Paula Vega, estudiante de Teología: «Mi vida es una oración constante, un diálogo interior con Dios que nunca se detiene y siento que camina conmigo todo el tiempo»

* «Cuanto más oraba, más sentía que era lo que Dios me pedía y a día de hoy lo tengo claro. Al final, yo me formo en Teología para poder ser instrumento de Dios en el mundo y facilitar ese encuentro entre las personas y Dios… Cuando estaba pasando por un momento de mucha ansiedad, comencé a rezar jaculatorias, que son oraciones o invocaciones breves que expresan amor y confianza. Dejaba que las palabras brotasen de mi corazón y le lanzaba mi plegaria a Dios, repitiéndola hasta que me calmaba. Hoy en día sigo rezando una muy a menudo durante el día: ‘Señor, quédate conmigo, cerquita, donde pueda sentirte’»

Camino Católico.- Paula Vega estudia Teología en los Centros Diocesanos de Málaga. Esta joven feligresa de la Parroquia de Santa María de la Amargura se ha convertido en apóstol de Instagram, llevando a las redes sociales mensajes sencillos sobre el Evangelio, la Teología y compartiendo con sus seguidores su ser y sentirse Iglesia. «Mi vida es una oración constante, un diálogo interior con Dios que nunca se detiene», afirma convencida esta joven malagueña a Ana María Medina en Diócesis de Málaga.

En su blog personal Llámame Yumí, Paula explica que «mi madre empezó a estudiar teología cuando yo tenía 14 años. Cuando llegaba de clase, nos sentábamos juntas a charlar y me contaba lo que había aprendido ese día. Ahí empezó mi curiosidad por saber más sobre mi religión pero no fue hasta los 22 años que sentí la llamada a estudiar. Al principio no le hice mucho caso y lo aplacé; después comencé pero con pocas asignaturas y por gusto. Progresivamente, cuanto más oraba, más sentía que era lo que Dios me pedía y a día de hoy lo tengo claro. Al final, yo me formo en Teología  para poder ser instrumento de Dios en el mundo y facilitar ese encuentro entre las personas y Dios».

Paula Vega con su calendario de adviento

Además de en su Parroquia, Paula relata que «camino en una comunidad diocesana llamada Ruah. Pertenecí durante 12 años a un movimiento pero decidí salirme tras una crisis fuerte, pues descubrí que no era para mí. No puedo estar más feliz ahora. He crecido en una familia católica que me ha inculcado siempre la fe, pero yo misma he tenido muchas crisis que me ha hecho reafirmar lo enamorada que estoy de Cristo y mi deseo de seguirle».

«Intento vivir cada segundo estando conectada, como dice Fano, al WIFI que da vida. De esta forma, siento a Dios caminando conmigo todo el tiempo. No podría entender mi vida de otra forma».

El cariño a María de la abuela

Paula Vega con su libro favorito, «El evangelio secreto de la Virgen María» de Santiago Martín, que la ayudó mucho en un momento de crisis de fe

Es de su abuela de quien tiene sus primeros recuerdos en torno a la oración. «Especialmente me inculcó el cariño a María desde muy temprano. Cada vez que rezo el rosario o el Ángelus, me acuerdo de ella».

Desde ahí, Paula fue madurando su forma de rezar gracias al ejemplo de su madre, «que me enseñó que orar también significa hablar con Dios con total libertad y confianza, como un Padre bueno que nos escucha y nos quiere».

En la actualidad, su oración se basa en pequeños gestos simples y cotidianos que le hacen seguir conectada a Él durante el día. «El primer WhatsApp que me llega por las mañanas es el evangelio comentado por Antonio Aguilera, que reenvían mis hermanos de comunidad al grupo. Después, camino del trabajo me pongo música cristiana de fondo y aprovecho para hablar un ratito con Él. Le cuento mi día, mis inquietudes y mis ilusiones, y le pido que me acompañe. A las 12 de la mañana siempre me suena la alarma del reloj para rezar el Ángelus, y antes de las comidas bendigo los alimentos. También cuando estoy en el gimnasio, le ofrezco al Señor mi esfuerzo, porque sé que mi cuerpo es templo del Espíritu y tengo que cuidarlo. Por la noche, antes de quedarme dormida, rezo un Padrenuestro y utilizo un método muy útil que enseño a los niños y que yo misma he incorporado en mi oración: el método GPS, que consiste en dar las gracias, pedir perdón y suplicar por algo».

Jaculatorias durante el día

«Cuando estaba pasando por un momento de mucha ansiedad, comencé a rezar jaculatorias, que son oraciones o invocaciones breves que expresan amor y confianza. Dejaba que las palabras brotasen de mi corazón y le lanzaba mi plegaria a Dios, repitiéndola hasta que me calmaba. Hoy en día sigo rezando una muy a menudo durante el día: “Señor, quédate conmigo, cerquita, donde pueda sentirte”».


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