Papa Francisco escribe a Álvaro Calvente, discapacitado que ha hecho el Camino de Santiago: «El Señor camina siempre a nuestro lado. Gracias por vuestro testimonio y oraciones»

* «No es que hayamos visto a Dios, es que hemos estado con Él. Lo hemos podido palpar a través de ese amor, de esa alegría y de esa fe que tiene Álvaro. Lo que tenemos absolutamente claro es que Dios nos ha mandado a Álvaro para ayudarnos a nosotros, y no al revés. El Señor dijo: “A este matrimonio le hace falta alguien que les cuide”, y nos lo mandó. Y la verdad es que nos hace más bien él a nosotros que nosotros a él. Una de las cosas que nos ha enseñado, por ejemplo, es que no hay nada imposible y que Dios siempre va por delante», dice Ildefonso Calvente, padre del joven

Camino Católico.-  El Papa Francisco ha felicitado por carta a un joven peregrino malagueño con dispacidad intelectual, Álvaro Calvente, que hace unos días regresó de hacer el Camino de Santiago junto a su padre y a un amigo de la familia. Álvaro, de 15 años, ha recibido una carta firmada de puño y letra por el pontífice, que le da las gracias por el testimonio de su viaje, que su padre ha compartido con personas de todo el mundo a través de su cuenta en twitter (@CaminodeÁlvaro) y que la familia ha leído desde el lugar de nacimiento de Santo Domingo de Guzmán, donde se encontraba de peregrinación.

El original de la cata enviada por el Papa Francisco a Álvaro

La misiva de Francisco dice así:

«Querido Álvaro:

Recibí una carta de tu papá en la que me contaba que habían terminado de realizar el Camino de Santiago y cómo en sus mochilas no cargaban sólo vuestras intenciones y preocupaciones, sino que también muchas personas «se les sumaron» a la peregrinación pidiéndoles oraciones.

Gracias Álvaro por animarte a caminar e invitar a muchos a caminar contigo. En medio de la pandemia que nos toca vivir, con tu sencillez, alegría y simplicidad fuiste capaz de poner en movimiento la esperanza de muchas de las personas que te cruzaste en el camino o por las redes sociales.

Peregrinaste vos e hiciste peregrinar a muchos alentándolos a no tener miedo y a recuperar la alegría porque en el camino nunca vamos solos. El Señor camina siempre a nuestro lado. Gracias por vuestro testimonio y oraciones.

Que el Señor te bendiga y la Virgen del Carmen te cubra con su manto. Saludos a tus padres y hermanos; y por favor, no te olvides de rezar y hacer rezar por mí.

Fraternalmente.

Francisco».

Álvaro, su padre Ildefonso (haciendo el selfi) y su amigo Paco hacen un alto en el Camino. Foto: @CaminodeAlvaro

Álvaro un testimonio de fe para quienes le conocen

Álvaro, que vive con su familia en la barriada de Huelin es el séptimo de diez hermanos y pertenece a la cuarta Comunidad Neocatecumenal de la parroquia de San Patricio. «Su discapacidad intelectual no es impedimento para participar muy activamente de la vida parroquial y su vivencia alegre de la fe es un testimonio para todos los que lo conocen», recoge la web diócesis de Malaga.

La pasada semana realizó las últimas seis etapas del camino francés hasta Santiago de Compostela, saliendo desde Sarria, un viaje que miles de personas de todos los puntos del planeta han seguido y en el que ha recibido peticiones de oración de centenares de personas. «En uno de sus vídeos, Álvaro, que siente un gran cariño hacia el Papa Francisco, lo invitó a comer a su casa. Invitación que queda abierta, pero que no ha quedado sin respuesta tras la cariñosa misiva remitida por el Santo Padre», apuntan.

El padre de Álvaro, Ildefonso Calvente, ha explicado a la Opinión de Málaga que su hijo ha recibido la carta «muy emocionado».  Personas cercanas a Francisco le han comentado, además, que algunos de los vídeos de Álvaro subidos a Twitter durante la peregrinación han sido vistos por el Papa, que los ha recibido muy animado.

«Nos han dicho que el hecho de que el Papa haya escrito a Álvaro una carta así es una muestra de mucho afecto», ha señalado Ildefonso, que estos días participa en otra pequeña peregrinación, organizada en ese caso por su parroquia, junto a su esposa y a su hijo por el norte de España.

El Camino de Álvaro a Santiago: tuits, alegría, fe y oración

El trío de peregrinos a su llegada a la plaza del Obradoiro. Foto: @CaminodeAlvaro

Álvaro, Ildefonso y Paco salieron el 7 de julio desde Sarria para hacer el Camino de Santiago y “tener un encuentro con el Señor”. Y así sucedió. Tal cual. “No es que hayamos visto a Dios, es que hemos estado con Él. Lo hemos podido palpar a través de ese amor, de esa alegría y de esa fe que tiene Álvaro”, explica Ildefonso Calvente a Alfa y Omega poco después de llegar a la ciudad gallega.

Los peregrinos arribaron a la catedral que se levanta sobre la tumba del apóstol Santiago el lunes, 13 de julio. En cuanto pusieron un pie en la plaza del Obradoiro, se fundieron en un abrazo y su mirada volvió a dirigirse a Él:  “Gracias a Dios”, fueron sus palabras textuales. Seguidamente, se hicieron la foto de rigor y se despidieron del templo hasta la Misa del peregrino de la tarde, a la que sin embargo no pudieron acceder por culpa del aforo limitado. “Pero no importa. Dios está en todas partes. La fe no es una escultura, no es un lugar, la fe está en todos lados. La da Dios y nos la entrega personalmente”, expresó Calvente en un vídeo. Aún así, el deán de la catedral, Segundo Pérez, se encontró con Álvaro para darle la compostela y le hizo “un montón de regalos, como una concha peregrina. ¡Será un recuerdo imborrable!”, cuenta el joven peregrino.

Álvaro Calvente, con el deán de la catedral de Santiago, tras concluir la peregrinación

Concluyó así un camino en el que el Señor ha sido el principio y el fin, y que se ha convertido en el cuarto hombre de este trío de peregrinos malagueños que han regado la reapertura del Camino de Santiago de tuits, de alegría y, sobre todo, de fe. A través de la cuenta de Twitter @CaminodeÁlvaro, les hemos podido ver en la “Misa del peregrino en O Pedrouzo”, rezando el rosario sin parar, “recogiendo flores para la Virgen del Carmen” o “rezando laudes mientras caminamos”.

Peregrinación parroquial

La semilla de este Camino de Santiago tan particular se plantó hace dos años. Entonces, “empezamos a hacer pequeñas peregrinaciones con nuestro párroco, Gustavo Mills, y los jóvenes de la parroquia”. Se decidió incluir a Álvaro en el plan a pesar de que tiene una discapacidad intelectual. “Fue una experiencia muy buena tanto para Álvaro como el resto de los jóvenes, que experimentaron cómo Dios ama al débil, como cuida al que no puede; y también cómo disfrutaba Álvaro de todo, cómo nos trasmitía esa alegría y esa felicidad tan contagiosa que él tiene”, asegura su padre.

Tras el éxito, al año siguiente se repitió y ya este año se decidió organizar la peregrinación por excelencia en España a Santiago de Compostela. “Pero luego apareció el COVID-19 y hubo que suspender todo”. Solo después llegó la decisión de los Calvente de iniciar el Camino en solitario junto a su amigo Paco Millán, y de trasmitir toda la experiencia a través de las redes sociales, para compartir con todos aquellos jóvenes de la parroquia la experiencia a la que ellos mismos estaban convocados, pero a la que luego no se pudieron sumar.

Apoyo al Cottolengo

Sin embargo, fueron miles de personas los que siguieron por Twitter @CaminodeÁlvaro cada paso de Álvaro, Ildefonso y Paco, que decidieron aprovechar el inesperado interés que suscitó la cuenta para tratar de ayudar a “aquellos de quienes nadie se acuerda: los más pobres de los pobres”. Por ello, lanzaron una campaña de recogida de fondos para colaborar con el Cottolengo de Málaga (Casa del Sagrado Corazón), a donde otro de los hijos de Ildefonso acude regularmente a hacer voluntariado. “Allí encuentran un hogar y una familia los preferidos de Dios: familias inmigrantes, desahuciados, ancianos, personas con discapacidad… que no tiene nada ni a nadie”.

Se puede colaborar en apoyando al Cottolengo de Málaga a través de una campaña de crowdfunding a la que se puede acceder desde este enlace.

«Dios va delante»

Con el punto y final de la experiencia, Álvaro ya se encuentra de vuelta en casa con su familia, en cuyo seno nació hace 15 años. “Mi mujer tuvo un parto complicado y siempre creímos que nació con la discapacidad por una mala gestión del alumbramiento”, confiesa su padre. Pero hace dos años, después de unas pruebas “le detectaron una mutación en dos genes. Entonces, descubrimos que tenemos un mutante en la familia”, bromea. “Cuando nació, tenía una hipotonía muy elevada. Era como un muñeco de trapo. Pero poco a poco se ha ido recuperando y ahora, gracias a Dios, puede andar, se puede mover bien, y habla más o menos”, resume Calvente.

Más allá de la procedencia de su discapacidad, o de su evolución, “lo que tenemos absolutamente claro es que Dios nos ha mandado a Álvaro para ayudarnos a nosotros, y no al revés. El Señor dijo: “A este matrimonio le hace falta alguien que les cuide”, y nos lo mandó. Y la verdad es que nos hace más bien él a nosotros que nosotros a él”. Una de las cosas que “nos ha enseñado, por ejemplo, es que no hay nada imposible y que Dios siempre va por delante”.

Encuentro con el Papa

Por todo ello, su padre le define como «un milagrito de Dios». También porque “a Álvaro lo que más le gusta es todo lo que tiene que ver con la Iglesia, con las cosas de Dios. De hecho, celebra todos los días tres o cuatro Misas diarias en casa. Lo que tiene claro es que Dios es su Padre, y que todo lo que tiene que ver con la Iglesia es alegría. Siempre disfruta de lo que Dios le da gratis y lo comparte con nosotros”. Como el viaje al Vaticano para ver al Papa. “Francisco le concedió una audiencia y allá que nos fuimos. El Papa le dio un beso y estuvieron hablando un rato al oído, así que no nos enteramos de nada. Nosotros solo llorábamos como magdalenas”, concluye.


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