María Lozano, cantaora: «Siempre tengo a Dios conmigo. Sería complicado para mí vivir sin rezar. Afirmo sin pudor mi fe y si puedo trasmitirla, mejor que mejor»

* «Orar me da paz, me calma. Me ayuda a terminar cada día, y antes de dormir, siempre rezo. Ya lo tengo tan asociado a ese momento antes de descansar que si no lo hago, no puedo ni conciliar el sueño»

Camino Católico.-  María Lozano llegó a la final de “Se llama copla”, lo que la hizo popular más allá de su Málaga natal. “Salerosa, valiente y con garbo” para el jurado del concurso de Canal Sur, el 12 de marzo a las 18.00 horas dará un concierto en el Teatro Cartima de Cártama para recaudar fondos para la restauración de la Virgen de los Remedios. Esta cantaora se considera, sobre todo, una mujer de fe. «Es lo que me enseñaron de chiquitita, lo que he mamado, como decimos los malagueños, y lo que vivo, con todo lo que conlleva», afirma a Ana Medina en Diócesis de Málaga.

Empezó a rezar en su más tierna infancia. «Mi abuela nos llevaba a Misa los sábados por la tarde a mi hermana y a mí, y disfrutábamos siendo monaguillos. Principalmente ella y mi madre son las que nos enseñaron a rezar. Orar me da paz, me calma. Sería complicado para mí vivir sin rezar. Me ayuda a terminar cada día, y antes de dormir, siempre rezo. Ya lo tengo tan asociado a ese momento antes de descansar que si no lo hago, no puedo ni conciliar el sueño», cuenta María.

Gracias y peticiones

Para María Lozano orar es vital

La artista, que sacó su primer disco en 2001, reconoce que tiene a Dios presente todos los días, desde que se levanta hasta que se acuesta. «Como todo el mundo, cuando pasan cosas bonitas le doy las gracias, o cuando algo me preocupa le pido que me eche una manita. Pero siempre lo tengo conmigo. También siento que me ayuda cuando voy a Misa y escucho la Palabra de Dios». P

ara rezar, el lugar favorito de María es la intimidad de su cuarto, pero también hay imágenes e iglesias que le gusta visitar. «Una de ellas es la ermita del Rocío en Huelva, porque esa Virgen es muy especial para mí».

Rezando “en flamenco”

La carrera de María Lozano la lleva a ser cada vez más conocida, especialmente desde su participación en “Se llama copla”. Cuenta con su propia escuela de canto desde hace más de 7 años y ganó el festival de Andalucía en 2007. Pero esta popularidad no le supone un problema a la hora de reconocerse creyente.

«Cuando te reconocen y te saludan por la calle, lo vives como un regalo de Dios. No me cuesta decir que soy creyente en esos ámbitos, afirmo sin pudor mi fe, y si de alguna manera puedo trasmitirla, mejor que mejor», afirma.

Sus oraciones favoritas son las que tiene aprendidas desde siempre: el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria, «que me gusta mucho, porque tiene palabras que me llegan más. Tengo la suerte también de cantar en bodas y todos son cantos litúrgicos adaptados al flamenco: el Padrenuestro por tanguillos, el Gloria por bulerías, la Comunión por fandangos… Todas esas son muy especiales».  


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