Oración a la Virgen de la Merced para ser liberados de las cárceles espirituales y materiales que nos impiden vivir en la libertad de los hijos de Dios / Por P. Carlos García Malo

*  «Santísima Virgen de la Merced, misericordia, perdón, dadiva… significa tu dulce nombre. Tú, que inspiraste a San Pedro Nolasco la Fundación de los Mercedarios para redimir y liberar a los cristianos presos en países sarracenos. Míranos hoy a los cristianos de este siglo presos de la idolatría, de la falsa fama, del dinero; rindiéndole culto al príncipe de la mentira buscando respuestas en sortilegios, augurios y otras supersticiones. Sólo tu Hijo es el camino, la verdad y la vida. Ayúdanos con tu intercesión a salir del engaño y de esas cárceles que nos hemos construido y que vivamos junto a ti y junto a Cristo en la libertad de los hijos de Dios que trae paz, amor, dicha y felicidad a las almas»

P. Carlos García Malo / Camino Católico.-  Hoy la Iglesia celebra a la Virgen de la Merced que significa “misericordia”, advocación que se remonta al siglo XIII cuando la Virgen se le aparece a San Pedro Nolasco y lo anima a seguir liberando a los cristianos esclavos. En esa época los moros saqueaban las costas y se llevaban a los cristianos como esclavos a África. En esa horrenda condición, muchos perdían la fe al pensar que Dios los había abandonado.

Pedro Nolasco, al ver esta situación, vendió hasta su propio patrimonio para liberar a los cautivos. De igual modo, formó un grupo para organizar expediciones y negociar redenciones. Cuando se les acabó el dinero, entonces pidieron limosnas. Sin embargo, las ayudas también se terminaron. Es aquí que Nolasco pide a Dios que le ayude.

En respuesta, la Virgen se le aparece y le solicita que funde una congregación para redimir cautivos. Nolasco le preguntó: “¡Oh Virgen María, madre de gracia, madre de misericordia! ¿Quién podrá creer que tú me mandas?”

Y María respondió diciendo: No dudes en nada, porque es voluntad de Dios que se funde una orden de ese tipo en honor mío; será una orden cuyos hermanos y profesos, a imitación de mi hijo Jesucristo, estarán puestos para ruina y redención de muchos en Israel es decir, entre los cristianos y serán signo de contradicción para muchos”.

Ante este deseo, se funda la orden de los Mercedarios el 10 de agosto de 1218 en Barcelona, España, -ciudad de la que es patrona la Virgen de la Merced- y San Pedro Nolasco fue nombrado por el Papa Gregorio IX como Superior General.

Los integrantes, aparte de los votos de pobreza, castidad y obediencia, hacían un cuarto voto en el que se comprometían a dedicar su vida a liberar esclavos y que se quedarían en lugar de un cautivo que estuviese en peligro de perder la fe, cuando el dinero no alcanzara para lograr su liberación.

Más adelante, en el año 1696, el Papa Inocencio XII fijó el 24 de septiembre como la Fiesta de la Virgen de la Merced en toda la Iglesia.

Cuando los frailes mercedarios llegan a América, llevan también la devoción a la Virgen de la Merced. La cual se propagó en República Dominicana, Perú, Ecuador, Argentina y muchos otros países, donde es conocida y amada.

Pidamos a la Virgen de la Merced ser liberados de las cárceles espirituales y materiales que nos impiden vivir en la libertad de los hijos de Dios:

Santísima Virgen de la Merced,

misericordia, perdón, dadiva…

significa tu dulce nombre.

Tú, que inspiraste a San Pedro Nolasco la Fundación de los Mercedarios

para redimir y liberar a los cristianos presos en países sarracenos.

Míranos hoy a los cristianos de este siglo

presos de la idolatría, de la falsa fama, del dinero;

rindiéndole culto al príncipe de la mentira

buscando respuestas en sortilegios, augurios y otras supersticiones.

Madre del Cielo,

ten la merced de enviarnos verdaderos creyentes

que nos libren de estas falsas prisiones del espíritu

y alivien así la desazón que la mentira deja en el alma.

Sólo tu Hijo es el camino, la verdad y la vida.

Tú nos lo muestras en tus brazos

y nos lo ofreces como única tabla de verdadera salvación.

Ayúdanos con tu intercesión a salir del engaño y de esas cárceles

que nos hemos construido

y que vivamos junto a ti y junto a Cristo

en la libertad de los hijos de Dios

que trae paz, amor, dicha y felicidad a las almas.

Amén.

Virgen de la Merced, ruega por nosotros.

Carlos García Malo

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