La abortaron en Guinea a los 4 meses y 21 días de gestación, la tiraron a una bolsa de basura, vieron que había vida, se llama Milagrosa y tiene 19 años: «Dios me ha salvado la vida»

Camino Católico.-  Milagrosa fue abortada a los 4 meses 21 días en Guinea. Médicamente no era viable. Cuando su madre abortó, salió toda la placenta. Era de noche, llovía. Pensaron que no había vida dentro, así que ¡metieron la placenta en una bolsa de basura! La dejaron en el suelo toda la noche en espera de que amaneciera y pudieran cavar un hoyo para enterrarla. Cuando ya habían hecho el agujero, se dieron cuenta de que la bolsa se movía. Pensaron «han entrado ratones», así que abrieron la bolsa. No había ratón, pero sí había un latido. Abrieron la placenta y el feto estaba vivo, pero sin haberse formado los ojos, las orejas, la boca, con las piernas pegadas y  no sabían si era niño o niña.  Sorprendentemente se desarrolló fuera del útero materno y hoy tiene 19 años, habla 3 idiomas. A ese bebé le llamaron Milagrosa, en honor al milagro que supuso su supervivencia y la entrevista el director de cine Juan Manuel Cotelo en el vídeo de Infinito más uno.

La abuela Perpetua, quien había obligado a su hija a abortar, ante la inesperada vida que encontró en la bolsa de basura que iba a tirar, cogió unas botellas de cristal y las puso alrededor llenándolas de agua caliente. Así preparó un tipo de incubadora rústica. Perpetua dormía con la mano puesta en las botellas, cuando sentía que se enfriaban, se levantaba cada dos horas, calentaba más agua y llenaba las botellas y dos termos. ¡Así durante nueve meses!

De izquierda a derecha, la abuela Perpetua, la madre y su hija Milagrosa, junto a Juan Manuel Cotelo

El feto fue desarrollándose delante de ellos. Una enfermera cubana le puso una sonda para alimentarla por la nariz. Al cabo de un mes apareció una raya. Dijeron: «A lo mejor ahí va a salir la boca». Su tía dice: una línea como hacen los niños cuando dibujan una cara en preescolar. Al cabo de unas semanas más, aparecían unas protuberancias… «A lo mejor eso serán las orejas» pero no estaban seguros. La vieron desarrollarse así fuera de su madre.

De derecha a izquierda, Milagrosa junto a su abuela Perpetua y su madre

Jamás perdieron la Fe y Dios y su perseverancia  unieron a toda la familia. La madre de la niña y la abuela que la había estado presionando y casi obtuvo la muerte del bebé se perdonaron. Hoy son un ejemplo de familia feliz.

Milagrosa afirma que “nadie puede creer que una niña como yo pueda sobrevivir y Dios me ha salvado la vida porque Él es un Dios que hace cosas buenas y él es el mejor”.

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