Wilson Barba e Isabel Ayalde, esposos: “El día a día es muy difícil, pero sin Dios es más difícil»

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* Este matrimonio de inmigrantes bolivianos afincados en España cuenta su testimonio de conversión y fe, que han vivido desde el momento que perdieron sus trabajos y tuvieron que ponerse en manos de Dios para afrontar la crisis económica

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* El pasar por esta experiencia aumentó mucho pero mucho nuestra fe, como consecuencia de ver que el Señor estaba en cada momento de tristezas"

* "El tener a Dios hace que veamos las circunstancias, que vivimos en cada momento, con más calma, con más tranquilidad, y que le dejemos actuar"

15 de marzo de 2011.- Son bolivianos y como muchos de sus compatriotas llegaron a España en busca de un futuro mejor. Pero no ha sido un camino fácil. Ellos son los protagonistas de una historia que se repite: la de un matrimonio de inmigrantes que lucha por abrirse camino a pesar de la crisis. Hoy Wilson Barba e Isabel Ayalde nos reciben en su casa de Murcia junto a su familia, siete hijos y dos nietos. Aquí los encontramos unidos, a pesar de las dificultades. Han hecho un camino de conversión a través de las dificultades económicas que han vivido para afrontar la actual crisis. Hoy forman parte de una comunidad Neocatecumenal. Publicamos su testimonio en texto y en vídeo que nos muestra la necesidad de vivir la vida cotidiana poniendo siempre cada acción en las manos de Dios.

(H2onews / Escuchar la Voz del Señor) Yo a España llegue en el 2005. Como toda persona que llega aquí lo hice con problemas económicos. Yo tenía un trabajo y lo perdí y mi mujer también. Así optamos porque yo me viniera a España. Junté un dinerito y luego conseguí traer a mi mujer. Con ella conseguimos más dinero y hemos podido traer a todos nuestros hijos” explica Wilson Barba

Su espola_familia_de_wilson_e_isabel_1.jpgsa Isabel Ayalde asegura que “vimos como poco a poco el Señor nos presentaba las cosas, nos la ponía en nuestras manos, a nuestro alcance. A veces sin buscarlo iban dándose las cosas. En cuanto llegaron nuestros hijos los pudimos llevar al colegio. La adaptación fue difícil, pero gracias a Dios han ido integrándose poco a poco.”

Pero nunca perdieron el norte, ni las ganas por seguir peleando. En este tiempo vieron además como arraigó más su fe cristiana. El pasar por esta experiencia aumentó mucho pero mucho nuestra fe, como consecuencia de ver que el Señor estaba en cada momento de tristezas, de ver que no podíamos estar junto a nuestros hijos cuando padecían alguna dificultad y solucionarla. También el no poder estar con ellos el día de su cumpleaños o el primer día del colegio. Yo siempre había estado al lado de mis hijos. Para cada niño creo que es importante que sus padres, o al menos la madre, estén allí el primer día de clase. Y el no poder ir, eso sí que me dolió mucho. Y ver que ellos me decían: ¿Cuándo se va a venir? ¿Cuándo viene mama? Eso sí que era un dolor muy grande. Y eso hacía que nosotros, día a día, lo único que podíamos hacer era pedirle al Señor que los cuidara, que no les pasara nada”, comparte con toda transparencia Isabel.

Son unos sentimientos que transmiten a sus 7 hijos, y sus dos nietos. A través de la fé que ellos sienten consiguen que su familia pueda crecer sobre las bases de los valores cristianos. El día a día es muy difícil, pero sin Dios es más difícil todavía. El tener a Dios hace que veamos las circunstancias, que vivimos en cada momento, con más calma, con más tranquilidad, y que le dejemos actuar. A veces yo sentía una soledad muy grande, un vacio muy grande en mi corazón, que no podía llenar con nada pese a tener una famisabel_en_su_parroquia.jpgilia numerosa. Yo le pedía al Señor que me enseñara cual era mi lugar y le decía que deseaba tener un encuentro con Él. Y hasta el momento que no tuve un encuentro personal  con el Señor no pude sentir otra cosa más que vacío,” asegura Isabel describiendo el crecimiento en la vida espiritual que ha vivido a través de afrontar las dificultades.

El vacío desapareció cuando entraron a formar parte de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Murcia, donde la familia asiste todos los domingos a Misa, los chicos van a catequesis, han hecho la primera comunión, ha sido bautizado alguno de ellos y allí se reúne la comunidad Neocatecumenal a la que pertenecen. Su vida activa en esta comunidad ayuda a esta familia a seguir adelante y a alcanzar la felicidad diaria a través de la fe y de sus fuertes convicciones cristianas.

El vídeo-testimonio

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