Francisco Luzón, exdirectivo de banca, con ELA, enfermedad incurable: «Creo en Dios. El cosmos y la vida sin Él no tienen sentido. Le agradezco cada nuevo día»

* «La vida es amor. No como, no hablo, no huelo, no me muevo, pero amo y sueño. Amaré la vida hasta el último segundo. Ahora mi vida es un pensamiento permanente. Pienso que la vida es hermosa porque me ha dado una mujer y unos hijos ejemplares. Pienso, más que nunca, que he sido afortunado…. Disfruto del disfrute de los míos. Sin ellos no viviría…  Siempre quiero despertar mañana. Plantaría un árbol aunque el mundo se acabara mañana»

Camino Católico.-  Francisco Luzón nació en Cañavate, Cuenca, hace 71 años y fue directivo del Banco Santander. Se retiró en 2012 con una jubilación millonaria. Al año notó síntomas. Y en 2014 le diagnosticaron Esclerosis Lateral Amiotrófica, enfermedad degenerativa incurable con una esperanza de vida media de cinco años. En 2011, se había casado en segundas nupcias con María José Arregui, de 51 años, propietaria de la academia que contrató el banco para enseñar portugués a sus directivos tras su expansión por Brasil. El primer año con ELA, Luzón y Arregui viajaron por el mundo buscando soluciones. No las hay.

Para encontrarlas, Luzón creó la Fundación que lleva su nombre, a la que aportó millón y medio de euros y la energía que le queda. Hace año y medio, cuando se sometió a la traqueostomía que le mantiene con vida, se mudaron de su pisazo de la exclusiva calle Zurbano, en Madrid, a un chalé alquilado a las afueras, adaptado a sus limitaciones de movilidad hasta el punto de contar con una entrada para ambulancias, y del que Luzón solo sale para sus frecuentes ingresos en La Paz, el hospital público donde le atienden. El mejor, según Arregui, después de haber estado en algunos de los más reputados, y caros, centros privados.

Francisco Luzón con su esposa María José Arregu / Foto del video de El País

LUZ SÁNCHEZ-MELLADO lo ha entrevistado para El País, pero como Luzón ni habla ni escribe tardó dos días en contestar a las preguntas, usando una tableta que le ponen ante los ojos, mira letra a letra el teclado y un sintetizador reproduce sus palabras. Para ello fue asistido por su esposa María José. Luego,  recibió a la periodista para recrear el proceso y hacer el vídeo.

Francisco Luzón afirma con rotundidad que “creo en Dios. Me parece que el cosmos y la vida sin él no tienen sentido. Cada mañana agradezco a Dios el nuevo día…. La vida es amor. No como, no hablo, no huelo, no me muevo, pero amo y sueño. Amaré la vida hasta el último segundo. Ahora mi vida es un pensamiento permanente. Pienso que la vida es hermosa porque me ha dado una mujer y unos hijos ejemplares. Pienso, más que nunca, que he sido afortunado…. Disfruto del disfrute de los míos. Sin ellos no viviría”.

Foto del video de El País

La periodista le plantea que él ha elegido vivir y que en cambio podía no haberse hecho la traqueostomía y acabar con su sufrimiento, pero, ¿le gustaría, simplemente, no despertar mañana? “Siempre quiero despertar mañana. Plantaría un árbol aunque el mundo se acabara mañana”. Sin embargo, Francisco  añade que comprende a quien decide no seguir: “lo respeto profundamente. El Estado debe garantizar la supervivencia a quien decida continuar. Es el reto de la Fundación. Que la supervivencia no dependa del poder adquisitivo”.

Respecto a si se enfadó cuando le diagnosticaron ELA asegura rotundamente que “no, no me enfadé con nadie, pero me destrozó. Interioricé que tenía ELA pasado medio año y vi que podía ser una oportunidad de seguir siendo yo mismo”. Francisco explica que esta enfermedad espanta a la gente: “solo conservo tres amigos de mi pasado. Pero he ganado muchos: enfermos, médicos, científicos, los patronos de la Fundación y otras personas que me agradecen lo que estoy haciendo”.

“La esperanza –subraya Luzón- es el sueño del hombre despierto. Sueño con que la ELA sea curable y, mientras, que los enfermos sean tratados con la dignidad que merece la persona en el tramo final de su vida. No soy un hombre desesperado”.

Foto del video de El País
Francisco Luzón con su esposa María José Arregu y su mascota / Foto del video de El País

Una de las preguntas de la entrevista se refiere a las ganancias millonarias que tuvo Francisco Luzón en su profesión: ‘¿Para qué sirve el dinero cuando no sirve de nada?’ Y el afirma con rotundidad: “No es cierto. Ahí está el caso de Amancio Ortega y el mío. He creado una Fundación para ayudar a mis compañeros con ELA. El dinero es como el estiércol: de nada sirve si no se esparce”.

Pfizer no acometió un ensayo clínico por su gran coste y él que fue banquero dice que no lo entiende: “Eso no es tener responsabilidad social, imprescindible en todas las empresas, en especial en las farmacéuticas”.

 

Para terminar la entrevista la periodista dice a Francisco: ‘Imagine que me diagnosticaran ELA. Dígame algo que no pueda encontrar en Internet’. Y él desde su experiencia vital responde: “Vive cada minuto como si fuera el primero de tu vida”.

Fuente:El País
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