución antes del rezo del Ángelus ha recordado las palabras del Evangelio de hoy, cuando Jesús dice: «Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará». Esto quiere decir, ha dicho el Papa, que, para entrar en la vida de Dios, en la salvación, hay que pasar a través de Él, acoger a Él y su Palabra. En su alocución, el Pontífice, se ha referido al pasaje del Evangelio de Lucas de la Liturgia de este domingo: «Un hombre le pregunta a Jesús: «¿Son pocos los que se salvan?» Y el Señor responde: «Traten de entrar por la puerta estrecha» (Lc 13,24)».

Foto: Vatican Media

Así como para entrar en la ciudad, había que “medirse” con la única puerta estrecha que permanecía abierta, del mismo modo,  señala Francisco, la vida del cristiano es una vida “a medida de Cristo”, fundada y moldeada en Él. Y la vara de medición es Jesús y su Evangelio, recuerda el Papa, y no lo que pensamos nosotros, sino lo que nos dice Él. El Santo Padre dice que es una puerta estrecha no «por ser destinada a pocas personas, sino porque pertenecer a Jesús significa seguirle, comprometer la vida en el amor, en el servicio y en la entrega de sí mismo como hizo Él, que pasó por la puerta estrecha de la cruz».

El Pontífice manifiesta que para entrar en el proyecto de vida que Dios nos propone, implica limitar el espacio del egoísmo, reducir la arrogancia de la autosuficiencia, bajar las alturas de la soberbia y del orgullo, vencer la pereza para correr el riesgo del amor, incluso cuando supone la cruz. Y citó algunos ejemplo de personas, dijo, no eligieron la puerta ancha:

«Pensemos concretamente a esos gestos cotidianos de amor que llevamos adelante con esfuerzo: a los padres que se dedican a los hijos haciendo sacrificios y renunciando al tiempo para sí mismos; a los que se ocupan de los demás y no solo de sus propios intereses; a quien se dedica a los ancianos, a los más pobres y a los más débiles; a quien sigue trabajando con esfuerzo, soportando dificultades y tal vez incomprensiones; a quien sufre a causa de la fe, pero continúa rezando y amando; a los que, más que seguir sus instintos, responden al mal con el bien, encuentran la fuerza para perdonar y el coraje para volver a empezar».

El Papa Francisco ha expresado en sus saludos después del rezo mariano del Ángelus, su preocupación y dolor por la situación en Nicaragua, y su esperanza que con un diálogo abierto y sincero, se pueda alcanzar una convivencia respetuosa y pacífica. En el vídeo de Vatican News se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Foto: Vatican Media

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

En el pasaje del Evangelio de Lucas de la liturgia de este domingo, un hombre le pregunta a Jesús: «¿Son pocos los que se salvan?» Y el Señor responde: «Traten de entrar por la puerta estrecha» (Lc 13,24). La puerta estrecha es una imagen que podría asustarnos, como si la salvación estuviera destinada sólo a unos pocos elegidos o a los perfectos. Pero esto contradice lo que Jesús nos ha enseñado en muchas ocasiones, de hecho, poco más adelante, Él afirma: «Vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios» (v. 29). Entonces esta puerta es estrecha, pero está abierta para todos! No olvides esto: ¡todos! ¡La puerta está abierta para todos!

Pero para «entenderlo mejor, hay que preguntarse qué es esta puerta estrecha. Jesús extrae la imagen de la vida de esa época y, probablemente, se refiere a que, cuando llegaba el atardecer, las puertas de las ciudades se cerraban y solo quedaba abierta una, más pequeña y más estrecha: para regresar a casa se podía pasar únicamente por ahí.

Foto: Vatican Media

Pensemos entonces en cuando Jesús dice: «Yo soy la puerta: si alguno entra por mí, se salvará» (Jn 10, 9). Quiere decir que para entrar en la vida de Dios, en la salvación, hay que pasar por Él, no por otro, por Él; acogerlo a él y a su palabra. Así como para entrar en la ciudad había que «medirse» con la única puerta estrecha que quedaba abierta, así la del cristiano es una vida «hecha a la medida de Cristo», fundada y modelada en Él. Quiere decir que la vida del cristiano debe moldearse a medida de Jesús y de su Evangelio: No lo que pensamos nosotros, sino lo que nos dice Él. Y se trata de una puerta estrecha no por ser destinada a pocas personas, sino porque pertenecer a Jesús significa seguirle, comprometer la vida en el amor, en el servicio y en la entrega de sí mismo como hizo Él, que pasó por la puerta estrecha de la cruz. Entrar en el proyecto de vida que Dios nos propone, implica limitar el espacio del egoísmo, reducir la arrogancia de la autosuficiencia, bajar las alturas de la soberbia y del orgullo, vencer la pereza para correr el riesgo del amor, incluso cuando supone la cruz.

Pensemos concretamente en esos gestos cotidianos de amor que llevamos adelante con esfuerzo: pensemos en los padres que se dedican a los hijos haciendo sacrificios y renunciando al tiempo para sí mismos; pensemos en los que se ocupan de los demás y no solo de sus propios intereses: cuántas personas son así, bien; pensemos en quien se dedica a los ancianos, a los más pobres y a los más débiles; pensemos en quien sigue trabajando con esfuerzo, soportando dificultades y tal vez incomprensiones; pensemos en quien sufre a causa de la fe, pero continúa rezando y amando; pensemos en los que, más que seguir sus instintos, responden al mal con el bien, encuentran la fuerza para perdonar y el coraje para volver a empezar de nuevo. Estos solo son algunos ejemplos de personas que no eligen la puerta ancha de su propia comodidad, sino la puerta estrecha de Jesús, de una vida entregada en el amor. Estas personas, dice hoy el Señor, serán reconocidas por el Padre mucho más que los que ya piensan ser salvados y, en realidad, son «los que hacen el mal». (Lc 13, 27).

Hermanos y hermanas, ¿de qué lado queremos estar? ¿Preferimos el camino fácil de pensar exclusivamente en nosotros mismos o la puerta estrecha del Evangelio, que pone en crisis nuestros egoísmos pero nos permite acoger la vida verdadera que viene de Dios? ¿De qué lado estamos? Que la Virgen, que siguió a Jesús hasta la cruz, nos ayude a medir nuestra vida sobre Él, para entrar en la vida llena y eterna.

Foto: Vatican Media

Oración del Ángelus:

Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…

Foto: Vatican Media

Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…

Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…

Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.

Amen.

Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…

Benedictio Apostolica seu Papalis

Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.

Amen.

 

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Foto: Vatican Media

¡Queridos hermanos y hermanas!

Sigo de cerca con preocupación y dolor la situación que se ha creado en Nicaragua, que involucra a personas e instituciones. Quisiera expresar mi convicción y mi esperanza de que por medio de un diálogo abierto y sincero se pueden todavía encontrar la bases para una convivencia respetuosa y pacífica. Pidamos al Señor, por intercesión de la Purísima, que inspire en los corazones de todos tal voluntad concreta.

Foto: Vatican Media

Hermanos y hermanas, saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos de varios países: familias, grupos parroquiales, asociaciones. En particular, saludo a la comunidad del Pontificio Colegio Norteamericano, especialmente a los nuevos seminaristas que acaban de llegar, y los exhorto al compromiso espiritual, a la fidelidad al Evangelio y a la Iglesia. Saludo a las mujeres consagradas del Ordo Virginum y las animo a dar testimonio con alegría del amor de Cristo.

Saludo a los fieles de Verona, Trevignano, Pratissolo; a los jóvenes de Paternò, Lequile y los del camino del Via lucis que, apoyados en el ejemplo de los santos de al lado, se encontrarán con los pobres que viven cerca de las estaciones del tren. Y también un saludo a los chicos de la Inmaculada Concepción.

Perseveremos en la cercanía y en la oración por el querido pueblo ucraniano, que esta sufriendo una inmensa crueldad.

Os deseo a todos un feliz domingo. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Francisco


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