¿Cómo fue el matrimonio de María y José? Responde el Fr. Bruno Varriano, rector de la Basílica de la Anunciación

Camino Católico.-  ¿Cómo fue el matrimonio de José y María? El guardián y rector de la Basílica de la Anunciación, Fr. Bruno Varriano, explica la probabilidad de que el compromiso y el matrimonio de esta célebre pareja fuera según los usos de la época en una entrevista realizada por el  Christian Media Center.

Un anuncio inesperado que cambió los planes de la joven María. Ya estaba prometida a José cuando recibió del ángel la noticia de que sería la madre del Salvador. Pero entre el anuncio y el nacimiento de Jesús hay un momento señalado en la vida de José y María: ¡la celebración del matrimonio!

Ante las ruinas de la ciudad de Nazaret, podemos imaginar los preparativos de la familia para el matrimonio, según las costumbres de la época. El guardián y rector de la Basílica de la Anunciación, Fr. Bruno Varriano, ha escrito en el libro “María, madre de la humanidad”, cómo habría sido este momento de expectativa en la vida de la pareja, basándose en la tradición judía para escribir la obra:

“Sabemos que, según la tradición hebrea, el compromiso duraba un año. El esposo prometido no podía tener contacto con la prometida esposa. Podía solo verla de lejos, no podía encontrarse con ella. Y estaba la dificultad del embarazo de María. ¿Cómo explicar que, tras tres meses, a su retorno de la casa de Santa Isabel en Ein Karem, estuviera embarazada?”

Momentos que ponen a prueba a José. Pero tras el anuncio en sueños, el ángel le pide que no tenga miedo y acoge a María como esposa. Como parte del proyecto de salvación, José renuncia a su juventud, viviendo en castidad, y colabora en el proyecto de Dios para los hombres. En este punto llega el momento de preparar la casa y la fiesta y Fr. Bruno Varriano explica:

“El mes de Adar era el mes de los matrimonios. Decía un proverbio: Cuando llega Adar Israel se llena de alegría. Podemos, por tanto, imaginar la alegría de esta pequeña aldea de Nazaret el día del matrimonio, cuando María, con toda su belleza, llevando el velo, recibe a su esposo José y vienen a vivir a esta casa en la que nos encontramos, aquí en la casa de la Sagrada Familia.”

Toda la comunidad local participaba en la ceremonia judía, llena de símbolos y ritos, que permanecían grabados en la memoria de todos y Fr. Bruno Varriano lo describe así:

“Todos llevaban sus mejores vestidos y entraban en la sala felicitando a la esposa, por su belleza. Citaban frases del Antiguo Testamento. Los ancianos de la ciudad cubrían la cabeza con velos blancos en señal de superioridad, como signo de que los más ancianos son respetados y escuchados. Los niños aquel día recibían dulces de miel y nueces porque era un día que todos debían recordar. También el esposo hacía un regalo a la esposa, un regalo significativo. Y todos querían saber qué era, cuánto costaba, lo grande que era el amor del esposo por su esposa.”

El matrimonio de José y María tenía como objetivo el proyecto de salvación. En palabras del santo franciscano San Buenaventura, Dios quiso entrar en la humanidad a través de medios comunes, es decir, con un padre y una madre.

Tras la inolvidable celebración, los esposos fueron a casa. En el complejo de la basílica, se encuentra la Iglesia de San José, construida entre 1911 y 1914, donde se encontraba la casa de la Sagrada Familia. Más abajo se encuentra la cripta, con toda probabilidad el negocio del padre putativo de Jesús y, en un nivel todavía más inferior, las ruinas de una especie de cocina o despensa para alimentos. Un ambiente lleno de amor divino expresado en el amor humano.

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