Belén Pardo, directora de Proyecto Hombre: «Oro cuando me siento pequeña, sola, y necesito que Dios, que para mí es padre y madre, me dé un abrazo de ‘yo estoy contigo’»

* «Para mí es fundamental sentir que Dios me sostiene, me impulsa, me compromete con la vida y me ayuda a salir afuera. Es tan fundamental ese encuentro con Dios que no entiendo mi vida sin Él. Es mi norte, me da la razón de mi vida y creo que vivir sin eso sería muy difícil… Soy una persona que sigue intentando vivir día a día el evangelio y la enseñanza de Jesús es la que me mueve; mueve mi corazón y mueve mis acciones. No concibo la conexión con Dios sin el encuentro con las personas. Intento que ese Dios que siento que me habita permanentemente, me comprometa hacia afuera, a estar al servicio de los demás»

Camino Católico.- Belén Pardo es directora y educadora en Proyecto Hombre en Málaga, organización a la que lleva vinculada 20 años. Está casada y es madre de dos hijos. Para ella, la oración está unida a la música y a la gente que Dios pone en su camino.

Echando la vista atrás, Belén reconoce que la oración ha estado presente en su vida desde muy pequeña. «Me enseñaron a rezar mi padre y mi madre, sobre todo mi madre -recuerda-. El “Jesusito de mi vida” era nuestra oración a la hora de irnos a dormir, y recuerdo que la rezaba con mis hermanas y conmigo todas las noches. Luego, en casa hemos rezado mucho cantando.

Recuerdo ir en el coche los seis cantando oraciones y, más tarde, en el colegio de monjas en el que estudié, estuve en el coro desde muy pequeña. Era una manera de rezar muy en contacto con Dios, mi modo de entrar en comunicación. De hecho, todavía hoy me sigue conectando y sigo cantando en la parroquia», explica a Ana María Medina en la web de la Diócesis de Málaga.

Conexión con Dios

La directora de Proyecto Hombre reconoce que su fe, como ella misma, ha ido madurando. «Soy una persona que sigue intentando vivir día a día el evangelio y la enseñanza de Jesús es la que me mueve; mueve mi corazón y mueve mis acciones. No concibo la conexión con Dios sin el encuentro con las personas. Intento que ese Dios que siento que me habita permanentemente, me comprometa hacia afuera, a estar al servicio de los demás.

En mi trabajo en Proyecto Hombre, donde acude gente muy diversa, intento transmitir a los demás lo que de dignidad tiene, aunque esté malherida o maltratada por sí misma, porque es un hijo, una hija de Dios. Y sin nombrarlo, les impulso a que encuentren el sentido de su vida, porque es lo que nos impulsa a vivir y a trascender el quiénes somos o qué hemos hecho».

Salmo 23

Aunque Belén trata de no olvidar la oración de acción de gracias, reconoce que es en la dificultad cuando la tiene más presente. «Me sale más fácilmente cuando me siento pequeña, sola, y necesito que Dios, que para mí es padre y madre, me dé un achuchón, un abrazo de “tú puedes”, “eres valiosa” y “yo estoy contigo”».

Por ese motivo, su oración recomendada, y a la que más acude, es el salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me falta”. «Porque para mí es fundamental sentir que, en mi pequeñez, Él (que para mí es padre y madre) me sostiene, me impulsa, me compromete con la vida y me ayuda a salir afuera», afirma. «Para mí es tan fundamental ese encuentro con Dios que no entiendo mi vida sin Él. Es mi norte, me da la razón de mi vida y creo que vivir sin eso sería muy difícil».


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