Papa Francisco en el Ángelus 28-10-18: «La esperanza de Dios no es un espejismo, es una promesa para la gente real, con sus virtudes y defectos, potencialidades y fragilidades»

* «Esta Palabra de Dios expresa bien lo que hemos vivido durante la experiencia del Sínodo. Ha sido un tiempo de consuelo y de esperanza, precisamente a través del trabajo exigente y también agotador, fue ante todo un momento de escucha. La escucha requiere tiempo, atención, apertura de la mente y del corazón, pero este compromiso se convertía cada día en consuelo, sobre todo porque teníamos en medio de nosotros la presencia viva y estimulante de los jóvenes con sus historias y contribuciones. A través de los testimonios de los padres sinodales, la realidad multiforme de las nuevas generaciones ha entrado en el Sínodo, por así decirlo, desde todos los puntos de vista, desde todos los continentes, y desde muchas situaciones humanas y sociales diferentes»

Video completo de la transmisión en directo de  13 TV  traducido al español con las palabras del Papa en el Ángelus

* «Expreso mi cercanía a la ciudad de Pittsburgh, en los Estados Unidos de América, y en particular a la comunidad hebrea, golpeada ayer por un terrible atentado en la sinagoga. Que el Altísimo acoja a los difuntos en su paz, consuele a sus familias y sostenga a los heridos. Todos estamos heridos por este acto inhumano de violencia. Que el Señor nos ayude a extinguir los brotes de odio que crecen en nuestras sociedades, fortaleciendo el sentido de la humanidad, el respeto por la vida, los valores morales y civiles, y el santo temor de Dios, que es Amor y Padre de todos»

28 de octubre de 2018.- (Camino Católico)  A la hora del ángelus del último domingo de octubre el Papa Francisco se dirigió a los miles de fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro en un día típicamente otoñal de lluvia para escuchar su comentario al Evangelio, rezar por sus intenciones de Pastor de la Iglesia Universal y recibir su Bendición Apostólica. Al saludar a los queridos hermanos y hermanas, el Papa explicó ante todo que durante la mañana, en la Basílica de San Pedro, había celebrado la Misa de clausura de la Asamblea del Sínodo de los Obispos dedicada a los jóvenes.

Tras destacar que la primera Lectura, del profeta Jeremías se entonaba de modo especial con este momento, puesto que se trata de una palabra de esperanza y consuelo que Dios dirige a su pueblo. al que ama y cuida como a un hijo, el Pontífice afirmó textualmente: “La esperanza de Dios no es un espejismo, como ciertas publicidades en las que todos son sanos y hermosos, sino que es una promesa para la gente real, con sus virtudes y defectos, potencialidades y fragilidades”.

De esta Palabra de Dios el Obispo de Roma dijo que expresa muy bien la experiencia que han vivido en estas semanas del Sínodo. De manera que ha sido un tiempo de consuelo y de esperanza, precisamente a través del trabajo a veces fatigoso. Sí, porque como dijo el Papa, “escuchar puede ser fatigoso”, ya que requiere tiempo, atención, apertura de la mente y del corazón. Empeño que cada día – añadió – se transformaba porque teníamos en medio de nosotros la presencia vivaz y estimulante de los jóvenes, con sus historias y contribuciones.

A la vez que destacó que con esta “actitud fundamental de escucha”, han tratado de leer la realidad y de captar los signos de nuestros tiempos. “De manera que – como prosiguió explicando el Papa – durante estos días se han confrontado acerca de cómo caminar juntos a través de tantos desafíos, como el mundo digital, el fenómeno de las migraciones, el sentido del cuerpo y de la sexualidad, el drama de las guerras y de la violencia”.

Tras rezar a la Madre de Dios, el Obispo de Roma expresó su particular cercanía a la comunidad judía de la ciudad americana de Pittsburgh, golpeada ayer por un terrible atentado en una sinagoga. También el Papa recordó que ayer en Morales, Guatemala, fueron proclamados Beatos José Tullio Maruzzo, religioso de los Frailes Menores, y Luis Obdulio Arroyo Navarro, asesinados ambos por odio a la fe en el siglo pasado, durante la persecución contra la Iglesia, comprometida en promover la justicia y la paz. Por esta razón invitó a alabar al Señor y a encomendar a la intercesión de los dos nuevos Beatos a la Iglesia guatemalteca y a todos los hermanos y hermanas que lamentablemente aún hoy, en diversas partes del mundo, son perseguidos por testimoniar el Evangelio.

Y tras saludar a algunos de los grupos presentes en la plaza, como la Fundación española “Centro Académico Romano”, el Santo Padre recordó que hoy se celebra la fiesta del Señor de los Milagros, muy querida en Lima y en todo el Perú; razón por la cual dirigió un grato pensamiento al pueblo peruano y a la comunidad peruana de Roma. También saludo con afecto a la comunidad venezolana en Italia, reunida en esta ocasión con la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá, la Chinita. En el vídeo de  13 TV se visualiza y escucha la meditación del Santo Padre traducida al español, cuyo texto completo es el siguiente:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Pero no parece tan bueno, ¿no?

Esta mañana, en la Basílica de San Pedro, hemos celebrado la Misa de clausura de la Asamblea del Sínodo de los Obispos, dedicada a los jóvenes. La Primera Lectura del profeta Jeremías fue particularmente adecuada para este momento porque es una palabra de esperanza que Dios da a su pueblo, una palabra de consuelo basada en el hecho de que Dios es padre de su pueblo. Lo ama y lo cuida como a un hijo, le abre un horizonte de futuro, un camino viable y transitable, por el cual pueden caminar los ciegos, los cojos, la embarazada y la mujer que da a luz. Es decir, las personas en dificultad. Porque la esperanza de Dios no es un espejismo, como ciertas publicidades en las que todos son sanos y hermosos, sino que es una promesa para la gente real, con sus virtudes y defectos, potencialidades y fragilidades. La promesa de Dios es para gente como nosotros.

Esta Palabra de Dios expresa bien lo que hemos vivido durante la experiencia del Sínodo. Ha sido un tiempo de consuelo y de esperanza, precisamente a través del trabajo exigente y también agotador, fue ante todo un momento de escucha. La escucha requiere tiempo, atención, apertura de la mente y del corazón, pero este compromiso se convertía cada día en consuelo, sobre todo porque teníamos en medio de nosotros la presencia viva y estimulante de los jóvenes con sus historias y contribuciones. A través de los testimonios de los padres sinodales, la realidad multiforme de las nuevas generaciones ha entrado en el Sínodo, por así decirlo, desde todos los puntos de vista, desde todos los continentes, y desde muchas situaciones humanas y sociales diferentes.

Con esta actitud fundamental de escucha hemos tratado de leer la realidad, de captar los signos de nuestro tiempo. Un discernimiento comunitario, hecho a la luz de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo. Este es uno de los dones más hermosos que el Señor hace a la Iglesia Católica, es decir, reunir voces y rostros de las realidades más variadas y así poder intentar una interpretación que tenga en cuenta la riqueza y complejidad de los fenómenos siempre a la luz del Evangelio.

Así, estos días, hemos discutido sobre como caminar a través de muchos desafíos, como el mundo digital, el fenómeno de la migración, el sentido del cuerpo y de la sexualidad, el drama de la guerra y la violencia. Los frutos de este trabajo ya están fermentando, al igual que el jugo de la uva, en las barricas después de la vendimia. El Sínodo de los jóvenes fue una buena cosecha y promete un buen vino, pero quisiera decir que el primer fruto de esta Asamblea Sinodal debería ser precisamente el ejemplo de un método que se ha intentado seguir desde la fase preparatoria. Un estilo sinodal que no tiene como objetivo principal la redacción de un documento que también es valioso y útil. Más importante que el documento, sin embargo, es la difusión de una forma de ser y de trabajar juntos, jóvenes y ancianos, en la escucha y en el discernimiento, para llegar a opciones pastorales que respondan a la realidad.

Por ello, invocamos la intercesión de la Virgen María, a ella que es la Madre de la Iglesia, confiamos la acción de gracias a Dios por el don de esta Asamblea Sinodal, para que Ella nos ayude a llevar adelante todo esto que hemos experimentado, sin miedo, en la vida ordinaria de las comunidades. Que el Espíritu Santo, con su sabia imaginación haga crecer los frutos de nuestro trabajo, para que podamos seguir caminando juntos con los jóvenes de todo el mundo.

Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Expreso mi cercanía a la ciudad de Pittsburgh, en los Estados Unidos de América, y en particular a la comunidad hebrea, golpeada ayer por un terrible atentado en la sinagoga. Que el Altísimo acoja a los difuntos en su paz, consuele a sus familias y sostenga a los heridos. Todos estamos heridos por este acto inhumano de violencia. Que el Señor nos ayude a extinguir los brotes de odio que crecen en nuestras sociedades, fortaleciendo el sentido de la humanidad, el respeto por la vida, los valores morales y civiles, y el santo temor de Dios, que es Amor y Padre de todos.

Ayer, en Morales, Guatemala, fueron proclamados beatos José Tullio Maruzzo, religioso de los Hermanos Menores, y Luis Obdulio Arroyo Navarro, quienes fueron asesinados por odio a la fe en el siglo pasado, durante la persecución contra la Iglesia, comprometidos a promover la justicia y paz. Alabamos al Señor y confiamos a su intercesión a la Iglesia de Guatemala, y a todos los hermanos y hermanas que, lamentablemente, aún hoy, en varias partes del mundo, son perseguidos porque son testigos del Evangelio. A los dos beatos un aplauso, todos!

Saludo con afecto, a los queridos peregrinos de Italia y de varios países, especialmente jóvenes de Maribor (Eslovenia), la Fundación española «Centro Académico Romano» y los feligreses de San Siro Vescovo en Canobbio (Suiza). Saludo a los voluntarios del Santuario de San Giovanni XXIII en Sotto il Monte, 60 años después de la elección del querido Papa de Bérgamo; así como los fieles de Cesena y Thiene, a los ministros y los niños de la Acción Católica de la diócesis de Padua.

Hoy se celebra la fiesta del Señor de los Milagros, muy sentida en Lima y en todo el Perú; Extiendo un un grato pensamiento al pueblo peruano y a la comunidad peruana de Roma. El domingo pasado estuvisteis aquí con el ícono del Señor de los Milagros, y no me di cuenta. ¡Feliz cumpleaños el día de la fiesta! Y saludo con afecto a la comunidad venezolana en Italia, reunida en esta ocasión con la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá, la Chinita.

A todos os deseo un buen domingo y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Una buena comida y hasta la vista!

Francisco

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Fuente:Vatican News 
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