Muere Pyotr Mamónov, actor de «La Isla», rockero, se hizo ermitaño, volvió al cine para hacer de monje y le pedían milagros: «Sin Dios no puedo dar un paso ni tomar un café»

* «Hay que tener una relación personal con Dios. De lo contrario, todas las velas, todos los ayunos, todas las comuniones, nada acierta. El cristianismo es vivir la vida con un Dios viviente. Y no algunas acciones ocultas y mágicas. Aunque te atragantes del agua bendita, no habrá nada si no cambias tu corazón, tus pensamientos, toda tu vida… El Señor no es un tío malvado con un palo que, sentado en una nube, cuenta nuestras acciones. ¡No! Él nos ama más que mamá, más que todos juntos. Y si se dan algunas circunstancias tristes, significa que nuestra alma lo necesita… Sálvate y ya te basta. Devuelve a Dios dentro de ti mismo, vuelve tu mirada, tus ojos no hacia afuera, sino hacia adentro. Ámate a ti mismo, y luego convierte el amor propio en amor al prójimo, esa es la norma…  El significado de la vida humana es ser hijos de Dios. No esclavos, ni mercenarios, ni siquiera amigos, ¿sabes?»

Camino Católico.- El director de cine ruso Pavel Lungin se empeñó en que quería a Pyotr Mamónov como protagonista de su película, La Isla. Trata de un monje al que acuden para pedirle milagros, sanaciones y hasta un exorcismo, pero tiene un pasado turbio. Igual que el actor, porque Mamónov era una monje ermitaño en un pueblo perdido cuando Lungin fue a buscarle. Mamónov también tenía un pasado, rockero y actor de culto, casi clandestino, en la URSS. Pero su confesor le ordenó que hiciera la película y el filme fue un gran éxito.

La Isla (titulada El Exorcismo, en algunos países hispanos) se estrenó en 2006. Es un clásico espiritual que acumuló premios en Rusia: el Águila Dorada en 2007 (Mejor Director, Mejor Película, Mejor Cinematografía, Mejor Guión, Mejor Actor, Mejor Música…) , los Nika, los del Gremio de Críticos de Cine Rusos (Mejor Actor) y la Mejor Película Rusa de 2006 en los premios nacionales. En los festivales de cine espiritual no puede faltar.

Mamónov ha fallecido este 15 de julio de 2021, a los 70 años, en un hospital de Moscú, tras dos semanas de respiración artificial en coma inducido, con coronavirus. En una carta de condolencia a su familia, la ministra rusa de Cultura, Olga Lyubimova, lo aclamó como “brillante, carismático y fuerte”. El presidente Putin envió una corona de flores al funeral. Lo explica Pablo J. Ginés en Religión en Libertad.

El funeral lo celebró el metropolita Theognost en Moscú, en la catedral de Monasterio del Icono de la Madre de Dios del Don. Allí pasaron muchos artistas, músicos, actores, directores… La mayoría no se sabía las respuestas de la liturgia y muchos se quedaban fuera del templo. Pero otros sí participaban de la liturgia. Algunos acompañaron a la familia al cementerio de la cercana localidad de Vereya, donde fue enterrado.

«Cambiamos con él», explicó la artista Olga Semenikhina, acompañada de su esposo, también artista. «Muchos de los nuestros siguieron a Pyotr, se hicieron cristianos. Y otras personas. Fue capaz, como en el Evangelio, de subir al cielo en su gloria musical, descender a los infiernos y después volver a nosotros como una persona nueva», declaró en Around the World Journal.

Oleg, un ingeniero en el funeral, explicó su experiencia. «En los 90, yo estaba muy descolocado, todo se desperdigaba. De repente, en una entrevista a Pyotr leí su respuesta a un periodista. ¿Cuál es el significado de la vida?, preguntaba. Sí, la salvación del alma, ¿qué si no? Todo encajó en mí. ‘Voy a través de mi tierra al Cielo, donde vivo’, como en la canción de Kinchev…»

Juventud ajetreada

Hijo de divorciados, de adolescente se metió en peleas que le dejaron una gran cicatriz en el vientre. Vestía los colores chillones de la contracultura stilyaga. Su primera banda musical, en los 70, tocaba cosas de los Beatles, Rolling Stones y Led Zeppelin.

En 1982, con 31 años, aún en plena Unión Soviética, fundó el grupo de rock Zvuki Mu, que apuntaba más al rock experimental. Fue de los pocos grupos rusos que logró popularidad en el extranjero, en este caso por su colaboración con Brian Eno, buscador siempre de sonidos atrevidos. Mamónov también realizaba obras de teatro alternativas, a veces de un solo personaje. La juventud le veía como un líder cultural o, quizá, contracultural.

Un concierto de Zvuki Mu en 1989, mientras se hundía el Muro de Berlín. El público, aunque abierto a las novedades de la perestroika, seguía sin saber muy bien como interpretarlo.

En 1990, Pavel Lungin lo reclutó como protagonista para su película Taxi Blues, que le dio el premio a Mejor Director en Cannes. Interpretaba a un saxofonista judío que tenía que convivir con un taxista gruñón que ya echaba de menos el comunismo.

Después hizo algunas películas más.

Y entonces se hartó, se convirtió sinceramente en un cristiano ortodoxo devoto y se fue a vivir de ermitaño a un pueblo perdido, bajo la orientación de un sacerdote director espiritual.

El impacto de ‘La Isla’

En 2006 Pavel Lungin fue a sacar a Mamónov de su retiro de ermitaño, insistiendo en que sólo él podía interpretar al monje de «La Isla». «De hecho, se interpretaba a sí mismo», dijo en varias ocasiones. «Cuando filmamos la oración, fue un momento extremadamente íntimo. No fue una interpretación: Pyotr oró como reza a diario».

El primer pase del filme se realizó en un Festival Internacional de cine ortodoxo. El Patriarca de Moscú, Alexis II, elogió la película, su descripción de la fe y la vida monástica y su «esfuerzo por tomar un enfoque cristiano de la cultura». Mamónov le dijo al Patriarca que si, como resultado de ver la película, al menos una persona de cada diez mil se acercaba a un templo, «entonces cumplimos nuestra tarea».

Pyotr Mamónov como monje en la premiada película de 2006 La Isla

Un crítico musical cercano a él, Artemy Troitsky, dijo -según recoge Avabomba.ru– que no envidiaba al actor. «Lo peor es que cuando la película recibió la bendición de la Iglesia Ortodoxa Rusa, los cojos, ciegos, humildes y miserables empezaron a venir al pueblo donde vive, con la sincera esperanza de que los curara. Así que Piotr está ahora bajo un ligero asedio. Tal vez esta peregrinación ya está disminuyendo, pero la situación es difícil”. Y añadía: «no puedo culpar a Piotr por esta situación, porque interpretó su papel en la película honestamente, por lo que se convirtió en el icono de un loco de Dios”.

El escándalo de los premios de 2007

El actor ermitaño empezó a actuar, efectivamente, como uno de los «locos de Dios» de la tradición rusa, populares por realizar escándalos en la corte y en otros ambientes biempensantes.

Así, en la ceremonia de los Premios Águila Dorada en 2007, salió al escenario vestido con tejanos deshilachados, zapatillas baratas y una simple chaqueta de punto.

Después, cuando le dejaron hablar, se dedicó a criticar la despreocupación de la sociedad rusa moderna, sus malos valores, la inmoralidad del juego al azar y el asesinato anual de millones de niños con el aborto. El Gobierno, dijo, no podía hacer casi nada «si nosotros mismos no pensamos ahora, nuestros nietos serán esclavos de los amos chinos», proclamó.

La televisión recortó casi todo su discurso escandaloso pero los periódicos Kommersant, Izvestia, Expert y otros lo recogieron con bastante detalle. La famosa periodista Irina Petrovskaya llamó a Mamonov la persona del mes, y la revista online «Rebelde» incluyó su alocución en el «Top 10 de los actos rebeldes de 2007”.

En cualquier caso, apoyado por las autoridades religiosas, Mamónov decidió perseverar con alguna película más. De nuevo fue protagonista con Lungin, interpretando al zar Iván el Terrible en su película de 2009 Zar. También volvió a la radio.

En noviembre de 2015 participó en la película Iereo-San. El actor japonés Cary-Hiroyuki Tagawa interpretaba el papel principal, de un sacerdote japonés ortodoxo que se mudaba a una aldea rusa. Mamonov explicó que a raíz de la película, el actor decidió bautizarse y aceptar la fe cristiana ortodoxa. Ese mismo año, Mamónov volvía a juntar una banda de música retomando el nombre de Zvuki Mu. Sus jóvenes músicos acudieron al funeral, junto con figuras consagradas de la música y el cine.

Como poeta, músico, ermitaño y actor, desde la otra vida podrá disfrutar de la Suma Belleza que en esta vida sólo vislumbramos tenuemente.

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Garabatos: los aforismos poéticos sobre religión

A partir de 2008, Mamonov empezó a publicar recopilaciones de sus aforismos poéticos sobre religión, espiritualidad y pensamiento, que llamaba «Garabatos». De ahí tomamos algunos que presentamos a continuación.

El actor Pyotr Mamonov en el set de la película dirigida por Pavel Lungin

Dios no es un tipo malvado con un palo, pero educa

El Señor no es un tío malvado con un palo que, sentado en una nube, cuenta nuestras acciones. ¡No! Él nos ama más que mamá, más que todos juntos. Y si se dan algunas circunstancias tristes, significa que nuestra alma lo necesita. […] La vida a veces te pega, pero estos golpes son una cura. En ruso «castigo» proviene de “tarea”, “deberes”. Y el castigo es una lección, una enseñanza. El Señor nos enseña como un padre que cuida. Pone al hijo pequeño en una esquina para que no haga nada malo la próxima vez. El niño se esfuerza por escapar y el padre lo toma de la mano para que no caiga bajo el tranvía. Así es Dios. Las tentaciones son un examen. ¿Y el examen para qué? Para superarlo. En estas pruebas, nos volvemos cada vez más limpios y más limpios. El oro está en llamas para que se vuelva puro. Así son nuestras almas. Debemos soportar los dolores sin ninguna duda, sin la pregunta: «¿por qué?». Este es nuestro camino.

Convierte el amor propio en amor al prójimo

Sálvate y ya te basta. Devuelve a Dios dentro de ti mismo, vuelve tu mirada, tus ojos no hacia afuera, sino hacia adentro. Ámate a ti mismo, y luego convierte el amor propio en amor al prójimo, esa es la norma. Todos somos unos pervertidos. En lugar de ser generosos, somos codiciosos. Vivimos al revés, caminamos sobre nuestra cabeza. Ponerse de pie es dar. Pero si diste diez mil dólares y luego te arrepientes, pensaste que tenías que dar cinco… tu buena acción, considerándolo bien, es como si no existiera.

Dar el paso

No se puede hablar sobre el sabor de la piña si no se prueba. No puedes hablar de lo que es el cristianismo sin descubrirlo. Intenta dar un paso, llama a esa chica con quien no has hablado en cinco años, y dile: «Oye, vamos a terminar toda esta historia: dije algo mal, tú dijiste… vamos al cine».

Lloro, porque podría haber sido más limpio y mejor

No quiero estar orgulloso de nada: ni mi papel en la película» la Isla», ni mis poemas, ni mis canciones, quiero mirar todo esto desde el borde. Tengo un milagro: todos los días, tengo un cielo diferente todos los días. Y un día no es como otro. La felicidad de haber empezado a notar esto. Me he perdido mucho, lo siento mucho. Lloro por eso, internamente, por supuesto. Podría haber sido más limpio y mejor.

La vida es corta, cada momento es hermoso

Una persona dijo: escribiste esas canciones porque bebiste vodka. Pero no los escribí gracias al vodka, sino a pesar de él. Desde la altura de mis 60 años, digo: no se puede perder ni un minuto en esta vida, el tiempo es corto, la vida es corta y cada momento puede ser hermoso en ella. Es importante levantarse por la mañana y limpiar a tu alrededor. Si me despierto de mal humor, no bebo vino, sino que digo: «Señor, por algo me siento mal. Espero en Ti, no puedo hacer nada». Este es el movimiento más importante.

El cristianismo es fácil, junto a tu madre loca

Tenemos una visión perversa del cristianismo. Pero en realidad es fácil. Cuánta sangre puedes dar por otro. Porque está escrito: «Lo que has hecho a uno de estos pequeños, me lo has hecho a mí (a Dios)». Todo el tiempo que puedas, pásalo junto a la cama de tu madre, que se ha vuelto loca por la vejez y la enfermedad. Ahí es donde uno tiene que morir todos los días.

Ermitaño lejos, ¿de qué?

Cuando vienen a verme, dicen: «qué lejos te has metido». Y yo pregunto: «¿lejos de qué?» Y el hombre se calla. Gracias a que vivo en una aldea, cada día es diferente. Cada día hay un cielo diferente. Por la mañana, se levanta uno y todo comienza a girar, y al anochecer miras y ves, una nube así y otra asá, todo lo que el Señor permitió. ¡Alucinante!

En la oscuridad, pregúntate: ¿cómo vives?

Estás de pie y como loco miras estas estrellas y piensas: «Dios mío, mañana moriré, ¿y qué te diré?» Como dice la oración: si tu sombra es tan hermosa, ¿cómo eres Tú? Una vez entré en la casa, pensé que ahora encendería el ordenador, y no había electricidad. Y me encontré en la oscuridad total. Acuéstate en la oscuridad alguna vez, apaga todos los «pitidores» y hazte la pregunta: ¿quién eres y cómo vives? ¿Soy un tipo normal o qué?

Relación con el Dios viviente

Hay que tener una relación personal con Dios. De lo contrario, todas las velas, todos los ayunos, todas las comuniones, nada acierta. El cristianismo es vivir la vida con un Dios viviente. Y no algunas acciones ocultas y mágicas. Aunque te atragantes del agua bendita, no habrá nada si no cambias tu corazón, tus pensamientos, toda tu vida.

Ni un café sin Dios

Aquí he vivido la vida, tengo 61 años, no considero el resultado de mi vida como poemas ni películas, sino esta sensación de que sin Dios no puedo dar un paso ni tomar un café. Por eso me respeto a mí mismo — por entender. Y esta comprensión vino a través de las circunstancias que el Señor me ha dado, sean como sean.

Los listillos que quieren ir por su cuenta

Einstein no dudó de la existencia de Dios, ni Pushkin, Lomonosov y Mendeleev. Y alguna Elenita de diecisiete años declara: «algo me hace dudar que tu Dios exista…» Tu primero lee, estudia la pregunta, luego dirás. Pero ella no lo hace, solo mueve la sin hueso. Es como entrar en el metro y ver un mapa: un anillo de algún tipo, puntos multicolores. Agitar la mano: «ah, qué tontería, iré por mi cuenta». Así vas a dar vueltas por la circular toda tu vida

¿Reverencias sin amor?

No puedes, no te hagas el tonto. Así que di: «no amo a mi esposa, no amo a mis hijos, no amo a mis amigos, pero me encanta ir al templo y hacer reverencias, y que todos estén alrededor con faldas y pañuelos». No es la fe, es el diablo. Más claro que agua. Y la fe es amor. Y el amor es perdonar y escuchar. Y cada día, lucharte contra ti mismo. Eso es lo que es la fe. Entonces alimentas a la ciudad con cinco panes. Y pescas tantos peces que la red se desborda.

El bebé y la vida tras la muerte

El bebé está en el útero durante nueve meses, boca abajo, alrededor sólo hay intestinos, y piensa que esta es la vida. Saltó fuera — y aquí hay bosques, montañas, mares … Pensamos de nuevo: ¡esta es la vida! Pero no, amigo, no te engañes, así de simple no puedes librarte. ¡Qué fácil es pensar: moriré y todo terminará! Y nada de eso: más allá está la eternidad.

Voy a morir

Puedes vivir sin creer en Dios, puedes ganar mucho dinero, tener muchos placeres, ir a Hawai, comprar un yate. Y el significado de la vida sin fe en Dios no se pierde. No a todos les importa su alma. Para alguno, el significado de la vida es que es estar calentito y bien, con una chica cerca. Y tal hombre le manda a freír espárragos a todos los que le molesten con estas conversaciones sobre el alma. Nadie le importa. Y a mí tampoco me importa nadie. Porque estoy ocupado con la muerte. Voy a morir. Ese es el punto. Es solo que en algún momento de mi vida me di cuenta de que, tumbado en el sofá y complaciendo a mi carne, de todas formas moriría. ¿Qué voy a hacer? Allí no hay Mercedes, no hay dinero, no hay chicas, no hay niños, no hay nietos… Nuestra Caja de Ahorros está en el Cielo.

Hijos de Dios, no esclavos ni mercenarios

El significado de la vida humana es ser hijos de Dios. No esclavos, ni mercenarios, ni siquiera amigos, ¿sabes? A nosotros la luz de la estrella más cercana llega en 6 años. Aquí hoy vemos la luz de la estrella de 2006. Aquí está nuestra escala, nuestras profundidades. Y estamos tratando de llenarlos en el mejor de los casos con una película sólida y, en el peor, con vodka, porno. Voy a decir algo extraño. Nos gusta todo esto sólo porque nos aburrimos solos. Intenta acostarte en la habitación, quédate una hora. Y descubrirás con horror que estás aburrido. Yo comparto mi propia experiencia contigo. También me aburro conmigo mismo. Pero tengo un ansia, necesito la verdad. La necesito desesperadamente, su falta me entrecorta la garganta. Y todo lo que no está pasando dentro de mí, no me importa.

Pyotr Mamónov


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