Montse Lezáun, madre de asesinado en atentado: «Nos ha ayudado muchísimo la fe que tenemos»

 *  "Lo he tenido más claro al ver cómo a personas que no tienen una fe tan fuerte como nosotros les ha costado más. Para ellos, esta vida se queda aquí. Sin embargo, las personas que tenemos fe tiramos para adelante con más garbo, porque sabemos que la vida no está aquí"

* La madre del guardia civil Diego Salvá dice con convicción que "Diego está en el cielo, y esto da más garbo para afrontar el resto de la vida"

27 de junio de 2010.-Un accidente de moto le mantuvo convaleciente casi cinco meses. Luego, el primer día en que se reincorporó al trabajo como guardia civil, una bomba acabó con su vida y con la de su compañero Carlos. La madre de Diego Salvá habla sobre la vocación de servicio de su hijo y sobre la fe que ha sostenido a la familia tras su muerte.

(J.L.V.D-M. / Alfa y Omega) Dentro de poco se cumple el primer aniversario de la muerte de Diego. ¿Cómo habéis vivido todo este tiempo?

Estamos bastante serenos. Todo esto te remueve y da un vuelco a tu vida, pero desde el principio hemos intentado volver a lo cotidiano y a la normalidad. Al tener una familia tan grande, lo que haces es intentar estar pendiente de los demás hijos. Hemos procurado poner mucho énfasis en la vida diaria y en la normalidad, para que no sea todo tan traumático.

¿Qué es lo que más os ha ayudado?

Lo que más nos ha ayudado es el estar juntos y ayudarnos los unos a los otros. Cuando estás unido a los demás, a la familia, uno se recupera más fácilmente. Es como los naipes: por sí solos no se sostienen, pero apoyados los unos en los otros se mantienen en pie. Cuando una persona está sola, entonces está más a merced de los vientos y le cuesta más.

Y también nos ha ayudado muchísimo la fe que tenemos. Lo he tenido más claro al ver cómo a personas que no tienen una fe tan fuerte como nosotros les ha costado más. Para ellos, esta vida se queda aquí. Sin embargo, las personas que tenemos fe tiramos para adelante con más garbo, porque sabemos que la vida no está aquí. Sabemos que Diego está en el cielo, y esto da más garbo para afrontar el resto de la vida. Pensamos: Ésta es una etapa que él ya ha completado, él ya ha llegado a la meta y ahora nos toca a nosotros. Yo siempre digo a mis hijos: Todos estamos aquí de visita. Él ha tenido una visita más corta. Estamos aquí en la tierra para observar, para aprender, para amar…, y luego volver a casa. 

¿Habéis intentado transmitir la fe a vuestros hijos desde pequeños?

Lo hemos procurado, con mayor o menor éxito. En esos momentos, la fe sale espontáneamente. Esto lo pude observar después del accidente de moto de Diego, cuatro meses y medio antes del atentado. Él estuvo en coma y después despertó casi sin memoria; tuvo que aprender a hablar, a caminar, a retomar su vida… Pues bien, entre las pocas cosas que recordaba estaban las oraciones que él aprendió de pequeño. Una noche empecé a rezar el Jesusito de mi vida, y él lo continuó, como cuando era pequeño. A veces se nos puede olvidar todo, pero eso no. Por eso, cuando ocurrió lo del atentado, uno recurre a esas cosas, esas oraciones que hace tiempo no rezas pero que están ahí.

Nosotros hemos intentado transmitir a nuestros hijos la fe, con mayor o menor fortuna. Luego, cuando se hacen mayores, ellos tienen su libertad y deciden. Unos practican más a menudo, y otros menos, pero hay que tener esperanza, porque lo que has sembrado sigue ahí, como comprobé con Diego en el hospital.
Está claro qué es lo que quedaba dentro de él tras el accidente.

Después llegó el atmontse-360.jpgentado y tuvisteis oportunidad de conocer a más víctimas del terrorismo. ¿Cómo son?

Nosotros nos hemos encontrado un camino ya muy elaborado. Estas familias han trabajado muchísimo para que yo me encuentre con esta protección y este apoyo. Lo que yo me he encontrado no lo tuvieron los primeros. Ellos se avergonzaban, tenían que salir por la puerta de atrás de las iglesias… Eso a mí no me ha ocurrido nunca, jamás. Me he sentido muy querida y me han hecho sentirme muy orgullosa. También he tenido la oportunidad de hacerme amiga de la madre de Carlos Sáenz de Tejada, que murió con mi hijo en el atentado. Ahora que son compañeros en el cielo, los consideramos parte de nuestra familia. Cuando rezamos por Diego, siempre rezamos por Carlos también.

¿Qué es lo que pedís a los españoles que no somos víctimas?

En Mallorca estábamos muy confiados con que no iba a pasar nada; por eso fue un golpe muy fuerte. De ahí que nos hayan dado muestras más que sobradas de su apoyo. Nos han arropado mucho, lo han vivido como algo propio. El zarpazo del terrorismo nos ha tocado a todos. No pido nada, sino que doy mucho las gracias. A todos quiero decir lo mismo que digo a mis hijos: Aprovechad más el tiempo. El tiempo que tenemos es muy corto. A las madres les digo que pasen mucho tiempo con sus hijos. Y a todos les digo: Venga, a trabajar y a hacer las cosas bien. Mi hijo se preparó para eso; no se conformó simplemente con recuperarse tras el accidente. Él quería servir.

¿Por qué quiso ser guardia civil?

La Guardia Civil es una familia que se preocupa por todos. Él, después del accidente, salió de casa a trabajar para poder servir. Y para eso estamos todos aquí: para servir; no para quedarnos en casa con lo nuestro, sino para salir fuera y servir.

Comentarios 0