Papa Francisco en la Audiencia, 3-1-2024: «Reconocernos pecadores necesitados de conversión, porque ningún pecado es demasiado grande para la infinita misericordia de Dios»

* «El combate espiritual nos conduce a mirar desde cerca aquellos vicios que nos encadenan y a caminar, con la gracia de Dios, hacia aquellas virtudes que pueden florecer en nosotros, llevando la primavera del Espíritu a nuestra vida… Recordemos que siempre estamos divididos y luchamos entre extremos opuestos: el orgullo desafía a la humildad; el odio se opone a la caridad; la tristeza impide la verdadera alegría del Espíritu; el endurecimiento del corazón rechaza la misericordia. Los cristianos caminamos constantemente sobre estas crestas. Por eso es importante reflexionar sobre los vicios y las virtudes: nos ayuda a superar la cultura nihilista en la que los contornos entre el bien y el mal permanecen borrosos y, al mismo tiempo, nos recuerda que el ser humano, a diferencia de cualquier otra criatura, siempre puede trascenderse a sí mismo, abriéndose a Dios y caminando hacia la santidad»

Video completo de la transmisión en directo realizada por Vatican News de la catequesis traducida al español y de la síntesis que el Papa ha hecho en nuestro idioma

* «Renuevo mi cercanía espiritual a los afectados por el reciente terremoto en Japón, así como a las víctimas de la colisión de dos aviones ocurrida ayer en el aeropuerto de Tokio. También oro por sus familias y rescatadores. Deseo que vosotros y vuestras familias apreciéis la alegría de este tiempo navideño, encontrando en la oración al Salvador que desea estar cerca de todos. Y no olvidemos a los pueblos que están en guerra. La guerra es una locura. Siempre la guerra es una derrota, siempre una derrota  Oremos. Recemos por las poblaciones de Palestina, Israel, Ucrania y tantos otros lugares donde hay guerra. Y no olvidemos a nuestros hermanos y hermanas rohingya, que son perseguidos»

Foto: Vatican Media 3-1-2024

3 de enero de 2024.- (Camino Católico)  “El combate espiritual, nos conduce a mirar desde cerca aquellos vicios que nos encadenan y a caminar, con la gracia de Dios, hacia aquellas virtudes que pueden florecer en nosotros, trayendo la primavera del Espíritu a nuestras vidas”. Este fue el núcleo de la reflexión del Papa Francisco en la audiencia general de este miércoles 3 de enero, celebrada e, el Aula Pablo VI, en la cual continuó con su nuevo ciclo de catequesis sobre “los vicios y las virtudes”. En esta ocasión reflexionó sobre la lucha espiritual del cristiano. Para librar el combate espiritual Francisco recomienda que “debemos pedir a Dios la gracia de reconocernos pobres pecadores, necesitados de conversión, conservando en el corazón la confianza de que ningún pecado es demasiado grande para la infinita misericordia de Dios Padre”.

El Papa Francisco recuerda que Jesús se fue al desierto, donde fue tentado por Satanás. También en este caso surge la pregunta: ¿por qué razón el Hijo de Dios debe conocer la tentación? Y la respuesta es que así Jesús se muestra solidario con nuestra frágil naturaleza humana y se convierte en nuestro gran exemplum: las tentaciones que atraviesa y que supera en medio de las áridas piedras del desierto son la primera enseñanza que imparte a nuestra vida de discípulos: “Él experimentó lo que nosotros también debemos prepararnos siempre para afrontar: la vida está hecha de desafíos, pruebas, encrucijadas, visiones opuestas, seducciones ocultas, voces contradictorias. Algunas voces son incluso persuasivas, tanto que Satanás tentó a Jesús recurriendo a las palabras de la Escritura. Es necesario custodiar la claridad interior para elegir el camino que conduce verdaderamente a la felicidad, y luego esforzarse por no pararse en el camino”.

Foto: Vatican Media 3-1-2024

El Santo Padre invitó a recordar que siempre estamos divididos y luchamos entre extremos opuestos: el orgullo desafía a la humildad; el odio se opone a la caridad; la tristeza impide la verdadera alegría del Espíritu; el endurecimiento del corazón rechaza la misericordia.

Francisco eleva de nuevo la súplica del Papa por todos los pueblos en conflicto. En particular, el Pontífice recuerda Palestina, Israel, Ucrania: «No olvidemos a los rohingya que son perseguidos». También ha tenido un pensamiento y ha orado por las víctimas del terremoto y de la colisión aérea en Japón. En el vídeo superior de Vatican News se visualiza y escucha la catequesis traducida al español y la síntesis que el Santo Padre ha hecho en nuestro idioma, cuyo texto completo es el siguiente:

PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 3 de enero de 2024
Catequesis. Vicios y virtudes. 2. El combate espiritual

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Foto: Vatican Media 3-1-2024

La semana pasada entramos en el tema de los vicios y las virtudes. Este nos llama a la lucha espiritual del cristiano. De hecho, la vida espiritual del cristiano no es pacifica, linear y sin desafíos, al contrario, la vida cristiana exige un continuo combate: el combate cristiano para conservar la fe, para enriquecer los dones de la fe en nosotros. No es casualidad que la primera unción que cada cristiano recibe en el sacramento del bautismo – la unción catecumenal – sea sin perfume y anuncie simbólicamente que la vida es una lucha. De hecho, en la antigüedad, los luchadores se ungían completamente antes de la competición, tanto para tonificar sus músculos, como para hacer sus cuerpos escurridizos a las garras del adversario. La unción de los catecúmenos pone inmediatamente en claro que al cristiano no se salva de la lucha, que un cristiano debe luchar: su existencia, como la de todos los demás, tendrá también que bajar a la arena, porque la vida es una sucesión de pruebas y tentaciones.

Foto: Vatican Media 3-1-2024

Un famoso dicho atribuido a Abba Antonio, el primer gran padre del monacato, dice así: «Quita la tentación y nadie se salvará». Los santos no son hombres que se han librado de la tentación, sino personas bien conscientes de que en la vida aparecen repetidamente las seducciones del mal, que hay que desenmascarar y rechazar. Todos nosotros tenemos experiencia de esto, todos: que te sale un mal pensamiento, que te vienen ganas de hacer esto o de hablar mal del otro… Todos, todos tenemos tentaciones, y tenemos que luchar para no caer en esas tentaciones. Si alguno de ustedes no tiene tentaciones, que lo diga, ¡porque sería algo extraordinario! Todos tenemos tentaciones, y todos tenemos que aprender a comportarnos en esas situaciones.

Foto: Vatican Media 3-1-2024

Hay muchas personas que se “autoabsuelven”, que piensan que «están bien», «en lo correcto» – «No, yo estoy bien, soy bueno, soy buena, no tengo estos problemas». Pero ninguno de nosotros está bien; si alguien se siente que está bien, está soñando; cada uno de nosotros tiene tantas cosas que arreglar, y también tiene que vigilar. Y a veces sucede que vamos al Sacramento de la Reconciliación y decimos, con sinceridad: “Padre, no me acuerdo, no sé si tengo pecados…”. Pero eso es falta de conocimiento de lo que pasa en el corazón. Todos somos pecadores, todos. Y un poco de examen de conciencia, una pequeña introspección nos hará bien. De lo contrario, corremos el riesgo de vivir en tinieblas, porque ya nos hemos acostumbrados a la oscuridad, y ya no sabemos distinguir el bien del mal. Isaac de Nínive decía que, en la Iglesia, el que conoce sus pecados y los llora es más grande que el que resucita a un muerto.

Foto: Vatican Media 3-1-2024

Todos debemos pedir a Dios la gracia de reconocernos pobres pecadores, necesitados de conversión, conservando en el corazón la confianza de que ningún pecado es demasiado grande para la infinita misericordia de Dios Padre. Esta es la lección inaugural que nos da Jesús. Lo vemos en las primeras páginas de los Evangelios, en primer lugar, cuando se nos habla del bautismo del Mesías en las aguas del río Jordán. El episodio tiene algo de desconcertante: ¿por qué Jesús se somete a un rito tan purificador? ¡Él es Dios, es perfecto! ¿De qué pecado debe arrepentirse Jesús? ¡De ninguno! Incluso el Bautista se escandaliza, hasta el punto de que el texto dice: «Juan quería impedírselo, diciendo: “Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” (Mt 3,15). Pero Jesús es un Mesías muy distinto de como Juan lo había presentado y la gente se lo imaginaba: no encarna al Dios airado, y no convoca para el juicio, sino que, al contrario, se pone en fila con los pecadores. ¿Cómo es eso? Sí, Jesús nos acompaña, a todos nosotros, pecadores. Él no es un pecador, pero está entre nosotros. Y esto es algo hermoso.

Foto: Vatican Media 3-1-2024

«¡Padre, tengo tantos pecados!». – «Pero Jesús está contigo: habla de ellos, Él te ayudará a salir de ellos». Jesús nunca nos deja solos, ¡nunca! Piensa bien en esto. «¡Oh Padre, he cometido algunos pecados graves!». – «Pero Jesús te comprende y va contigo: comprende tu pecado y lo perdona». ¡Nunca olvides esto! En los peores momentos, en los momentos en que resbalamos en los pecados, Jesús está a nuestro lado para ayudarnos a levantarnos. Esto da consolación. No debemos perder esta certeza: Jesús está a nuestro lado para ayudarnos, para protegernos, incluso para levantarnos después del pecado. «Pero, Padre, ¿es verdad que Jesús lo perdona todo?». – «Todo. Él vino a perdonar, a salvar. Sólo que Jesús quiere tu corazón abierto». Él nunca se olvida de perdonar: somos nosotros, tantas veces, los que perdemos la capacidad de pedir perdón.

Foto: Vatican Media 3-1-2024

Retomemos esta capacidad de pedir perdón. Cada uno de nosotros tiene muchas cosas por las que pedir perdón: cada uno lo piense en su interior, y hoy hable con Jesús de ello. Cuéntale esto a Jesús: «Señor, yo no sé si esto es verdad o no, pero estoy seguro de que Tú no te alejas de mí. Estoy seguro de que Tú me perdonas. Señor, soy un pecador, una pecadora, pero por favor no te alejes». Esta sería hoy una hermosa oración a Jesús: «Señor, no te alejes de mí».

Foto: Vatican Media 3-1-2024

E inmediatamente después del episodio del bautismo, los Evangelios relatan que Jesús se retira al desierto, donde fue tentado por Satanás. También en este caso surge la pregunta: ¿por qué razón el Hijo de Dios debe conocer la tentación? También aquí Jesús se muestra solidario con nuestra frágil naturaleza humana y se convierte en nuestro gran exemplum: las tentaciones que atraviesa y que supera en medio de las áridas piedras del desierto son la primera enseñanza que imparte a nuestra vida de discípulos. Él experimentó lo que nosotros también debemos prepararnos siempre para afrontar: la vida está hecha de desafíos, pruebas, encrucijadas, visiones opuestas, seducciones ocultas, voces contradictorias. Algunas voces son incluso persuasivas, tanto que Satanás tentó a Jesús recurriendo a las palabras de la Escritura. Es necesario custodiar la claridad interior para elegir el camino que conduce verdaderamente a la felicidad, y luego esforzarse para no pararse en el camino.

Foto: Vatican Media 3-1-2024

Recordemos que siempre estamos divididos y luchamos entre extremos opuestos: el orgullo desafía a la humildad; el odio se opone a la caridad; la tristeza impide la verdadera alegría del Espíritu; el endurecimiento del corazón rechaza la misericordia. Los cristianos caminamos constantemente sobre estas crestas. Por eso es importante reflexionar sobre los vicios y las virtudes: nos ayuda a superar la cultura nihilista en la que los contornos entre el bien y el mal permanecen borrosos y, al mismo tiempo, nos recuerda que el ser humano, a diferencia de cualquier otra criatura, siempre puede trascenderse a sí mismo, abriéndose a Dios y caminando hacia la santidad.

El combate espiritual, entonces, nos conduce a mirar desde cerca aquellos vicios que nos encadenan y a caminar, con la gracia de Dios, hacia aquellas virtudes que pueden florecer en nosotros, llevando la primavera del Espíritu a nuestra vida. 

Foto: Vatican Media 3-1-2024

Después, al saludar a los peregrinos de lengua española, el Papa ha dicho:

Queridos hermanos y hermanas:

Foto: Vatican Media 3-1-2024

En esta segunda catequesis sobre las virtudes y los vicios, meditamos sobre el combate esoiritual. Toda nuestra vida es una lucha, marcada por los contrastes y las tentaciones, que son necesarias para avanzar en el camino de la virtud, pues nos pone de frente a la realidad de nuestra pequeñez.

Quien considera que ya ha conseguido cierto grado de perfección, que no necesita de conversión, que no necesita confesarse, o que no vale la pena el esfuerzo, vive en la luna, vive en la obscuridad y no distingue el bien del mal. Por el contrario, debemos pedir a Jesús que nos dé la capacidad y la fuerza de confrontarnos con nuestra debilidad, la valentía de abandonarnos a su misericordia y la sensatez de no bajar la guardia en este esfuerzo. El enemigo está al acecho y hay que estar alerta para no dejarse engañar.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Hoy recordamos la fiesta del Santo Nombre de Jesús. Pidamos al Señor luz para mantenernos en el camino del bien y su gracia para perseverar en él, sin temer los desafíos y las pruebas. Que Dios los bendiga y la Virgen santa los cuide. Muchas gracias.

Foto: Vatican Media 3-1-2024

En otras lenguas el Santo Padre ha manifestado:

Foto: Vatican Media 3-1-2024

Renuevo mi cercanía espiritual a los afectados por el reciente terremoto en Japón, así como a las víctimas de la colisión de dos aviones ocurrida ayer en el aeropuerto de Tokio. También oro por sus familias y rescatadores. Deseo que vosotros y vuestras familias apreciéis la alegría de este tiempo navideño, encontrando en la oración al Salvador que desea estar cerca de todos.

Y no olvidemos a los pueblos que están en guerra. La guerra es una locura. Siempre la guerra es una derrota, siempre una derrota  Oremos. Recemos por las poblaciones de Palestina, Israel, Ucrania y tantos otros lugares donde hay guerra. Y no olvidemos a nuestros hermanos y hermanas rohingya, que son perseguidos.

Por último, me dirijo a los jóvenes, a los enfermos, a los ancianos y a los recién casados: exhorto a todos a continuar en fiel adhesión a Cristo Jesús y en apoyo generoso a la difusión de su Evangelio.

¡Mi Bendición para todos ustedes! Gracias.

Francisco


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