Enrique Vidal no conocía a Dios, empezó a compartir la fe con su madre, un libro del padre Loring le llevó a rezar, a bautizarse y a vivir la castidad como laico consagrado

* «De este libro hubo dos frases que me marcaron a la hora de dar pasos en la fe. La primera era que si no estabas bautizado podías salvarte y la segunda frase era que si no habías rezado nunca o no sabías cómo hacerlo era tan sencillo como ponerte a los pies de la cama de rodillas y hablar con tu mejor amigo»

Camino Católico.-  Enrique Vidal Flores tiene 34 años, es diseñador gráfico y Youtuber católico que realiza videos en su canal de Youtube sobre diferentes temas católicos y desmitifica aspectos sobre la misma Iglesia ante muchas de las críticas que recibe. Pero él también ha tenido su propio proceso de conversión que hoy junto a su vocación profesional forman un todo que tiene todo el sentido. Recuerda como fue la separación de sus padres cuando era pequeño, el momento de cuando se lo comunicaron. A partir de ahí su vida estuvo acompañada de su hermano y su madre. En una época un poco más complicada para su madre, un día ella tuvo una gran necesidad de acercarse a la Iglesia. “Le ayudaba mucho ir a la Iglesia, ayudaba a limpiar, en el almacén de Cáritas, hacía lo que podía”, recuerda al explicar su testimonio de conversión en un video de Mater Mundi TV.

Un día las monjas del Hogar de la Madre hicieron una salida y la madre de Enrique se encontró con ellas en la calle y la invitaron a ir a la Iglesia. Aquí empezó. La madre quería contagiar ese entusiasmo a su hijo invitándole a que le acompañara a actividades. “A mí me gustaba compartir esos momentos con ella, y empecé a poner Radio María en casa”, explica. Y es que su relación con la Iglesia hasta ese momento había sido prácticamente nula durante toda su vida.

Este fue el germen de lo que vino después. Hubo un libro que escucharon en Radio María que la madre de Enrique no sólo apuntó el título sino que terminó por regalárselo. El libro se llama ‘Para salvarte’ del Padre Jorge Loring, un jesuita. “De este libro hubo dos frases que me marcaron a la hora de dar pasos en la fe. La primera era que si no estabas bautizado podías salvarte y la segunda frase era que si no habías rezado nunca o no sabías cómo hacerlo era tan sencillo como ponerte a los pies de la cama de rodillas y hablar con tu mejor amigo”. Desde entonces no ha dejado de hacerlo.

Pasó ese año rezando y perseverando en la oración. Tras este año se planteó que si Dios estaba haciendo tanto por él cómo podía de alguna forma corresponderle y la primera idea que se le vino a la cabeza era bautizarse. Pero tres semanas antes de bautizarse empezaron las tentaciones. En este proceso de conversión, la castidad también fue un descubrimiento para Enrique. “Fue por una relación que tuvo con una chica, estuvimos mes y medio nada más. Fue importante porque ese dolor, esas heridas que se me generaron durante esa relación y después me hicieron plantearme mi vocación”, reconoce Enrique.

El bautizo de Enrique Vidal Flores

Porque desde ese momento no conseguía conocer a nadie. Entonces se planteó si Dios podría tener para él otra forma de vida. Fue en este momento cuando descubrió la vida de los laicos consagrados. “Empecé a vivir la castidad como yo creía, que era fuera pornografía”. Aquí empezó un nuevo capítulo que escribir en la vida de Enrique, una vida nueva.


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