Charles Carlson, ateo, ex-drogadicto, fue a misa con sus pendientes y tatuajes… y esta Pascua se hace católico: «Sentí, de alguna manera, como si Dios entrase en mi vida»

* «Quería formar parte de esto, quería aprender más, y entender el aspecto ritual, de donde viene, por qué se hace así. Quería desarrollar una relación con Dios, no sólo saber que Él existe y desearle en mi vida»

Camino Católico.-  Charles Carlson, Chase para los amigos, es chef en Il Posto, un restaurante en Denver (Colorado). Durante años se definió como ateo, pero ya lleva un tiempo acudiendo a misa, le encanta la liturgia y esta Pascua se hace católico: la Iglesia le aceptará en su plena comunión.

Se declaró ateo… y se metió en drogas y alcohol

Su familia era protestante, pero poco religiosa. Lo bautizaron a los 8 años. Al crecer, Chase dejó de creer en Dios. Se declaró completamente ateo. Se metió en problemas con el alcohol y la droga.

En Alcohólicos Anónimos le recordaban que uno de los pasos para abandonar las adicciones es buscar la ayuda de un Poder Superior. Al principio no prestaba atención a esa idea. Pero más adelante la consideró. Le pareció que era posible pensar en Dios sin pensar en religión.

«Yo estaba superblindado contra la religión, ves las noticias y es fácil juzgar a la Iglesia Católica«, explica en declaraciones al Denver Catholic, que cuenta su historia y la sintetiza y traduce P.J.Ginés en Religión en Libertad.

Le invitaron a misa… y aceptó intrigado

Su jefe de entonces, que era un católico converso, lo invitó a ir a misa con él. «Eso suena un poco intenso», pensó, más bien disgustado.

Pero le intrigaba la idea. Y así se animó a ir a una misa católica por segunda vez en su vida. En la anterior, se había ido a mitad de celebración. Esta vez, en cambio, varias cosas le cautivaron.

Por un lado, aunque fue con sus tatuajes en manos y cara, pendientes exagerados y aspecto «alternativo», pensando que le mirarían mal, se sintió bien acogido. Habla de sensación de «seguridad y familia».

Al acabar la misa fueron a saludarle y presentarse varios feligreses. «Me daban la mano y decían ‘ey, nunca te hemos visto antes por aquí, es un placer conocerte‘».

«Por primera vez en 10 años sentí que tenía un lugar positivo donde estar, sentí, de alguna manera, como si Dios entrase en mi vida», explica.

A misa cada semana: ritual y relación con Dios

Así empezó a ir a misa cada semana. «Quería formar parte de esto, quería aprender más, y entender el aspecto ritual, de donde viene, por qué se hace así», afirma.

Además, entendió que «quería desarrollar una relación con Dios, no sólo saber que Él existe y desearle en mi vida. Así encontré el RCIA». El RCIA es el itinerario de formación para adultos que quieren hacerse católicos, que puede constar de varios meses o un año entero, da formación sobre doctrina y sacramentos y se imparte en la mayoría de parroquias de EEUU. Cada candidato cuenta con un acompañante, además de sus catequistas para adultos. Y Chase dice que los suyos han sido muy buenos y pacientes con sus preguntas, «con mente abierta».

Para Chase encontrar buenos católicos y haber desarrollado amor por la liturgia ha sido muy útil, porque superó los prejuicios de su pasado y las malas experiencias que había tenido antaño con algunas personas que se declaraban católicas pero cuyo comportamiento no era acorde a la fe.

La universalidad de la Iglesia y de la misa

A Chase le encanta la universalidad y la historia de la Iglesia, «que esto lleve sucediendo desde hace miles de años», explica. «En domingo, siempre pienso sobre el hecho de que cada hora del día, en todo el mundo se escucha la misma cosa que escucho yo, cada uno en su idioma. La misma enseñanza se da en todo el mundo, y me encanta que mientras yo me siento aquí, otra persona se sienta en misa en la otra punta del mundo para escuchar lo mismo«.

«Me encanta sentarme, levantarme, arrodillarme. Me encantan las oraciones de la misa. Me encanta la pasión que pone el sacerdote. Es asombroso ver tanta luz y energía salir de esos tíos», afirma Chase, que ha tenido suerte con los sacerdotes locales.

Le emociona, dice, poder bautizarse esta Pascua em Nuestra Señora de Fátima en Lakewood. «Necesitaba gente positiva a mi alrededor y finalmente encontré dónde hacer que eso sucediera», concluye.

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