Oración a San José para pedir trabajo e implorar que el que tenemos sirva para construir un mundo mejor / Por P. Carlos García Malo

* «San José, padre del niño Jesús y esposo de la Virgen María. Trabajador infatigable para proveer a los tuyos de todo sustento.  Ayúdanos a  dar gracias por nuestro empleo o a pedírtelo si no lo tuviéramos. Que sepamos agradecer al Cielo  el medio de desarrollar nuestras capacidades y de ser útiles a la sociedad»

P. Carlos García Malo / Camino Católico) Hoy la Iglesia recuerda, en el día de los trabajadores, a san José, obrero.

Pablo VI se ha expresado al respecto: «Vosotros, los hijos del trabajo, que durante siglos habéis sido los esclavos de la labor, buscad a aquel que declara que la vida es sagrada, que el obrero es libre de las cadenas que la primacía del materialismo y del egoísmo económico ha soldado no sólo en torno de los puños de los trabajadores, sino en torno de su corazón y de su espíritu… Buscad un principio, una razón que haga a los hombres iguales, solidarios entre sí, y que les devuelva la fraternidad. Y ello no en el odio contra otros hombres… Ya que todos viven en una comunidad natural, que traten de formar una sociedad humana y que sientan la grandeza de ser un pueblo».

El mundo humano es el mundo del trabajo, hecho por la inteligencia, a través de las manos que en medio de la naturaleza señalaron el camino del progreso y la cultura. Dios concedió manos a otras especies, pero sólo a la mano del hombre le dio el carácter de herramienta. Toda la técnica sobre la cual se asienta la civilización es prolongación de esa mano que Dios otorgó al hombre.

Hoy celebramos al padre nutricio de Jesús, justo y humilde carpintero de Nazaret, que pasa la vida no sólo en la meditación y la oración, sino también en las fatigas de su artesanía. José es el símbolo de la prudencia, del silencio, de la generosidad, de la dignidad y de la aplicación en el trabajo; también lo es de los derechos y de los deberes respecto del trabajo.

San José fue un auténtico obrero en el pleno sentido de la palabra, y el único hombre que compartió con el Hijo de Dios la tarea de todos los días.

Recordamos hoy a todos los trabajadores del mundo, pidiendo al cielo para que sean instrumento de paz, de evangelización, de serena inteligencia, de valor y de confianza en sí mismos, de esperanzas de bien y de fervientes voluntad, dignos y sin retaceos en la hermandad de los hombres.

Juan Pablo II enseña que los hombres descubren pronto la cruz en su trabajo; precisamente por ello el esfuerzo humano es redentor, pues Cristo lo ha unido a su pasión: también él fue obrero y predicó su evangelio del trabajo conociendo íntimamente esta realidad que tiene por protagonistas a todos los hombres y mujeres del mundo.

Demos gracias por nuestro trabajo y pidamos que sirva para construir un mundo mejor. Y si no tenemos trabajo pidamos a San José que interceda ante la Santísima trinidad para que nos sea concedido un medio digno de ganarnos el pan de cada día con la siguiente oración:

San José,

padre del niño Jesús y esposo de la Virgen María.

Trabajador infatigable para proveer a los tuyos de todo sustento.

Carpintero y obrero que, con tus hábiles manos,

moldeabas la madera dándole formas nuevas.

Tú, que dignificaste el trabajo

llevándolo a una nueva forma de santificación,

ayúdanos a  dar gracias por nuestro empleo o a

pedírtelo si no lo tuviéramos.

Que sepamos agradecer al Cielo

el medio de desarrollar nuestras capacidades y de ser útiles a la sociedad.

Que disfrutemos trabajando para hacer un mundo mejor;

y que con tu intercesión

 nuestros, trabajos, empresas y hogares sean siempre bendecidos

por el Amor providente del buen Dios.

Amén.

  P. Carlos García Malo

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